El futuro de las izquierdas
Rufián pide que ERC "lidere" una alianza de izquierdas en Cataluña y a Podemos "repetir" la coalición del 23J
Gabriel Rufián cree que la izquierda tiene "una última bala" y que debe utilizarla para evitar una victoria de la derecha que muchos sectores dan por inevitable. En un acto junto a la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, moderado por exdirigente de En Comú , Xavier Domènech, el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso reclamó a su partido que dé un paso al frente para encabezar esa tarea y pidió a Podemos "que vuelva a repetir" la alianza del 23J que frenó la victoria de PP y Vox. Rufián aseguró que no va a dejar su formación, pero sí pidió a ERC que "lidere" ese frente catalán. "¿Por qué ERC no puede inspirar como en otros momentos a la izquierda española?", planteó. "Y si me va en el cargo, me voy a mi casa", zanjó.
El republicano incidió en la importancia que ha tenido Podemos en la última década y defendió que las izquierdas deben "confluir" en las generales y que los morados pueden "ayudar" a estas confluencias. Según avanzaban fuentes del entorno del político catalán a infoLibre, considera que Podemos debe ser la "fuerza motriz" de las confluencias estatales, mientras ERC debería ocupar el papel de referencia de las izquierdas soberanistas en Cataluña. En el acto, sin embargo, no lo expresó con esas palabras tras las presiones recibidas por su propio partido, que le han pedido que no se vincule tanto a los morados. La operación tropieza con límites evidentes. Ente ellos, que la relación entre Podemos y los partidos que hoy orbitan en Sumar sigue marcada por la desconfianza, el reproche por las listas del 23J y el desacuerdo sobre quién debe conducir una hipotética reunificación.
Por ese motivo precisamente, este jueves evitó verbalizar cómo han de articularse electoramente y dijo que primero "deben hablar" las cúpulas de los partidos. A su entender, cuanto más se enreda la discusión en el detalle orgánico, más fácil se lo ponen a los aparatos partidarios para bloquearla. No hay una "fórmula mágica", incidió también, pero sí defendió la posibilidad de repetir el experimento de Unidas Podemos que, a su juicio "fue extraordinario". E insistió en que "como mínimo", hay que sentarse para "confluir electoralmente". Y a él le encontrarán ahí. "Si no, nos matarán por separado", zanjó.
Su propuesta no cuenta con el apoyo del líder de su partido, Oriol Junqueras, que se ha mostrado muy duro con la idea de Rufián, ha reivindicado los 95 años de historia de su formación y ha rechazado concurrir en una lista electoral con otras fuerzas políticas. "Fui a la cárcel por Cataluña, no para que Ada Colau sea diputada en una lista de ERC", señaló recientemente. Ni él ni su número dos, Elisenda Alamany, acudieron al acto celebrado en el Campus Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF). El propio dirigente republicano intentó, sin embargo, rebajar la tensión reivindicando su continuidad en ERC y su lealtad al partido, pero al mismo tiempo reclamó a su formación una "responsabilidad histórica" para frenar a la derecha y la extrema derecha.
Rufián cree que las izquierdas soberanistas deben "arrastrar" al resto
En ese contexto, se negó a aceptar que los votantes progresistas descontentos con el PSOE deban ser empujados a la abstención. Insistió en que el problema no reside en las izquierdas soberanistas, sino en la fragilidad del espacio a la izquierda del PSOE, y aseguró que no está dispuesto a "dejarlo" estar solo porque a ellos "les vaya bien" con la derecha.
Rufián incidió en la idea de que, si no son capaces de articular una respuesta común, "lo que viene es salvaje" y defendió, en ese sentido, la creación de un grupo interparlamentario que permita a las izquierdas soberanistas jugar un papel central en el Congreso. A su juicio, por primera vez podría construirse un espacio liderado por esas izquierdas periféricas sean las que "arrastren" al resto y en el que el derecho de autodeterminación no se ponga en duda.
Otra de sus ideas más destacadas fue la de defender el terreno digital, que es, a su juicio, la madre de todas las batallas por delante del "poder mediático, judicial y político". A la vez, hizo autocrítica y admitió que las fuerzas progresistas han decepcionado en cuestiones como la vivienda y reclamó mayor claridad y radicalidad frente a la especulación.
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Montero fue más clara. Afirmó que debe ser su partido a nivel estatal y ERC en Cataluña quienes deben "impulsar" una alianza. La número dos de Podemos admitió que "hay que hacer algo" y reivindicó que, aunque las izquierdas hayan recorrido caminos distintos —y no exentos de críticas—, nunca se ha sentido sola en esa convicción. Así, volvió a repetir que a ella la idea de "hacer equipo" con Rufián le gusta, pese a que en diversas materias no comparten diagnóstico. "Merece la pena intentarlo, creo que podría tener muchos votos, pero si no, merece igualmente la pena", resumió.
Con todo, advirtió de que esa victoria nunca llega sin desgaste ni derrotas previas, como le ha sucedido a su formación en recientes comicios autonómicos, en los que ni tan solo ha llegado al 1% de los votos. "Para ganar una vez hay que perder setecientas", afirmó, antes de defender que los principios feministas, sociales y democráticos deben sostenerse "con las mismas ganas", incluso en medio del cansancio y del miedo. Para Podemos, la cita de Barcelona es una oportunidad de volver a situarse en el centro del tablero tras varios tropiezos en las recientes elecciones autonómicas y después de su choque prolongado con Sumar.
La eurodiputada fue todavía más explícita en una entrevista en la Cadena Ser horas antes, en la línea con lo que había avanzado infoLibre. "Lo que diremos en este acto es que estamos dispuestos a hacer equipo. Los partidos son las herramientas en las que la gente se organiza para hacer política. Podemos en España y ERC en Cataluña podemos impulsarlo", señaló. En el acto no lo llegaron a verbalizar de esa manera porque Rufián recibió advertencias tanto de su propio partido como de otras formaciones para que "no se vinculara" tanto a la formación morada.