‘The Gold’, el problema de robar más de lo que se quería

Cartel de la serie ‘The gold’.

Desde hace unos meses puede verse en Filmin la segunda temporada de una producción con el nivel que se espera de la BBC, The Gold. El oro al que se alude fue el robado en un golpe fabuloso en 1983.

Los cacos buscaban dinero, concretamente un millón de libras, en un almacén de seguridad. Aquella noche, y solo aquella, tres toneladas de oro puro dormían en ese triste polígono industrial.

En busca de los lingotes

Con el atraco comienza la historia que cuenta la serie. El salto que tienen que dar los delincuentes para blanquear el botín y poder disfrutar de él. Al tiempo comienza la labor policial sabiendo que los lingotes no pueden desaparecer de golpe y una parte tiene que seguir escondida en algún lugar.

Los seis episodios que compusieron la primera temporada se estrenaron en 2023 y los siguientes se han hecho esperar hasta el año pasado. La serie estaba concebida para ser así y ahora ha saltado a los años noventa, la internacionalización del crimen y nuevas estructuras de blanqueo.

Intrigantes hechos reales

El guionista escocés Neil Forsyth comenzó en este proyecto con un equipo de documentación gracias al que encontró mucha información desconocida para el gran público. 

Pequeñas noticias poco destacadas, cuando el caso había pasado de moda, a lo largo de años, le han llevado a recopilar datos que ni siquiera conocía el investigador jefe del delito.

Blanquear el dinero

Con todo el material disponible, Forsyth ha creado un relato repleto de personajes interesantes que van iluminando el proceso de fundir los lingotes, blanquear ese oro y lavar el dinero que iba dando su venta. 

Dinero que iba pasando de las manos de unos cacos de barrios obreros a ejecutivos sofisticados que se movían por paraísos fiscales y operaciones inmobiliarias de gran escala. 

Al robar también hay clases

Entre los temas que surgen de contar los hechos el autor se fija en la diferente relación con el dinero que tienen las clases bajas y las altas y en sus en distintas formas de corromperse. Nos cuenta de cada personaje su extracción social.

La serie tiene el atractivo de contar unos hechos muy basados en los reales y con un estupendo reparto. Por el lado policial encabezado por ese clásico del cine y la televisión del Reino Unido que es Hugh Bonneville, protagonista de Downton Abbey.

Un policía incorruptible para un caso tentador

Interpreta a un oficial incorruptible, hombre necesario para un trabajo en el que la tentación del oro también podría suponer un gran problema. El verdadero Brian Boyce.

Ha dado su visto bueno a esta serie, en privado a sus integrantes, ya que se trata de una persona muy reservada.

En la primera temporada lideraba el reparto por parte de los criminales el actor Jack Lowden, quien le aporta el humor que ya conocemos los seguidores de Slow Horses, donde encarna al afanoso River. 

En la segunda tanda va ganando peso el personaje de John Palmer interpretado por Tom Cullen, un fundidor de oro que pasa del negocio legal a ser cómplice del crimen.

Rodado en parte en Tenerife

Esta segunda temporada se filmó en parte en Tenerife, que representa ser al menos cinco países, todos los que implican buen clima. Y una buena ocasión para mostrar el vestuario veraniego de nuevo rico de los criminales. 

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En estos últimos episodios se condensa parte de la información que ha llegado a conocerse de un dinero cuyo rastro llegó, por ejemplo, a los Papeles de Panamá, donde se vio la telaraña de sociedades construidas para despistar a las autoridades. La parte de oro fundida y vuelta al mercado fue tal que se dice que no existe joya en Reino Unido que no contenga al menos una parte de lo sustraído en el robo. 

David se convierte en Goliat

La serie comienza con unos ladrones de poca monta a los que persigue toda la policía y va girando a unos criminales sofisticados que nadan en dinero y a los que una pequeña unidad, cada vez más relegada, tiene que hacer frente. David se convierte en Goliat y a la inversa.

La filosofía de Neil Forsyth, el autor del guion, reside en priorizar la historia. Explica que tener personajes apasionantes sin retos a la altura no dice nada. En cambio, los personajes crecen con un desarrollo dinámico, poniéndoles ante circunstancias interesantes.

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