Elecciones en Andalucía

La 'campaña oculta' de Moreno: menos mítines y más fiestas populares para promocionarse

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, durante el Pregón de la Semana Santa de Sevilla 2026

El presidente andaluz Juanma Moreno ha elegido un terreno conocido para encarar las elecciones del 17 de mayo: el de las grandes fiestas de Andalucía. Antes del inicio formal de la campaña, que comenzará el 1 de mayo, el candidato a la reelección del PP encadenará celebraciones que en las próximas semanas atravesarán la comunidad de punta a punta: la Semana Santa, la Feria de Abril, las Cruces de Mayo, los Patios de Córdoba y la Feria del Caballo de Jerez. Más que una campaña al uso, con grandes mítines —que también se realizarán—, el líder del PP andaluz quiere dejarse ver en los lugares en los que Andalucía se celebra a sí misma.

Tras anunciar la convocatoria el pasado lunes, Moreno aseguró que se trataba de "una fecha idónea para facilitar la mayor participación posible" y así "llegar al verano con un horizonte político despejado". En Madrid, la mayoría de formaciones especulaban con el 31 de mayo, es decir, dos semanas después del día finalmente escogido. Con esta fecha, Moreno 'salva' de la campaña citas que preocupaban al Gobierno andaluz por los desplazamientos que se pudieran generar y también por los temas que se introdujeran en el debate público, como la visita del papa, que será del 6 al 9 de junio, y que posiblemente introducirá la cuestión migratoria como un elemento más de la actualidad política. Un terreno en el que Vox marca el discurso al Partido Popular.

Moreno busca que los ultraderechistas no contaminen su campaña pero su mayoría absoluta no está garantizada, según se desprende del último barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra), publicado esta misma semana. En su balance deja políticas que cuestionan precisamente los pilares del discurso que ha pretendido enarbolar con la moderación por bandera, con la sanidad como su principal problema, pero que también desbaratan sus alegatos sobre la ejemplaridad, la limpieza institucional, la defensa de los servicios públicos y la despolitización de los resortes de poder. Ahora, busca vender imagen sobre gestión.

Para garantizar su mayoría tratará de utilizar el calendario a su favor con las próximas festividades, especialmente relevantes en el caso andaluz. La primera cita es la Semana Santa, que este año se celebra del 29 de marzo al 5 de abril. Después aparece la Feria de Abril de Sevilla, del 21 al 26 de abril. A continuación, las Cruces de Mayo de Córdoba, del 29 de abril al 3 de mayo, y el Día de la Cruz de Granada, el 3 de mayo. Luego, el Festival de los Patios de Córdoba, del 4 al 17 de mayo, que finaliza el mismo día de la votación. Y, por último, la Feria del Caballo de Jerez, del 9 al 16 de mayo, la semana previa a las urnas.

El calendario deja así a Moreno una pasarela casi continua de fiestas populares, tradiciones religiosas y celebraciones con plena identidad andaluza. El presidente andaluz quiere servirse de estas celebraciones para seguir cultivando un perfil que busca desbordar las siglas del PP y presentarse como una figura institucional reconocible incluso entre electores de centroizquierda. Su encuentro con el expresidente Felipe González en un acto en Sevilla este miércoles fue, de hecho, una oportunidad para pedir ese "voto prestado" de socialistas descontentos para tratar de reeditar esa mayoría. Cuando le preguntaron a González si se sentía más cómodo con Moreno o con la candidata del PSOE, María Jesús Montero, respondió con un lacónico: "Soy socialista".

Moreno utilizará las festividades para reforzar su marca personal

Moreno ya puso en práctica esta estrategia el pasado domingo 22 de marzo en el Pregón de la Semana Santa de Sevilla. El barón andaluz acudió y elogió al pregonero, el periodista José Antonio Rodríguez, y también aprovechó para destacar su admiración, así como su gran interés y sentir por la festividad católica. "Es un momento muy especial, para mí como cofrade y como presidente de Andalucía, que tiene la mejor Semana Santa del mundo", señaló. Las festividades funcionan para Moreno como un espacio que le aporta proximidad, desactiva la crispación y mezcla el lenguaje institucional y el emocional con facilidad.

Así, tratará de utilizar su presencia institucional para hacer campaña entre cofradías, casetas o patios andaluces. Con todo, el dirigente del PP ha insistido estos días en que el principal riesgo para su mayoría no es tanto un adversario en ascenso como la abstención de los potenciales votantes de su espacio. Él mismo ha expresado sus temores de que el electorado conservador se confíe, especialmente si hay festividades de por medio, y ha tratado de activar a un electorado moderado al que vende estabilidad frente al "lío" de homólogos como María Guardiola, Jorge Azcón o Alfonso Fernández Mañueco por la dependencia de Vox.

En ese contexto, el calendario festivo le brinda un escaparate a su medida para reforzar su marca personal: un político que intenta presentarse como una figura transversal, más ancha que su propio partido. Así, mientras la oposición necesita tensión, contraste y movilización, el conservador busca llegar a las urnas envuelto en imágenes de familiaridad, tradición y presencia pública constante. Tendrá oportunidad de pasearse por localidades como Málaga, Sevilla, Jerez, Córdoba, Almería o Granada —de donde es su mujer— hasta el 17 de mayo en ese corredor festivo que le permitirá explotar esa 'campaña oculta'.

La importancia social de las cofradías

La primera cita será la Semana Santa, que en Andalucía traspasa su significado religioso para convertirse también en un fenómeno social, cultural, económico y artístico que une a millones de personas más allá de los desfiles procesionales y la fe. Un elemento especialmente importante son las cofradías. Un espacio resignificado en el que hay costaleros comunistas y nazarenos sindicalistas, además de contar con una amplia presencia del colectivo LGTBI, por contradictorio que parezca.

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Con las últimas cifras disponibles, Andalucía cuenta con más de 300.000 personas pertenecientes a las distintas cofradías y hermandades que procesionan estos días en la calle y que ensayan durante todo el año para integrar las bandas de música que acompañan los pasos y cuya música es un género en sí mismo. La información cofrade tiene muchísimos seguidores y ocupa programas de radio y televisión, páginas de prensa y perfiles donde, a diario, se construye una narrativa propia.

Los políticos de todos los colores se integran en la agenda de trabajo de manera natural y, como otros años, está previsto que dirigentes nacionales visiten estos días algunas ciudades para escenificar, junto a los alcaldes y candidatos de turno, que si la Semana Santa significa pueblo e identidad ellos también forman parte de ella. Ya en 2016, Sergio Pascual, entonces secretario de Organización de Podemos y en su día costalero de la Virgen de la Angustia de la Hermandad de los Estudiantes, escribió un artículo titulado Podemos y la Semana Santa, en el que defendía ese carácter transversal. En conversación con infoLibre, explicaba que las "cofradías han sido un vehículo de socialización y de comunidad en los barrios".

Todo esto sucede en una sociedad cada vez más secularizada —pese a que se mantengan intactos muchos privilegios de la Iglesia— en la que, según el estudio de la laicidad en España en 2023, cuatro de cada diez personas se declaran ateas, agnósticas o indiferentes ante la religión. Sin embargo, el boom cofrade en Andalucía responde a orígenes heterodoxos. El pasado año, el presidente andaluz salió el Miércoles Santo con su hermandad, portando la imagen del Cristo de la Exaltación de las Reales Cofradías Fusionadas de Málaga, como ya hizo en anteriores citas. Y, salvo sorpresa, lo volverá a hacer este año.

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