El particular 155 del PP en Extremadura

Extremadura atraviesa un momento decisivo: ser tutelada desde despachos ajenos y pactos en la sombra o reivindicarse y tener una voz y un rumbo propios. Ante la dependencia del PP de Extremadura frente a Vox y el tutelaje de Génova, debemos defender una alternativa municipalista donde las decisiones se decidan aquí en nuestra tierra.

Gobernar significa liderar y, con ello, asumir la responsabilidad de responder ante tu gente, ante la ciudadanía. En política existe una gran diferencia entre tener liderazgo con proyecto propio o estar condicionado o condicionada por terceros. En Extremadura, estamos asistiendo a lo segundo y es insólito.

María Guardiola se presentó en la pasada campaña electoral prometiendo una forma distinta de hacer política. Bajo el eslogan “Habla, Extremadura”, quiso proyectar una imagen de cercanía, autonomía y valentía frente al ruido permanente de Alberto Núñez Feijóo en Madrid y marcar distancias con el populismo de Vox, pero la realidad ha desmontado el lema.

Hoy, aquel “Habla, Extremadura” se ha convertido en un evidente “Habla Madrid y calla Extremadura”. Las decisiones estratégicas no se toman pensando en nuestra tierra, sino mirando a los equilibrios internos del PP nacional. La voz propia que prometía se ha diluido en la disciplina de partido y la supuesta moderación ha acabado subordinada a los pactos y presiones de la derecha más dura.

La realidad es que María Guardiola ha terminado atrapada en una dinámica de dependencia que proyecta una humillación sin precedentes por parte de la dirección nacional del partido en el gobierno regional, que ha acabado por apartarla de la negociación de su propio ejecutivo.

Lo que está en juego no es solo una investidura, es el futuro y la estabilidad política de nuestra tierra. Merecemos un gobierno y un liderazgo que decida aquí, pensando aquí y respondiendo aquí

Cada negociación parece dejar la sensación de que nuestra tierra pesa menos de lo que debería. Y eso duele. Porque aquí no estamos hablando de siglas ni de estrategias internas de partido. Estamos hablando de la dignidad de una tierra que ha dado mucho y que no puede estar pendiente de equilibrios ajenos. Extremadura no puede convertirse en moneda de cambio. No puede ser utilizada para resolver los problemas de otros ni para cuadrar pactos que se deciden lejos de aquí. Nuestra región no es una ficha en un tablero nacional; es la casa de miles de personas que quieren vivir con oportunidades, con servicios dignos y con respeto.

Lo que está en juego no es solo una investidura, es el futuro y la estabilidad política de nuestra tierra. Merecemos un gobierno y un liderazgo que decida aquí, pensando aquí y respondiendo aquí. Sin tutelas. Merecemos ambición, no resignación. Merecemos un liderazgo que sueñe en grande para mejorar la vida de todos los extremeños y extremeñas. Una tierra con voz propia, con identidad, con fuerza para liderar en energías renovables, en mundo rural, en innovación, en igualdad. Pero para eso hace falta convicción. Lo que está en juego, por lo tanto, es algo más profundo, es el modelo de la Extremadura que queremos volver a ser; lo que está en juego no es una foto: es nuestro modelo de región.

Frente a esta política de subordinación, el PSOE no puede limitarse a criticar. Tiene la responsabilidad de ser alternativa real. Una alternativa que devuelva a Extremadura la voz propia que merece, que defienda su interés general sin complejos y que ponga por delante a su gente.

Ser alternativa es algo muy sencillo y muy profundo a la vez: es cuidar lo que es de todos y todas. Es defender la sanidad pública, la educación y los servicios sociales. Es abrir oportunidades para que nuestra juventud pueda quedarse. Es proteger el mundo rural como el corazón que mantiene viva esta tierra. Y es impulsar una transición económica y energética que genere empleo aquí y deje la riqueza aquí.

Pero esa alternativa no se construye solo en los parlamentos, ni en los titulares. Se construye en los pueblos, en los barrios, en las comarcas. Se construye estando, escuchando y acompañando cada día. Extremadura es fuerte cuando el municipalismo marca el paso, cuando nuestros alcaldes y alcaldesas sostienen un proyecto útil y cercano, cuando hablamos de lo que de verdad importa: trabajo, vivienda, transporte, campo, agua, educación. En definitiva, vida real.

Eso es lo que necesitamos recuperar: un PSOE abierto, conectado con su gente, capaz de generar confianza y volver a ser mayoría. Y ese camino empieza en 2027. Nos jugamos mucho más que ayuntamientos; nos jugamos reconstruir una mayoría social que defienda Extremadura con la fuerza que nunca debió perder.

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Álvaro Sánchez Cotrina es secretario general provincial del PSOE de Cáceres

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