Opinión

Sobre este blog

El blog del Foro Milicia y Democracia quiere ser un blog colectivo donde se planteen los temas de seguridad y defensa desde distintas perspectivas y abrirlos así a la participación y debate de los lectores. Está coordinado por Miguel López.

La Propuesta de Paz de Estados Unidos

Enrique Vega Fernández (FMD)

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El blog del Foro Milicia y Democracia quiere ser un blog colectivo donde se planteen los temas de seguridad y defensa desde distintas perspectivas y abrirlos así a la participación y debate de los lectores. Está coordinado por Miguel López.

Tras mes y medio de guerra de atrición, probablemente el tipo de guerra más devastador, parece que empieza a imponerse no se sabe bien si la lucidez, el cansancio o el reconocimiento de la imposibilidad de alcanzar los objetivos pretendidos, especialmente por parte de la potencia agresora y bélicamente más poderosa, Estados Unidos, que ha jugado hasta el último momento la baza que, en su delirio prepotente, creía incontestable y de inconcebible rechazo: su propuesta de paz de quince puntos.   

Lo primero que resalta de ella es que más que una “propuesta de paz” parecía una “propuesta de rendición”. Sin embargo, no parecía que Irán estuviese dando muestras de estar dispuesta a rendirse. En contra de lo que los agresores, Israel y Estados Unidos, pudieron pensar en un principio, la respuesta de Irán ha sido bien calculada y bien elegida. Siendo el David, en su enfrentamiento con sus poderosos atacantes ha elegido como “honda” extender el conflicto, no con aliados que le ayuden en la guerra, sino con ajenos al conflicto para que le ayuden en la paz, en la búsqueda de una paz rápida y a ser posible inmediata, porque, aunque estos “potenciales colaboradores-honda” no son parte del litigio, están sufriendo sus rigores (las petromonarquías de la península Arábiga y los países importadores de petróleo y gas, entre ellos los europeos, los este-asiáticos y algunos musulmanes).  

Era, efectivamente, una “propuesta de rendición” porque se le exigía a Irán que “desmantelase sus capacidades nucleares” y “sus instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordo” y se comprometiese a “no desarrollar armas nucleares” y a “no enriquecer uranio”, así como a entregar “todas sus reservas de uranio al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)”. Y todo ello exigido por un país que sí es potencia nuclear y el único que, hasta ahora, ha demostrado ser capaz de lanzar bombas atómicas sobre ciudades indefensas (Hiroshima y Nagasaki).