Trabajar gratis ¿es normal?

Carlos Brage

Es un hecho incómodo: en este país hay muchos trabajadores que, además de soportar empleos precarios, realizan horas extras sin cobrar para las empresas que los emplean. Y no parece haber un interés real en cambiar esta situación, al menos por parte del empresariado.

Recientemente, este asunto ha generado tensiones dentro del propio Gobierno. La ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda planteó reforzar la normativa y los mecanismos para poner fin a estas prácticas. Sin embargo, el ministro de Hacienda y vicepresidente primero reaccionó advirtiendo del impacto económico que esas medidas tendrían para las empresas. Es ahí donde surgen las dudas: ¿hasta qué punto existe una voluntad firme de construir una sociedad más justa, donde el trabajo garantice una vida digna?

En conjunto, hablamos de cerca de mil millones de euros que las empresas se ahorran cada año

Los datos son elocuentes. Encuestas de la EPA, cifras del INE y del propio Ministerio de Trabajo apuntan a unos 350.000 trabajadores afectados. Cada uno de ellos deja de percibir alrededor de 3.000 euros anuales en horas no remuneradas. En conjunto, hablamos de cerca de mil millones de euros que las empresas se ahorran cada año.

Pero el problema no termina ahí. También se dejan de ingresar cotizaciones a la Seguridad Social y recursos fiscales para la Hacienda pública. Es decir, la pérdida es doble: para los trabajadores y para el conjunto de la sociedad.

El balance resulta difícil de maquillar: empresas beneficiadas a costa de trabajo no pagado y una respuesta institucional que, como mínimo, parece tibia. Y mientras tanto, la pregunta queda suspendida en el aire, incómoda, persistente:

¿Hasta cuándo se seguirán tolerando estas prácticas abusivas?

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Carlos Brage es socio de infoLibre.

Carlos Brage

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