caso Avalmadrid

El testimonio de la empresaria a la que Avalmadrid sí 'arruinó' la vida: «Me contestaban con frases del tipo 'Nosotros no somos una ONG'»

Avalmadrid, dedicada a la financiación de las pymes madrileñas y cuyos principales accionistas son la Comunidad de Madrid y Bankia –con algo más del 30% de capital cada una–, no hacía la vista gorda con todos los expedientes de impago a los que se enfrentaba. Una prueba de ello se encuentra en el testimonio de Ascensión Lucha, que compareció el 14 de febrero de 2018 ante la Comisión de Economía de la Asamblea de Madrid. Era una pequeña empresaria que se benefició de una de las garantías de la entidad semipública. “Me he arrepentido, me arrepiento y me arrepentiré el resto de mi vida de haber querido prosperar y convertir un sueño en realidad gracias a Avalmadrid”, confesó la afectada durante su intervención, en la que explicó que llevaba diez años intentando “todo tipo de acuerdos para el pago” y que siempre había recibido por parte de la entidad “desprecio y silencio”. “Ya se han llevado mi dignidad, mi autoestima, mi carácter, mi vitalidad y hasta las ganas de vivir”, recalcó Lucha a lo largo de su comparecencia.

Avalmadrid lleva semanas en el ojo del huracán por el expediente sancionador que hay abierto contra ella en el Banco de España y, sobre todo, por su actuación en relación con el préstamo de 400.000 euros que Avalmadrid concedió en marzo de 2011 a la empresa MC Infortécnica, participada por los padres de la actual presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Esta operación tenía una única garantía hipotecaria –una nave industrial en el municipio de Sotillo de la Adrada (Ávila) propiedad del padre de Díaz Ayuso– y el aval solidario de los ocho accionistas de la empresa, que obliga a responder de la devolución del préstamo con todos los bienes presentes y futuros de los avalistas. MC Infortécnica ni siquiera hizo frente en diciembre de 2011 al pago de la primera cuota. El 2 de abril de 2012, el Comité de Morosidad de la empresa acordó cancelar el préstamo, ejecutar la única garantía hipotecaria y proceder contra los avalistas, tal y como reveló infoLibre. Siete años después, ninguno de los equipos directivos que ha tenido Avalmadrid ha emprendido acción alguna contra los accionistas morosos de la empresa, que aprovecharon para deshacerse de sus bienes: ocho de los 14 inmuebles de los accionistas de la firma participada por los padres de Ayuso han cambiado de titular a través de donaciones o ventas prohibidas por ley.

La manera de proceder de Avalmadrid en relación con los socios de MC Infortécnica contrasta con la actuación de la entidad en el caso que expuso Asunción Lucha en la Asamblea de Madrid. Esta pequeña empresaria, siempre según su declaración, formalizó un préstamo de 47.000 euros en 2007 para montar una tienda de muebles y decoración. Un negocio, en el municipio madrileño de Las Rozas, que empezó a renquear un año después con el estallido de la crisis económica. “Ahí comenzó el declive y el inicio de mis problemas, que llevo arrastrando la friolera de diez años y que, a pesar de haber intentado todo tipo de acuerdos –que están documentados– para el pago, siempre han sido desoídos por parte de los diferentes responsables de la deuda”, comenzó relatando Lucha en el Parlamento madrileño. Tras ponerse en contacto con La Caixa, la entidada que había puesto el dinero que afianzaba Avalmadrid, empezó a negociar con los gestores de esta última entidad en busca de una “solución aplazada” de la deuda que todavía le faltaba por pagar.

“Desprecio y silencio” por parte de Avalmadrid

Su caso terminó recayendo en un trabajador de Avalmadrid que “jamás” le concedió “una cita” para personarse en las oficinas y “poder hablar” de su situación. “En cada llamada telefónica que yo realizaba, o me daba largas o me contestaba con frases del tipo: ‘Nosotros no somos una ONG”, señaló Lucha, quien aseguró durante su testimonio que llegó a ofrecer “la venta” de una vivienda que tenía en Talavera de la Reina (Toledo) para hacer frente a la deuda. “Su contestación fue que no eran una inmobiliaria”, apostilló la pequeña empresaria, explicando a renglón seguido que su desesperación llegaba hasta tal punto que en enero de 2009 optó por escribir directamente al entonces presidente de Avalmadrid, Juan Manuel Santos Suárez, y a los líderes del Ejecutivo madrileño y central, Esperanza Aguirre y José Luis Rodríguez Zapatero. “¡Nunca recibí respuesta!”, exclamó Lucha en la Asamblea de Madrid.

Cada vez más “hundida”, la propietaria de este negocio intentó, sin éxito, comunicarse “directamente con doña Virginia del Águila, abogada de Avalmadrid”, de la que en el momento de su comparecencia todavía seguía “esperando una respuesta”. “Y, mientras tanto, yo intentaba buscar una solución y ellos no paraban de enviarme cartas reclamándome el total de la deuda. Si el propósito de tal envío era poder defender que se me habían hecho las oportunas reclamaciones, lo hicieron bien, pero entre medias yo intentaba, por otro lado, llegar a un acuerdo que nunca se produjo”, continuó relatando Lucha. Con la desesperación en aumento, le contó su situación al director del banco en el que ella tenía contratada la hipoteca. Y este se puso en contacto con la entidad semipública, “donde le contestaron que se metiera en sus asuntos”. “Si Avalmadrid hubiera querido renegociar esa deuda, diez años después ya estaría abonada más de la mitad”, aseveró Lucha, quien denuncia que sólo recibió “desprecio y silencio” por parte de la entidad.

“Me niego a seguir parada viendo cómo siguen hundiéndome”

En julio de 2013, siempre según su testimonio, recibió las primeras noticias de Cobralia, la empresa que entonces se encargaba del cobro de deudas de Avalmadrid y cuyo nombre también aparece en el caso Ayuso. Eso sí, con una diferencia: no consta que en el expediente de MC Infortécnica realizase una sóla gestión contra los morosos. En primer lugar, Cobralia le ofrece “la posibilidad de pagar 150 euros mensuales durante un año para demostrar la voluntad de pago” y para que el gestor con el que estuvo en contacto pudiera “negociar una quita y un pago aplazado”. A pesar de que su abogada se lo desaconsejó, contó Lucha en la Asamblea, la pequeña empresaria decidió abonar esa cuota durante esos 12 meses. Transcurrido el plazo, se volvió a poner en contacto con Cobralia a través de su abogada, a la que dijeron que no habría ninguna negociación hasta que Lucha no tuviera “una cantidad fija para negociar”. En enero de 2017, la empresa de cobros le ofreció una nueva propuesta: “pagar 300 euros al mes durante cinco años” a cambio de quitar la demanda del juzgado y que no se produjeran embargos.

“Me niego a seguir parada viendo cómo mis abogados de oficio, los diferentes abogados de Avalmadrid y Cobralia y sus respectivos gestores siguen hundiéndome y sumiéndome en esta condena”, continuó la beneficiaria del aval de la entidad semipública, quien aseguró que es “peor que estar en la cárcel” porque “cuando cometes un delito sabes que una vez que cumplas tu condena podrás ser libre”. “Pero a mí, ¿qué me queda? La soledad, el empobrecimiento, tener una hija sin posibilidad de poder seguir estudiando por no tener dinero ni un trabajo digno para poder costearlo. A mí, ¿qué me queda? Ya se han llevado mi dignidad, mi autoestima, mi carácter, mi vitalidad y, a veces, si no fuera por mi hija, hasta las ganas de vivir”, se sinceró Lucha ante los miembros de la Comisión de Economía.

“Me arrepentiré el resto de mi vida de haber querido convertir un sueño en realidad con Avalmadrid”

Antes de finalizar su intervención, la afectada quiso responder a varias afirmaciones que había realizado anteriormente el ex director general de Avalmadrid Jorge Morán. “Según palabras suyas, los bancos no tienen la sensibilidad, ni el conocimiento, ni la flexibilidad, ni las características que tiene Avalmadrid. […] Y yo voy a contestar: me he arrepentido, me arrepiento y me arrepentiré el resto de mi vida de haber querido prosperar en la vida y convertir un sueño en realidad gracias a Avalmadrid”, dijo Lucha, que quiso dejar claro que esta entidad “recibe fondos públicos”. “Por último, [Morán] dijo: el emprendedor no tiene historial económico, es un proyecto sobre el papel que hay que evaluar. Pues a mí me pidieron la vida laboral, las escrituras de mi casa y el saldo de una cuenta bancaria, entre otros muchos documentos. Nada más”, cerró la compareciente en su primera intervención en la comisión parlamentaria.

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“Hace cinco años me insultaban”

Tras las intervenciones de los distintos portavoces en el órgano de la Asamblea de Madrid, Lucha volvió a tomar de nuevo la palabra para cerrar definitivamente la comparecencia. Y durante algunos minutos más se centró, entre otras cosas, en relatar “lo que hace Cobralia, las extorsiones, los insultos”. “Me ponen música durante tres días seguidos de 8 de la mañana a 22 horas. Me ponen una musiquita y me llaman cada media hora o cuarenta minutos. (…) Se tiran dos semanas y no sé nada de ellos, a la tercera semana me llama una operadora para preguntarme: ¿Tiene usted la cantidad? ¿No? ¡Ah, venga, vale, adiós, ciao! Así es como me hablan. Esas son las faltas de respeto”, relató Lucha, que terminó aclarando que “eso ocurre con los de ahora, que son un poquito más civilizados”. “Hace cinco años me insultaban y me las he comido dobladas”, sentenció.

[Puedes consultar aquí todas las informaciones desveladas por infoLibre sobre el caso Ayuso].

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