¿Seguimos queriendo asaltar el cielo?
En las generales de 2015, Podemos, la izquierda a la izquierda del PSOE —a partir de ahora, IALIP—, consiguió 42 escaños. En las primeras de 2019, como Unidas Podemos, 42 escaños. En las segundas de 2019, 35 escaños. En 2023, con Sumar, 31 escaños.
Repasemos las autonómicas. En Aragón, Podemos perdió el escaño conseguido en 2023 e IU-Movimiento Sumar lo retuvo. La IALIP ganó 1 escaño frente a 2023 por los 6 diputados de la Chunta, que tuvo 3 más que en 2023. Pero ojo, porque la Chunta es “socialdemócrata”, no es IALIP.
En Castilla y León, los resultados de la IALIP fueron peores: perdieron el escaño que tenían. Solo mejoró en Extremadura, donde Podemos-IU-AV ganó 3 escaños.
¿Por qué? Yo lo veo así. En 2014-2015, cuando –como decimos en Asturias– Podemos espoxigó, vivíamos un momento difícil: políticas austericidas y corrupción en el PP, paro, desahucios, sensación de abandono y deslegitimación de PSOE y PP como partidos del cambio. #ReinstalandoDemocracia, decían los del 15M.
Pero no todo fueron malas noticias: el Atlético de Madrid ganó la Liga.
Fue cuando apareció la IALIP y muchas personas vimos una salida política a una situación límite que hizo que el malestar no se abstuviera y se convirtiera en votos para el otro Pablo Iglesias.
¿Preferirá la ciudadanía un partido a la derecha del PSOE y a la izquierda del PP? Trataré de contestar en breve. Ahora tengo que hacer torrijas
Hoy no estamos así. España cerró 2025 con un paro del 9,93%, 22,4 millones de ocupados y es de las economías con mayor crecimiento de la eurozona, por encima de la media europea. El SMI subió y las pensiones se revalorizaron.
¿Han desaparecido los problemas? No. La vivienda es inaccesible para muchas personas, sube el precio de la energía, los servicios públicos están tensionados y los salarios se quedan tiesos en el súper y desaparecen si compramos huevos.
Aun así, en este escenario es lógico pensar que una IALIP de discurso maximalista y órdago épico tenga hoy menos espacio para su discurso que ayer, lo que no significa que no sea necesaria una izquierda útil, reformista y exigente. Porque hay problemas estructurales que el crecimiento no arregla por sí solo.
También es posible que ese menor espacio político esté peor ocupado por la fragmentación de la IALIP, la pérdida de credibilidad, la falta de arraigo territorial y cierta percepción de… sí, inutilidad.
En Castilla y León se ha visto con claridad: siguen las causas que alimentaban a la IALIP, pero se debilita la confianza en quienes pretenden representarlas. Y el votante o se refugia en el PSOE o se abstiene o cambia su voto. La transferencia de voto existe, no son los padres.
Y ahora dos preguntas. La primera: ¿seguimos queriendo asaltar el cielo? No. Nos basta con mejores servicios públicos y menor desigualdad. Y, sobre todo, con podernos comprar una casa desde la que poder verlo.
La segunda: ¿preferirá la ciudadanía un partido a la derecha del PSOE y a la izquierda del PP? Trataré de contestar en breve. Ahora tengo que hacer torrijas.
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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.