Presupuestos 2017

El Gobierno castiga al teatro en unos fondos congelados

Cristóbal Montoro ha entregado este martes a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017.

Las artes escénicas españolas han recibido en las últimas semanas una de cal y una de arena por parte del Gobierno. Si el viernes pasado el Partido Popular anunciaba que el IVA de los espectáculos en directo bajaría al 10% si se aprueban los presupuestos —tras cinco años de protestas de todo el sector, que perdió su tasa al 8% en 2012—, las cuentas para 2017 dan un varapalo al teatro. Es el programa que más cae, un 5,9%, perdiendo casi tres millones de euros hasta los 50,6. Caen también los archivos y la promoción cultural, mientras que el resto de partidas se mantienen o crecen ligeramente. En total, la cultura pierde el 0,7% de su presupuesto hasta los 801 millones de euros. Sus cuentas quedan congeladas en la práctica, pese a que en 2016 aumentaron un 7% y pese al discurso de recuperación económica del Gobierno. 

Las modificaciones en el área del teatro son un buen ejemplo de cómo los conservadores han elaborado las cuentas de Cultura. Los principales festivales y salas que reciben aportaciones del Gobierno central, los más visibles, no perderán su subvención. El Festival de Almagro y Mérida siguen en los 654.060 y los 187.500 euros respectivamente, el Teatre Lliure de Barcelona recibe sus 646.870 euros y la Abadía de Madrid aumenta su ayuda en 50.000 euros, hasta los 369.120. Pero la partida que más pierde es la de inversiones reales —que puede incluir desde la compra de un edificio a focos o nuevos equipos informáticos— que se reduce a casi la mitad, de 5,4 millones a 3 millones. Un recorte aparentemente discreto que afectará especialmente a los centros del Ministerio, como el Centro Dramático Nacional o la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

La partida aparentemente mejor parada es la de cine, sector al que el ministro Íñigo Méndez de Vigo había prometido 10 millones de euros más en las ayudas, hasta los 70 millones, como una suerte de compensación por haber decidido mantener su IVA al 21%. De hecho, el aumento del sector, 9,97 millones de euros se explica por esta subida, a la que se le restan los 30.000 euros que pierde el Festival de Sán Sebastián. Pero esta mejoría sucede solo sobre el papel: el problema es que el Ministerio tiende a estimar por lo bajo en los presupuestos la cuantía de sus ayudas. En 2016, el Fondo de Protección a la Cinematografía tenía asignado 60 millones de euros, pero las subvenciones sumaron finalmente 69 millones en su aplicación —37 millones de euros a las ayudas sobre proyecto, 27 millones a la amortización de años anteriores, 3,8 millones a la distribución, 1 millón a los cortos y 300.000 euros a la participación en festivales—. Lo mismo sucedió en los presupuestos anteriores, donde el Gobierno reservó 36,58 millones a los que tuvo que sumar 16 millones más. En la práctica, este 2017 el cine español no tendrá más crédito disponible que en 2016... a no ser que el Ministerio se salte de nuevo sus propios presupuestos. 

El libro sale bien parado, con un aumento en sus ayudas de un 11,4%, casi un millón de euros más. Aquí hay que señalar el nacimiento del Plan de Fomento de la Lectura 2017-2020 prometido al sector, dotado con 372.830 euros en las cuentas. A su costa caen, sin embargo, las ayudas a la edición y a las librerías, así como la campaña María Moliner, que anima a la lectura en los municipios menores de 50.000 habitantes: pierden todas un 25% de su presupuesto, 358.000 euros en total. Aumenta sin embargo la partida de "ayudas para la acción y la promoción cultural" a "familias e instituciones sin fines de lucro", lo que supone 250.000 euros más para unas subvenciones que no se especifican. 

La conservación de bienes culturales aumenta su partida hasta los 19,7 millones, un 8,4% (1,6 millones) más; lo mismo sucede con patrimonio, que aumenta un 5%, en 239.000 euros. Los archivos pierden sin embargo medio millón de euros, un 2,7%, una caída que se justifica casi exclusivamente con los recortes en material y sobre todo en personal, a los que se dedica 494.010 euros menos que en 2016. En las bibliotecas ocurre algo similar: los gastos de personal se reducen un 36% (359.000 euros). Pero el aumento en inversiones reales (en 317.490 euros) compensa prácticamente esa caída. El resultado es que las bibliotecas se quedan casi como estaban, aumentando apenas 130.000 euros de 43 millones. 

Los mismos presupuestos conservadores se extienden a los museos, que no crecen ni un punto, aunque los principales centros, el Museo del Prado y el Reina Sofía, sí disfrutan de un margen más amplio. El primero recibe 812.580 euros más (1,8%), y el segundo 1,3 millones (3,6%). El Thyssen vuelve a niveles de 2015: cae un 13% después de haber aumentado un 12% en 2016. Otros centros más modestos, como el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), el MACBA o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se mantienen como en el año anterior: ni un euro menos, ni un euro más. El mismo patrón se repite en la música y la danza: el Teatro Real recibirá 500.000 euros más (5,1%), y el Liceu hasta 1,4 millones (17%), mientras que la Maestranza de Sevilla ve su presupuesto congelado. 

 

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