Mujer e iglesia católica
Por lo visto, la Iglesia luterana y la Anglicana ya tienen obispas en su jerarquía.
Su lectura e interpretación del Nuevo Testamento, en buena medida a la luz de los cambios históricos del siglo anterior, han sido capaces de dejarse influir por el Espíritu Santo e incorporar sin trabas y plenamente a la mujer en la dirección y marcha de sus iglesias.
En cambio, la católica o universal se resiste por no sé qué serios motivos, lo cual contradice su universalidad.
Verdad que son más de 17 siglos funcionando con una jerarquía exclusivamente varonil. La costumbre pesa demasiado, cuando el propio mundo, credos y culturas, mantienen esa discriminación por sexos en tantos ámbitos de la vida pública.
Incluso, actualmente, en occidente hay quienes pretenden volver atrás, meter a la mujer en la cocina y tenerla como objeto de placer.
Entonces, alguien se está equivocando, y por razones sociológicas, al menos, luteranos y anglicanos están ya en el camino correcto.
En la Iglesia católica, desde luego hay miembros disconformes con esa segregación absurda e injusta.
Pero tal vez la razón principal de que ese error o ceguera se mantenga a machamartillo radique en esa pobre lectura e interpretación que se viene haciendo del libro del Génesis respecto a unos versículos, mirándolos en plan literal y aislados de todo el texto bíblico.
Al parecer, no se repara en la 'creación del hombre: varón y hembra' (Gn.1,26-31).
En cambio, se ha puesto el foco en lo del 'letargo, costilla, abandonar padre y madre, se junta a su mujer y se hacen una sola carne' (Gn.2,18-25). Interpretando que esta es la verdadera creación, donde además piensan que se instituye la unión sexual del varón y la mujer como única orientación normal o sana.
Pero es que no han caído en la cuenta de que el Hombre: mujer y varón ya están creados, en esa primera cita. En la segunda, si continuamos leyendo, (Gn.3,20) se dice que "el hombre —varón y hembra— llama a su mujer 'Vitalidad' (Eva) por ser la madre de todos los que viven". Y aquí lo que está diciendo (porque no tiene el vocablo para definirlo) es que la pareja humana en solitario (2,18) no puede progresar, necesita del colectivo humano, al cual, hoy, llamamos 'sociedad'.
Es decir, Eva no es la mujer sino la sociedad; y esto pone patas arriba el enfoque tradicional.
[Pueden verlo más ampliado en el ensayo '¡El árbol de la vida, ciegos, el árbol de la vida!, editorial Círculo Rojo, Almería 2020.]
Me temo, como pasó con la teoría heliocéntrica o tantas otras verdades, que la ceguera humana se resiste a lo evidente, como si enmendar un error fuera algo vergonzoso. Cuando mantener una falsedad que perjudica a la mitad de la humanidad y casi envenena a la otra mitad está retrasando el progreso y perjudicando los derechos de millones y millones de personas.
Al menos tú ¡abre los ojos! e invita a tu círculo a verlo.
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Juan Luis Rodríguez Luque es socio de infoLibre.