Un PP que traga con todo

Si no le gustan los principios del PP, tiene otros. Sus políticas allá donde gobiernan y sus declaraciones reflejan un cambio constante de principios, que se ha intensificado desde que Vox les pisa los talones y dependen absolutamente de sus exigencias para gobernar. Esta semana, Feijóo, que traga con carros y carretas y tiene en Tellado y en Ester Muñoz dos entusiastas aliados de la ultraderecha, ha defendido los acuerdos logrados en Aragón y Extremadura en los que la ‘prioridad nacional’ es un golazo de libro. El PP se sitúa así en la misma órbita que la extrema derecha francesa, a quien han copiado el xenófobo principio. 

La prioridad nacional supone poner a la cola de cualquier ayuda o atención sanitaria a todos los inmigrantes con papeles si no cumplen con los años de arraigo exigido, y a los irregulares, excluirlos totalmente. Vox hace realidad a diario la idea de ‘la derechita cobarde’, sometiendo al PP a las más abyectas demandas. Abascal ha logrado que María Guardiola, la presidenta de Extremadura, se pusiera en modo alfombra para pisotear los principios inamovibles que un día presumió tener. En Génova han aplaudido el acuerdo. Y para que su modelo de prioridad nacional funcione y no quede en nada, se les entregan las llaves para conseguirlo, una vicepresidencia que incluye la consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia desde la que dictar sus propias normas y asegurarse de dar con la puerta en las narices a los inmigrantes.

En el PP no lo ven para tanto, cualquier precio les parece asumible. Así han cerrado para  Aragón un acuerdo fotocopiado pero con tres carteras en lugar de dos, preparando el terreno para las elecciones andaluzas. A Juanma Moreno le tienen muchas ganas en Vox, están deseando verle humillarse. Es el barón que les falta para hacer check. Como es andaluz y aspirante a señorito con montura, Moreno no dudaría en adaptar el desesperado grito de Ricardo III de Shakespeare de ‘Mi reino por un caballo’ a ‘Mis principios por una presidencia’. 

El historial en deglutir lo que se tercie del PP es inabarcable y ha ido in crescendo

En una comunidad que ha encontrado en los inmigrantes su fuente de mano de obra, y que tiene censados cerca de 1 millón de extranjeros, se podrá lavar las manos durante la campaña, pero a la hora de la verdad claudicará como el resto. Algunos acabarán normalizando casos como el empresario de Jaén que abandonó muerto en 2019 a las puertas de un centro de salud a un trabajador marroquí que había fallecido recogiendo la aceituna. Porque los que son como él no tendrán derecho a atención médica a no ser una urgencia. 

Vox tiene el bastón de mando. Por eso, ahora, en todas las comunidades en las que el PP precisa su apoyo, impondrán la prioridad nacional o dejarán de sujetar ese gobierno. En Valencia ya lo han puesto sobre la mesa. Un principio que venden como necesario para sostener el Estado del bienestar, cuando los inmigrantes a los que se va a excluir son los que contribuyen a mantenerlo. 

El historial en deglutir lo que se tercie del PP es inabarcable y ha ido in crescendo. De renunciar Aznar a sus españolísimos principios y hablar catalán en la intimidad, han pasado a tragar con el genocidio de Israel en Gaza. Hasta que sus propios votantes lo rechazaron abiertamente en las encuestas, Feijóo no se animó a calificar de inadmisible la masacre, evitando pronunciar la palabra genocidio. Eso fue hace solo unos meses, el pasado septiembre, dos años después de estar presenciando la salvaje matanza civil sin inmutarse. Qué tragaderas, oye. 

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