Ramón Martínez y la mirada queer en nuestra literatura: "'La Celestina' o 'El Quijote' tienen referencias LGTBI+"

El escritor y Doctor en Filología Ramón Martínez

"Si dejamos que la sexualidad libre brille sin ninguna cortapisa, eso puede cambiar el mundo tal y como lo conocemos". Así explica el escritor, doctor en Filología y profesor de Secundaria Ramón Martínez la esencia de Su fulgor puede destruir vuestro mundo (Egales, 2025), título sacado de un poema de Luis Cernuda de 1931 para un ensayo de nada menos que 1.200 páginas en las que el autor rastrea toda la literatura española, desde las jarchas del siglo XI hasta las novelas juveniles que se publican hoy para sacar a la luz todo el contenido LGTBI+ que estaba escrito en cientos de obras pero que la crítica y la censura habían escondido en el armario. "Quería con este libro devolver un brillo a la literatura española que se había silenciado, con la intención de que, si hace falta, haya que cambiar la teoría", cuenta a infoLibre, entre otras muchas cosas.

¿Qué es "una mirada LGTBI+ a la historia de la literatura española"?

Es el resultado de una investigación de muchísimos años que yo necesitaba hacer para compensar los huecos que había dejado la crítica tradicional. Porque cuando empecé la carrera, en el 2000, no había nada apenas, dos libritos y ya está. Por eso, toda mi obsesión era descubrir textos, referencias, sobre todo para entenderme a mí mismo. Yo tengo que construirme de acuerdo a lo que leo, pero es que no puedo leer nada que hable de quién soy, más allá de cuatro autores. Y fue hace tres años cuando ya afronté la redacción de todo el proyecto. En el primer apartado hago la teoría de qué es la literatura LGTBI+, de qué puede serlo, qué no puede serlo, cómo se define o cómo no. Luego hago un repaso de toda nuestra tradición literaria, buscando y exhibiendo aquellas cosas que habían quedado silenciadas, no se habían analizado en profundidad todavía o estaban olvidadas directamente. Porque hay cosas que nadie recordaba desde hace muchísimo. 

¿Y qué es la literatura LGTBI+? 

Es una cuestión complicada, me costó 150 páginas intentar encontrar una definición. El problema es saber que la etiqueta LGTBI+ no se puede aplicar a cualquier momento histórico. También definir la propia literatura en sí misma, que hace que una literatura sea una cosa y no la otra. Al rehacer toda la teoría, la conclusión es que hay una literatura muy en general, que llamo yo literatura no heterosexual, que presenta la cuestión de la sexualidad no normativa como contenido, que habla del tema, para bien o para mal, aunque me interesa sobre todo la que habla para bien, la que hace una especie de defensa o de muestra objetiva de la realidad LGTBI+. Y luego, dentro de ella, hay un tipo de literatura que ya directamente se expresa de acuerdo a unas claves, a unos patrones y símbolos muy concretos que generan una especie de lenguaje propio. Podemos ir desde la mera enunciación del tema en una obra hasta el último paso, que es la idea de una literatura generada por y para el público LGTBI+.

Habla de "vacío narrativo" y "obras en el armario".

Con el vacío narrativo me refiero a que hay un silencio aparente por el cual no nos han permitido transmitir todo el contenido literario que podía estar a nuestra disposición. En las narraciones que nos han contado desde pequeñitos, faltan referencias a otro tipo de sexualidades, igual que faltan referencias a muchas más cosas. Hay un silencio inquietante en cómo se transmite la literatura en las aulas, que se debe a distintos factores: Por un lado, hay una historia crítica que obvia todo lo que sea un poquito más diverso y se centra en el camino del héroe blanco heterosexual y sus experiencias, y así llevamos cientos de años transmitiendo la misma idea; y luego, es que ha habido casos de censura muy evidentes en los que los poderes deciden eliminar algunas cuestiones, como pasaba claramente en la dictadura. El expediente de censura sobre un libro de Luis Cernuda dice literalmente que no se podía publicar porque era el libro de un republicano, rojo y uranista, que era la palabra para entonces hablar de homosexuales. Así las cosas, tanto desde la inacción hasta la decisión consciente de que hay que eliminar esos textos, a día de hoy todavía había un vacío de historias que no han llegado.

Hay una historia crítica que obvia todo lo que sea un poquito más diverso y se centra en el camino del héroe blanco heterosexual y sus experiencias; y luego, es que ha habido, casos de censura muy evidentes

Dice que le sorprende la presencia de autores como Cela, Delibes o Umbral, por ejemplo.

La idea no era hacer una historia de los escritores LGTB, que ahí tienes a Lorca, Antonio Gala, Cernuda y demás, sino una historia de cómo cualquier tipo de escritor ha representado la realidad LGTB en sus obras, para bien y para mal. Hay autores como Camilo José Cela que muy tolerantes no se caracterizaron por ser, y aún así dejaban referencias en sus obras a esa realidad y me parecía interesante ver cómo lo hacían, porque de alguna manera expresan también una forma de pensar típica de su época. Cela tiene unos tópicos sobre la homosexualidad que se ven en La colmena muy claramente, bastante denigrantes muchas veces, y aún así le interesa y lo exhibe. Y luego hay autores como Lorca o Cernuda, en los que notas una visibilidad militante. 

¿Cuál ha sido el mayor hallazgo que ha hecho durante el proceso de este libro? 

Creo que en sí el libro entero es el descubrimiento. Hay un montón de textos muy conocidos, como La Celestina, Lazarillo, El Quijote, donde hay referencias LGTBI+, solo que estaban silenciadas. Por eso, la idea era devolver a la literatura hispánica ese contenido de diversidad sexual que siempre tuvo y nunca pudo enunciarse. Siguiendo con los descubrimientos, hay algunos autores que estaban olvidados y que he podido rescatar, sobre todo en el siglo XVIII y XIX, porque eran muy raros, muy menores. Yo suelo decir que hay tres tipos de autores: Los olvidados porque no tenían mucha calidad literaria; los reanalizados poniendo en valor su contenido LGTB, como pueden ser los muy conocidos Lorca y Cernuda, pero además gente como Jacinto Benavente, del que hablamos muy poco y que tiene una gran aportación a la cuestión; y luego la relectura de grandes clásicos, como La Celestina, El Quijote y el Lazarillo, donde estaba el tema pero no se había querido abrir esa ventana. Por todo ello, el descubrimiento grande es una forma nueva de ver a la literatura por fin libre y sin miedo a decir todo lo que se podía decir sobre ella.

Hay mucha gente que está enamorada de una idea de la cultura española que no es cierta. Hay gente enamorada de una literatura que no conoce, que no se ha leído de forma adecuada

¿Qué pasajes concretos hay en La Celestina, El Quijote o el Lazarillo que sirvan de ejemplos?

En La Celestina, por ejemplo, hay una escena lésbica muy clara en la que Celestina manosea a Areúsa, en teoría con la excusa de que Pármeno se excite y haga caso a Celestina, pero es que se puede comprobar que Celestina también disfruta de esa experiencia. El Quijote tiene algunas escenas increíblemente interesantes que hacen pensar hasta qué punto Cervantes veía el mundo de la sexualidad de una forma mucho más libre de lo que creemos, de lo que era típica en su época. También hay una obra de Lope que se llama La boda entre dos maridos, que no es lo que parece pero son dos hombres íntimamente amigos, que ya habría que leer esa relación de otra manera, que intercambian sus esposas sin problema porque para ellos lo más importante es esa amistad muy platónica y muy romántica. A día de hoy eso se puede leer de una forma distinta, pero es que incluso en la época de Lope esa amistad era sospechosa y aun así se atrevía a escribirlo. Por eso, creo que mi lectura ofrece una posibilidad de volver a leer nuestros clásicos de una manera libre que nos aporte una nueva forma de entender lo que pensaban nuestros autores y, sobre todo, de entender que nuestra literatura es mucho más rica de lo que se nos ha contado, ya que hay todavía muchas cosas que podemos leer siempre que leamos con una mirada más amplia.

¿Cómo cambia la lectura de estos clásicos al hacerla desde una mirada queer más libre? ¿Hasta ahora los hemos entendido a medias?

Claro, exactamente. Hay críticos ya muy antiguos, de hace más de cincuenta o setenta años, como Menéndez Pidal o Menéndez Pelayo, que todo lo que era muy evidente lo desechaban. Hay una novela pastoril del siglo XVI, por ejemplo, sobre la Diada de Montemayor donde hay una pareja lésbica de dos pastoras y uno de estos críticos dice que eso repugna el lector. Nunca se ha puesto el foco en ese apartado, aunque es muy interesante porque está haciendo equiparables todos los tipos de afectividad. ¿Qué pasa? Que hasta hace muy poco se nos ha ofrecido una literatura mutilada, con todas sus lecturas posibles cortadas por la censura, y creo que ya es hora, a estas alturas del siglo XXI, de poder releer una tradición literaria española para conocer de verdad lo que somos como cultura. A día de hoy que todo el mundo enarbola la bandera del patriotismo español, que nuestro patriotismo español en cuanto a cultura incorpore muchas cosas que no habíamos tenido en cuenta, y que cosas que hoy parecen que son modas modernas, como derechos LGTB, en realidad sean algo que sea casi tradicional en nuestra cultura.

Hasta hace muy poco se nos ha ofrecido una literatura mutilada, con todas sus lecturas posibles cortadas por la censura

Me vienen a la cabeza las críticas al Cervantes de Amenábar por poner el foco en su sexualidad. Es algo que sigue molestando.

Justo estaba ya revisando el libro cuando salió la película. Es que hay mucha gente que está enamorada de una idea de la cultura española que no es cierta. Hay gente enamorada de una literatura que no conoce, que no se ha leído de forma adecuada. Nuestra literatura es mucho más liberal y mucho más comprometida con la sexualidad libre de lo que nos contaron. La claves es revisitar todo lo que nos contaron para quitarle el polvo de los siglos, muchas cosas que antes no se podían decir y hoy sí. Gracias a eso nuestra cultura cambia, incluso nuestra idea de quiénes somos como civilización. 

¿Por qué hay autores como Lorca o Gala de los que siempre parece destacarse su homosexualidad y otros que están totalmente disociados de esto?

Parece que va unido al hombre, 'Lorca gay' y ya está. Esto yo creo que solo pasa con algunos autores y no siempre. Hace unos meses estuve revisando cómo aparecen los autores en los libros de secundaria y no es tan habitual aún hoy, en libros publicados desde 2015, más o menos, hasta hoy, encontrar la referencia de 'Lorca gay'. Es una cosa que todo el mundo conoce, pero no se la ofrecemos a los chavales porque la sexualidad es un tabú, cuando muchos de esos chavales están viviendo una sexualidad mucho más libre. Y hay autores como Lorca y Cernuda cuya sexualidad ha sido muy determinante para componer su obra. Si no entiendes que Lorca es un autor homosexual pierde mucho su lectura. Pero es que hay otros autores, por ejemplo Jacinto Benavente, que también tiene muchas obras que se entienden mejor teniendo en cuenta qué tipo de persona era su autor. Los intereses creados tiene una lectura, no diría homoerótica porque no llega a tanto, pero si ves qué pensaba Benavente de la sociedad y si tienes en cuenta que era homosexual, hay algunas claves que consigues precisar mejor.

¿Otro ejemplo de esto sería Gloria Fuertes? 

Claro. Pasa con muchas autoras. Elena Fortún, por ejemplo, la autora de las novelas de Celia, tiene en Oculto sendero una historia sutilmente lésbica muy interesante. También hay que entender que cada época tiene su forma de expresar lo que es la sexualidad, pero cuando te vuelves hacia ellas, te das cuenta de que hay cosas que nadie había visto. Gloria Fuertes es un ejemplo perfecto como mujer bisexual que amó a hombres y a mujeres, que deja ver en su obra ese afecto, sin poner marcas de género, pero sabes luego entender que hay poemas que eran dedicados a mujeres.

Durante la investigación, ¿ha encontrado algún autor que le haya sorprendido especialmente en esta dirección?

Ángel de la Calle, ilustrador: "Un chaval que lee 'Maus' o 'Corto Maltés en Siberia' no se hace de extrema derecha"

Ángel de la Calle, ilustrador: "Un chaval que lee 'Maus' o 'Corto Maltés en Siberia' no se hace de extrema derecha"

De los conocidos ya quedan pocos, porque están muy trabajados. Góngora es un ejemplo de que su sensibilidad, quizá más que su identidad hacia el homoerotismo, era muy diferente a lo que podemos pensar. Hay autores a día de hoy minoritarios, como Juan Gil-Albert, poeta valenciano coetáneo del 27, que es el autor del primer ensayo español visible y reivindicativo sobre homosexualidad, el Heraclés, de 1955, que no pudo ser publicado hasta 1975 por la dictadura. Hay muchos textos que, por su gran vinculación con la sexualidad no normativa, como el Heraclés o El público de Lorca, no han podido entrar en el canon del todo porque hablaban de cosas que no todo el mundo quería leer. Ya es el momento de revisitar ese canon. 

Como profesor de educación secundaria, ¿intenta mostrar esta mirada completa en las clases o tiene limitaciones impuestas?

Este es uno de mis grandes activismos. Ahora mismo, la ley educativa nacional y hasta las comunidades autónomas, aunque en Madrid es otra cosa, ya sabes, nos obligan a hablar de diversidad sexual en clase. Todo profesor debería meter la sexualidad no normativa en sus aulas con la misma normalidad con la que hablamos de los poemas de Lope de Vega a sus mujeres. Yo lo hago siempre, el problema es que a muchos profes no les da tiempo a ponerse a investigar. Por eso, parte de la idea del libro era facilitar a los docentes una herramienta para incorporar toda esa literatura no heterosexual a su docencia. Soy un firme defensor de que la única manera de educar a una generación libre es tratarles con toda la libertad. Si hay herramientas y voluntad, deberíamos comprometernos con eso porque, si lo hacemos bien, en cincuenta años hemos podido acabar con la intolerancia. Dos generaciones libres tendrían una visión completamente diferente del mundo.

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