Cultura

Jorge Ilegal: "Si hay una revolución, contad conmigo"

Jorge Martínez al frente de Ilegales.

Jorge Ilegal (Avilés, 1955) no se apellida, claro, Ilegal. El nombre que aparece en su DNI es Jorge María Martínez García, mucho menos rockero y más propio del muchachito que empezó a estudiar la carrera de Derecho. Bajo el nombre de Jorge Ilegal es más probable imaginarse a ese tipo que grita con ojos de loco desde 1984: "Hay un tipo dentro del espejo/ que me mira con cara de conejo". Si Martínez existe todavía, no se muestra en público; si Ilegal es una máscara, no lo parece. El líder de Ilegales, banda de rock que se ha ganado el apelativo de "histórica" antes de retirarse, no quiere morderse la lengua. Al contrario: no le importa lo más mínimo alejarse del disco que le toca presentar, RebeliónRebelión, para caminar por sendas menos obvias. No necesita ni las preguntas del periodista. La mecha se enciende sola. 

Con ese título y una portada decorada con la escultura del Ángel Caído del madrileño parque del Retiro, no es extraño que la violencia y la furia se cuelen una y otra vez en el discurso del vocalista, guitarrista y compositor. El motivo de esa llamada a la revuelta está claro: "Consideramos que en el momento histórico que vivimos la rebelión es imprescindible", dice, con el discurso claro de quien lleva una mañana entera de promoción en Madrid. Nada que ver, dice, con el ambiente que se vivía en 1982, cuando la banda publica su primer disco. "Había desaparecido la censura, los derechos laborales crecían de manera constante y deseable, la educación pública aumentaba, se había prometido que la sanidad pública sería universal y se consiguió…", recuerda el músico. "Aunque estábamos presionando porque veníamos de un escenario muy diferente a ese, todo era esperanzador. Ahora se han revertido todas las conquistas sociales".

El single con el que el grupo abría la promoción, "Si no luchas te matas", se explica por sí mismo: "Ser manso es peligroso,/ si no luchas te matas./ ¡Veamos cómo tiemblan/ las páginas de la historia!", canta Jorge Ilegal con una base que suena a aquellas primeras épocas. Asegura que el himno es una versión en negativo de la Marcha de Oriamendi: si los carlistas batallaban "por dios, por la patria y el rey", los Ilegales no se apuntan a ningún bando. "No queremos morir por la patria y el rey/ ni por dioses o diosas de alquiler./ La inocencia de ayer ya no puede volver; no hay doctrina que oculte al mercader", escribe el entrevistado. Que anda sin bando, pero con ganas de guerra, por lo que parece. Primero, manda "todo [su] rencor" al "Gobierno que a partir de una estafa disfrazada de crisis ha gestionado con gran solvencia una regresión en los derechos laborales". Y luego se desmarca de "grupos tipo Beatles, que debatían sobre si debían contar con ellos o no en una revolución": "Yo digo que si hay una revolución, contad conmigo. La rebelión es algo muy demonizado, esa palabra es el diablo. Y si quieren arder, yo soy el diablo". Ahí queda. 

Rebelión nació, sin embargo, con una claudicación. La de Jorge Ilegal que, después de haber jurado en 2011 que el grupo estaba muerto y que jamás volvería, levanta el teléfono tres años más tarde para proponer a sus compañeros un regreso. La razón: las canciones llegaban "de forma torrencial" y tenían que ser para la banda. Ha habido incluso, cuenta, una "sobreproducción". Pero no se nota, porque Rebelión es un disco compacto, de canciones cortas y diez temas. "Tenemos para otro disco, ¿eh?", advierte el vocalista, "pero queríamos hacer algo directo, audaz, certero". ¿De dónde sale la energía para llamar a la rebelión, después de ese discurso sobre las diferencias de la actualidad con respecto a 1982? "Es por el cabreo. Y oigo las voces de la calle. Toda esta gente que ha facilitado esta regresión debería hacerlo también. Hay poseedores de grandes fortunas que dicen que hay que aflojar la presión, porque las cosas pueden estallar. Y yo creo que deberían estallar un poco".

Lo que ha empezado por estallar ha sido su relación con la discográfica Universal, con quienes lanzaron, a través del sello Virgin, Mi vida entre las hormigas, el documental sobre la banda estrenado en 2017. Rebelión pudo haber salido con ellos, pero algo se torció en la negociación. "La propuesta de Universal estaba bien, se han portado francamente bien, con gente con conocimientos en punk", admite. Pero Jorge Ilegal presume de la "capacidad" de su grupo, y de su equipo: "Lo que pone la multinacional es un crédito con unos altísimos intereses. El reparto no nos cuadraba. Prefiero jugarme mi dinero y no deber nada a nadie". Descartado, entonces, el regreso a una multinacional.

¿Y qué hay de su candidatura a la presidencia de la SGAE, liderada por Jota de Los Planetas y Kiko Veneno? "La SGAE está lleno de ladrones. Llevamos tiempo diciendo: 'Por favor, disparen sobre nosotros, el enemigo está dentro'. No puedo dedicarme a ello porque, entre otras cosas, mi carrera no está hundida, como la de otros compañeros que sí pueden dedicarle tiempo, y yo se lo agradezco". Su mánager le acusa de "bocazas", y él lo admite después de soltar perlas como esa. Otra, dedicada a los hacedores de la trama de la rueda: "Les pegaría de hostias, les rompería la boca". Otra, sobre su disposición a tomar las armas: "El Estado español en su día me ha enseñado a matar, a ráfaga, a la bayoneta, tiro a tiro y de muchas formas. Yo soy de los que creen que el ejército de leva es algo positivo. Eso de no hacer la mili es una comodidad que la juventud no se puede permitir". 

Y se arrancaría con Cataluña —"se les inocula el veneno del nacionalismo y dejan de ser lo que son, son capaces de colaborar con quienes les están oprimiendo"— o con la comunidad LGTB —"es un colectivo que ha sido masacrado, y han salido de la jaula en la que le habían metido para irse a un gueto"— o con la "corrección política" —"mis compañeros de profesión han sido unos cagones y no han trascendido las fronteras de la libertad de expresión"—... pero se acaba el tiempo. Si fuera por él, seguiría hablando. 

 

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