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Premios Nobel

Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016

El músico Bob Dylan.

Ni un comprometido autor keniano ni un grande de la novela estadounidense: el galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2016 ha sido el músico Bob Dylan. La Academia sueca ha hecho público su fallo el jueves por la mañana y ha motivado su decisión por la capacidad del cantautor para "crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense". Los 18 miembros de la institución reconocen así el peso literario de letras como "The times they are a-changin", "Blowin' in the wind", "Knockin' on heaven's door" o "Mr. Tambourine man". Dylan es el primer cantautor galardonado con el Nobel, y el primer autor cuya producción no se circunscribe a los géneros literarios habituales, hasta el punto de que su obra no tiene como principal soporte la lengua escrita. 

Como es habitual, ha sido la secretaria permanente de la institución, Sara Danius, quien ha leído el fallo el jueves a la una de la tarde —en una fecha inusualmente tardía, por cuestiones organizativas— ante una nube de periodistas. Pero durante la lectura ha ocurrido algo poco habitual: cuando se ha pronunciado el nombre del músico, el grupo ha estallado en aplausos y gritos de sorpresa, y la secretaria ha tenido que parar unos segundos para que se acallaran los murmullos y las risas. Danius ha justificado más tarde la decisión de la Academia, identificando a Dylan como "un gran poeta de la tradición anglófona" que "se reinventa desde hace 54 años". 

En contraposición al esperado premio del año pasado, que fue a parar a Svetlana Alexiévich, periodista que encabezaba las apuestas, los 18 miembros de la Academia han utilizado el factor sorpresa que tanto les gusta. Aunque el músico figuraba vagamente entre los posibles ganadores, estaba lejos de los principales favoritos de los últimos años tanto en los círculos literarios como en las casas de apuestas, como sin el keniano Ngugi wa Thiong'o, el poeta sirio Adonis o los eternos aspirantes, el estadounidense Philip Roth y el japonés Haruki Murakami.

Robert Allen Zimmerman (Duluth, Minnesota, 1941), conocido también por sus seudónimos Jack Frost o Tedham Porterhouse, pasa así a ocupar definitivamente un puesto destacado en la historia de la poesía contemporánea. Ya se le habían abierto las puertas más allá del terreno musical con reconocimiento honorario del Premio Pulitzer que recibió en 2008 por "su profundo impacto en la música popular y la cultura estadounidense, marcada por composiciones líricas de extraordinario poder poético". Un año antes había recibido también el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, y en 2012 fue galardonado con le Medalla Presidencial de la Libertad de manos de Barack Obama. 

La influencia de la literatura en la obra de Dylan no es ningún secreto, aunque su producción escrita se limita casi exclusivamente a una obra de ficción (Tarántula, 1971) y el primer tomo de sus memorias (Crónicas. Volumen I), además de sucesivas recopilaciones de sus letras a partir de 1962. El joven que comenzó tocando rock and roll y versiones de Elvis Presley y Little Richard, cambió pronto su nombre en honor del poeta Dylan Thomas (aunque, como otros datos de su biografía, el propio músico ha afirmado y negado esta influencia varias veces). Buscando "reflejar la vida de manera realista", viró hacia la música folk, cuyas canciones consideraba "llenas de desesperación, tristeza, triunfo y fe en lo sobrenatural". 

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Él mismo ha admitido que sus primeras letras estaban ya teñidas por la escritura libe de Jack Kerouac, autor de En el camino, y los beatniks. Por "Desolation Row", lanzada en 1965, desfilan escritores como T. S. Eliot y Ezra Pound junto a personajes ficticios como Ofelia, Romeo o Casanova; Paul Verlaine y Arthur Rimbaud pasean por “You’re gonna make me lonesome when you go”. El propio Dylan viajó en una especie de peregrinación literaria a la casa de León Tolstói y su amistad con Allen Ginsberg ha sido tratada tanto en el documental de martin Scorsese No direction home como en el biopic I'm not there. El crítico literario Christopher Ricks, uno de los mayores expertos en la obra de Dylan, ha insistido durante años en situarle a la altura del propio Eliot y de Keats. El miembro de la Academia sueca Per Wästberg no dudó en definirle como "el mejor poeta vivo"

Dylan ha grabado 37 discos de estudio y 10 discos en directo, y está embarcado desde los ochenta en una gira inacabable, su Never Ending Tour, con la que ha cerrado una media de de 100 fechas por año. Este mismo jueves tenía previsto tocar en Las Vegasen Las Vegas, actuación que por el momento no ha sufrido modificaciones. El representante del cantautor ha explicado que han recibido la llamada de la Academia sueca a las tres de la mañana, por la diferencia horaria, y que el artista se encontraba descansando. Dylan aún no ha hecho ninguna declaración pública. El timing de la Academia no podría ser mejor: el músico lanzó el pasado mayo su disco Fallen angels y prepara para final de mes una edición especial para celebrar los 10 años del documental No direction home

Si el pasado año el Nobel volvía los ojos a la no ficción con el reconocimiento a la periodista Svetlana Alexiévich —incluyendo al periodismo, de paso, en la familia de las belles-lettres—, ahora la Academia da un paso más en su apertura a géneros literarios no convencionales. Pese a esta innovación, con Dylan los 18 dejan de lado la costumbre de premiar obras de gran calidad aunque desconocidas hasta entonces para el gran público —es el caso de Alexiévich, pero también de Mo Yan más allá de las fronteras chinas, del poeta Tomas Tranströmer o de la rumana Herta Müller— para volver a las grandes figuras. Es probable, de hecho, que con sus más de 120 millones de discos vendidos Dylan supere en influencia a premiados de la talla y la fama de Mario Vargas Llosa, Le Clézio o Doris Lessing. 

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