'El tiempo que te doy', una microserie sobre el duelo del desamor

Fotograma de  'El tiempo que te doy'

Antes de recomendar la preciosa serie española El tiempo que te doy, de Netflix, va un prólogo más largo casi que la propia serie.

Las plataformas televisivas no son la televisión. Las disfrutamos en el mismo electrodoméstico, a veces, pero no producen igual, no ofrecen lo mismo y nuestros hábitos ante ellas son muy distintos. Se parecen más bien a editoriales literarias que además son la librería o la biblioteca a la que estamos suscritos. Nosotros nos comportamos de modo que recuerda más a lectores o espectadores de cine. Elegimos lo que queremos ver y elegimos cuando verlo. No nos viene dado por unos horarios decididos por programadores. 

Cada vez más series españolas en las plataformas

En la sección que equivaldría a la de narrativa española de estos enormes archivos se acumulan las novedades, muchas veces oscurecidas por los grandes best sellers internacionales. Para las personas interesadas en conocer un poco la ficción televisiva que se está produciendo en nuestro país, en Wikipedia hay varias entradas que recogen las producciones patrias de Netflix, HBO Max, o de Prime Video. Se puede luego ahondar en la que se quiera. Por su parte, Apple TV+ ha terminado el rodaje de su primera serie española, Now and Then, encargada a Ramón Campos, Teresa Fernández-Valdés y Gema R. Neira, de la productora Bambú, cuyo reparto se presentó hace meses, y que aún no está disponible.

Otra plataforma que acaba de estrenarse en producción propia es Filmin, con Doctor Portuondo. Y caso aparte lo constituye Movistar +. Su presupuesto en ficción se dedica enteramente a proyectos nacionales que suman ya más de treinta títulos. En el otro extremo se encuentra Disney Plus, que ya se ha embarcado en la producción europea, pero aún no en la española.

Entre tanta oferta es difícil recomendar títulos. Al margen de los éxitos más premiados y las series claramente fallidas, lo más habitual es encontrar propuestas con puntos interesantes, con buena factura, y de los que seguro se puede extraer tanto entretenimiento como algún aprendizaje. La recomendación depende más de la sensibilidad y ganas de recibir unas historias u otras por parte de cada espectadora o espectador ante la falta de tiempo para abarcarlo todo.

Diez episodios de once minutos

Y por fin, yendo al grano, acaba de estrenarse un título muy interesante que pide muy poco. Toda la serie tiene una duración parecida a la de una película. Y se puede consumir en episodios o como si se tratara de una unidad, y estos fueran sus capítulos. Son diez fragmentos de once minutos que cuentan una ruptura sentimental en tiempo presente y la relación que fue en el pasado.

El primer capítulo cuenta un minuto del momento actual y diez del pasado, el segundo dos minutos del presente y nueve del pasado y así sucesivamente. Esta atractiva estructura permite ver los episodios sueltos en el transporte público o mientras se desayuna o bien sumergirse en el relato completo de un tirón. 

La historia de una ruptura amorosa

Los protagonistas de la historia son dos treintañeros, Nico y Lina, interpretados respectivamente por Álvaro Cervantes y Nadia de Santiago, aunque es el punto de vista de ella el que sigue todo el tiempo la narración. Tras nueve años de relación, la pareja se ha separado y la serie va descubriendo cómo se conocieron, su ruptura y distintos momentos que marcaron el tono de su romance y del duelo que sufre Lina tras el fin de este.

A pesar de su brevedad, la serie se toma su tiempo, respira, construye una atmósfera muy personal de estos personajes, de su privacidad. Su tono es intimista, más bien triste, aunque tiene también momentos vitales muy bonitos. No es angustiosa como fue la gran serie romántica del año pasado, la irlandesa Normal people, pero si melancólica. Nadia de Santiago cita como influencias la miniserie Heridas abiertas o la película Shame, y sobre todo Blue Valentine

Una serie a la medida de Nadia de Santiago

Nadia de Santiago ha trabajado en teatro y en varias películas, pero el medio en el que ha desarrollado la mayor parte de su trabajo es la televisión, donde ha enlazado personajes desde que era niña hasta las series diarias Amar en tiempos revueltos y Amar es para siempre o Las chicas del cable, también para Netflix.

Y esta original propuesta de ficción fue un encargo de la plataforma. Sus ejecutivos se pusieron en contacto con la actriz tras ver alguno de sus cortos. Ella lo transmitió al momento a los autores de los mismos, el dúo creativo formado por Inés Pintor y Pablo Santidrián y juntos desarrollaron el concepto de la serie, en la que la plataforma también propuso la duración de los episodios. El sí definitivo fue tan rápido que desconcertó a los implicados.

Inés Pintor y Pablo Santidrián se conocieron estudiando Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Desde entonces, han trabajado en guion, producción y dirección juntos y por separado hasta ir encontrando la viabilidad de sus propias producciones a través de su compañía, La breve historia, en la que también formó parte Nadia de Santiago. En su presentación Pintor anuncia que “sus ideas se acercan a los sentimientos” y Santidrián afirma llenar las imágenes que filma de “mares, cielos y otras cosas de color azul”.

Entre los varios proyectos previos a este que habían realizado juntos Pintor y Santidrián con Nadia de Santiago, ya habían tratado las dificultades de las relaciones, en Postales, o de las rupturas sentimentales, como en el caso de Un cuento al revés, corto con la actriz y Ricardo Gómez (ver aquí).  Una de las canciones de su banda sonora, The only one, está interpretada por Nadia de Santiago con St Woods y Pintor y Santidirián también realizaron su video (ver aquí). En esta ocasión, De Santiago es coautora de la serie y afirma haber puesto en ella mucho de sí misma.

Las fases del duelo de la ruptura

Aunque no lo hace explícito, la serie sigue unas fases propias del duelo de ruptura, que se van superando cada dos episodios: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación. Y uno de los factores que la hace más universal y reconocible por cualquiera es el hecho de no buscar culpables ni ahondar en circunstancias muy específicas. No se juzga y, según Nadia de Santiago, se incide en que “es muy difícil amar” y también dejarse ir cuando una relación ha terminado para volver a recomponerse después de una manera diferente.

El paso del tiempo es también un elemento clave. Tanto el que da Lina, la protagonista, a su duelo como el que señala el transcurrir del romance. La serie abarca casi una década de la vida de sus protagonistas, y está conseguido el distinto sabor de cada recuerdo, de cada momento, del verano y el invierno, la rutina y los grandes viajes, los momentos estelares en los que todo parece eterno.

Y muchos de estos momentos íntimos no se definen tanto por lo que se dijo sino por lo que se sintió. De Santiago afirma que los silencios tienen su importancia para contar esta historia porque cuando las palabras engañan o engatusan los silencios pueden dar más miedo.

El tiempo que te doy es una propuesta muy novedosa entre las series españolas que se están produciendo para las plataformas y resulta refrescante descubrir que nuevos formatos y sensibilidades pueden acceder a grandes públicos.

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