SUMAR

El momento más difícil de Movimiento Sumar: luchas de poder, denuncias internas y falta de liderazgo

Verónica Martínez y Lara Hernández, en una imagen de archivo.

Movimiento Sumar ha estallado. El partido que fundó Yolanda Díaz vive sus horas más bajas. Una formación nueva que no sabe qué futuro le espera. El cóctel molotov incluye una fuerte lucha de poder, dimisiones en su Ejecutiva, denuncias internas y falta de liderazgo en un momento clave para las izquierdas que buscan una fórmula para las próximas elecciones generales.

La lucha de poder interno lleva tiempo librándose, aunque sin apenas repercusión pública. Y en el centro está la actual líder, Lara Hernández, que ha despertado muchos recelos entre grupos de la formación. El sector crítico tiene como principal referencia en estos momentos a la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. Con una raíz: la decisión de Yolanda Díaz de no concurrir de nuevo como número uno en la papeleta electoral. Y con un objetivo: ganar el liderazgo en la asamblea que está prevista para el próximo mes de julio. Este jueves, la organización tiene previsto fijar su hoja de ruta para este proceso interno.

El origen de Movimiento Sumar fue la decisión de Díaz de generar un nuevo paraguas dentro de las izquierdas con motivo de las elecciones del 23J. Surgió entonces el espacio de Sumar, bajo el que concurrieron diferentes partidos como Izquierda Unida, Compromís, los comunes, Chunta, Podemos o Equo, entre otros. Y posteriormente, la vicepresidenta segunda trató de canalizar esa fuerza en un partido en sí mismo, que ha fracasado en su intento de ser la gran casa a la izquierda del PSOE.

Movimiento Sumar quería ser el principal vehículo de ese espacio, pero ahora es un partido minoritario con una débil capacidad de influencia. La primera gran caída se produjo en las elecciones europeas de 2024, que se saldaron con tan sólo tres diputados. Díaz decidió en ese momento apartarse como líder orgánica y dejar espacio a otras figuras. Asimismo, partidos como IU, Más Madrid o los comunes pidieron más espacio en el grupo parlamentario en el Congreso, cansados del hiperliderazgo de la también ministra de Trabajo, que impuso a Estrella Galán en lo más alto de aquella plancha electoral.

Hernández, en el foco de la polémica

Pero la sucesión de Díaz nunca cuajó, a pesar de las críticas que empujaron a la vicepresidenta a dejar el cargo interno. Nadie ha conseguido llenar ese hueco. En la última asamblea, que se celebró en marzo del año pasado, salió un equipo directivo encabezado por Lara Hernández y Carlos Martín. Pero este último dimitió de ese puesto en agosto del año pasado, alegando motivos personales, aunque no dejó su acta como diputado en el Congreso.

Desde ese momento, Hernández se quedó al frente de Movimiento Sumar. Su cara más visible, la persona que daba las ruedas de prensa todos los lunes, la encargada de negociar con el resto de formaciones, la imagen del partido en los actos de confluencia en Madrid, Barcelona y Sevilla para impulsar una candidatura para las generales. Pero Hernández, que viene de la cantera de Izquierda Unida, está en el centro ahora de todas las miradas. Muchos ven en ella a la gran desestabilizadora de la Ejecutiva.

El núcleo de la organización ha sufrido un terremoto esta semana con dos dimisiones al más alto nivel: Laura Moreno (responsable de la Secretaría de Organización) y David Comas (secretario de Comunicación y de Discurso). La primera ha removido todos los cimientos de la organización con una carta en la que denuncia la “falta de respeto” en la dirección e injerencias en procesos de primarias.

Asimismo, en la misiva se recoge que hay una denuncia interna “interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la coordinadora hacia algunos trabajadores”. Moreno habla incluso del “deterioro” de su salud mental y de la “ansiedad crónica” que ha sufrido durante este tiempo, lo que la ha llevado a tener que medicarse y tratarse. Desde el entorno de Hernández niegan comportamientos de acoso laboral y dicen que la verdad se terminará imponiendo.

El comportamiento de Hernández está en el ojo del huracán, como también ha sacado a relucir Elizabeth Duval, que dejó su cargo en la dirección en marzo del año pasado. La filósofa ha señalado durante estas horas en la red social X: “Yo dimití como coordinadora de Comunicación de Sumar hace ya más de un año. En el año transcurrido desde entonces, han dimitido: la secretaria de Organización, el secretario de Comunicación y hasta el cocoordinador general. ¡Me pregunto quién será responsable del destrozo!”

Para añadir directamente: “Por ser más concreta: Lara Hernández, que lleva meses vulnerando los estatutos, con una investigación abierta por acoso laboral, acusada de fraude en primarias internas por su propia exsecretaria de Organización, debería dimitir y no presentarse a la siguiente asamblea de Sumar”.

Urtasun, ¿la tercera vía?

Con esta marejada interna, Movimiento Sumar dará el pistoletazo de salida a su próxima asamblea este jueves, con la aprobación de la hoja de ruta de ese cónclave. Hernández, que era la favorita hasta este momento, ahora se encuentra en un momento muy complicado y no ha confirmado si se va a presentar. Tampoco Martínez Barbero ha dicho si dará el paso. Ante esta contienda, en el espacio también hay quienes apuntan a la posibilidad de que pueda tomar las riendas el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que es el portavoz de la formación.

¿Se puede abrir la puerta a que vuelva Díaz? En el entorno de la vicepresidenta rechazan esta posibilidad y recuerdan que ella ya dejó hace dos años sus cargos orgánicos ante las críticas a su liderazgo. Ella, como señalan fuentes cercanas, detesta la vida interna de los partidos y ya ha dicho que ni siquiera opta a repetir en las próximas elecciones generales. Tampoco toma partido por ninguna de las opciones que se perfilan ahora de cara a esa asamblea.

Esta crisis dentro de Movimiento Sumar impacta de lleno en el proceso de confluencia de las izquierdas, en un momento en el que todavía no se ha perfilado un instrumento de unidad. De hecho, este partido lleva trabajando meses junto a Izquierda Unida, los comunes y Más Madrid en una papeleta común. El partido de Díaz es el principal motivo para que Podemos no se sume a esa vía. Y, a la vez, se producen los encuentros de Gabriel Rufián para cohesionar a ese espacio. Esta lucha dentro de Movimiento Sumar lleva a que sea más débil la formación, que era ya era de por sí la que menos peso interno tenía dentro del espacio. La izquierda vuelve a tropezar consigo misma.

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