Salman Rushdie: "La censura de libros en Estados Unidos es un crimen contra la libertad de expresión"

La muerte y el legado, la identidad y la pertenencia. Estos son algunos de los grandes temas sobre los que reflexiona Salman Rushdie (Mumbai, 1947) en su última obra, La penúltima hora (Random House, 2025), una colección de cinco relatos que dialoga con su obra y con su biografía literaria, pues es un recorrido por los tres países donde ha vivido —India, Inglaterra y Estados Unidos— que desemboca en un retorno al hogar de la infancia de Hijos de la medianoche, la novela que allá por 1981 marcó un antes y un después en su trayectoria —luego vendría la fama internacional con Los versos satánicos— y le garantizó un puesto destacado en la narrativa contemporánea.

La vuelta a casa, de alguna manera la cuadratura del círculo para un autor que quería, a sus 79 años, "escribir sobre el poder del arte" en general y de la música en particular para "inspirar y cambiar el mundo", y hacer "una sátira de los súper ricos de la India". Para todo ello, pensando también en la finitud de la vida, terminó ubicando estos relatos en los diferentes lugares en los que ha residido, empezando por aquellos primeros años de vida en una ciudad que es al mismo tiempo "familiar y nueva".

Al mismo tiempo, en un encuentro online con periodistas en la tarde de este jueves, ha explicado Rushdie que de la misma manera que antes escribía sobre jóvenes, ahora que es "mayor" escribe "sobre personas mayores", interesado concretamente en cómo los artistas evolucionan y responden cuando se acercan al final de su vida y de su obra. "Me interesa cómo se responde a ese acto final. Puede hacerse con serenidad o con ira, yo espero poder explorar ambas formas", ha destacado.

Creo que tengo una visión bastante buena de la muerte, que de cierta manera sirve como inspiración

"Creo que tengo una visión bastante buena de la muerte, que de cierta manera sirve como inspiración", ha apuntado, sin necesidad de recordar que, a su edad, se suma el ataque sufrido en 2022 en Nueva York en el que recibió doce puñaladas y le dejó en estado crítico. Esa experiencia extrema ya la relató en Cuchillo (2024), por lo que ahora, recuperado aunque por las secuelas ciego del ojo derecho, se asoma al desfiladero de esa penúltima hora a la que hace referencia el título de su nueva obra.

"Me interesa mucho esta idea del estilo último, el estilo tardío, cómo los escritores y los artistas abordan el último acto de la obra de su vida", ha remarcado, poniendo como ejemplo la alegría que desprende a pesar de estar acercándose al final la Novena Sinfonía de Beethoven o la evolución creativa de Rembrandt: "El estilo final de Picasso se consideró inferior al de los inicios, pero creo que con el paso del tiempo vemos que es sumamente importante porque tiene una fluidez y una dominación del estilo que sale de toda una vida de práctica. Es interesante ver cómo lo hacen los artistas en sus últimos años".

Los escritores escribimos para la posteridad, no solo para el lector inmediato, también el futuro, y esperas que la gente quiera leer tus libros muchos años después de que tú mismo ya no estés aquí

Tras recordar que ha habido muchas sociedades que han abordado lo que hay después de la vida de "distintas maneras", ha afirmado que cree en la inmortalidad de una manera determinada: "Creo que todos los escritores la buscan, pues esperan que su trabajo viva para siempre. En algunos casos lo hace y en muchos no, pero los escritores, como yo, escribimos para la posteridad, no solo para el lector inmediato, también el futuro, y esperas que la gente quiera leer tus libros muchos años después de que tú mismo ya no estés aquí y que sigan encontrando valor en esas historias. Pienso en los lectores futuros que aún no han nacido, espero que lleguen y se acerquen a mi trabajo", ha añadido, antes de rematar, hilando esta afirmación con uno de sus nuevos cuentos, protagonizado por un fantasma: "No creo en la vida después de la muerte, pero es una ficción muy útil".

Tras hablar de presente y de futuro, no han faltado en este encuentro las preguntas sobre el presente del mundo, aunque el escritor ha estado relativamente esquivo y parco en palabras. Aún así, ha asegurado que "la profundidad de la división en Estados Unidos es alarmante", pues "estamos viviendo un momento en el que la comunicación dentro de la sociedad está colapsando". A nivel global, en realidad, tal y como ha puntualizado, pues ciertamente se puede extrapolar, pero volviendo a su país de residencia, ha avisado: "Parece que le gritas al vacío y no puedes entender lo que el otro lado está diciendo. Si vives en una sociedad tan dividida el idioma es insuficiente para la comunicación y esto es peligroso para la sociedad".

Si la literatura tiene un uso, es la compresión de la naturaleza humana

"Incluso aunque hablemos el mismo idioma, no nos entendemos", ha insistido, a su vez explicando que, para él, "la literatura siempre ha sido la mejor manera de responder al mundo" en el que le ha tocado vivir. "Las historias que he contado siempre han sido pasos en el viaje de la vida, y ha medida que el mundo cambia también cambia la escritura. Hay escritura que cumple con la función de resistencia, por ejemplo Orwell nos ha dado maneras de pensar sobre la opresión y la tiranía. Escribir no puede derrocar los regímenes, pero nos puede dar maneras de pensar en tiempos difíciles pues, como ahora, es una forma de incrementar la compresión de los lectores acerca de lo que está sucediendo", ha reflexionado.

Tiempos difíciles en un "momento oscuro", como ha repetido en varias ocasiones. "Cuando era más joven, en los sesenta y los setenta del siglo pasado, había más optimismo, más esperanza, y es triste que la rueda esté girando en esta dirección", ha señalado. "Con los años ves que la sociedad atraviesa muchas cosas, te das cuenta de que nada es permanente, y si las cosas han cambiado para mal también van a cambiar para bien. Este es el optimismo que hay que tener para poder lidiar con el momento presente", ha remarcado.

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"Son momentos de mucha oscuridad en la vida pública americana, pero por lo que estamos viendo, con las discusiones sobre Groenlandia y Canadá, no sólo para Estados Unidos", ha destacado en otro punto del encuentro en el que también ha hablado sobre la censura de libros en Estados Unidos desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, con casi 7.000 títulos en bibliotecas y escuelas durante 2025 por ir en dirección contraria al ideario de la actual administración.

Para Rushdie, "el crecimiento de la censura en usa es un problema muy grande, un crimen contra la primera enmienda y contra la libertad de expresión". "Es aleatorio. Si un solo padre presenta una objeción sobre un libro en una biblioteca escolar, se retira para discutirlo y esto está afectando a obras como Cien años de soledad, Matar a un ruiseñor o Huckleberry Finn. Por suerte, ha resaltado, en muchos casos las prohibiciones han sido derogadas en los tribunales, pero "hay que seguir luchando" porque "son libros que los jóvenes deberían estar leyendo y hacer que se retiren de su alcance es terrible". "La libertad de expresión se supone que es un derecho constitucional, y estas prohibiciones van en contra de la Constitución", ha apostillado.

Una vez dibujado todo este panorama, ha reconocido el autor tener "dudas sobre la utilidad de la literatura". "Lo que sucede con el arte es que la gente que lo recibe encuentra ciertos puntos de conexión, se ven a ellos mismos, aprecian ecos de sus propias experiencias. Cuanto más hace eso la literatura, mejor funciona", ha argumentado, antes de rematar: "Eso es lo que deseas, construir pequeños mundos para que los lectores vivan ahí y lo disfruten. Si disfrutas de estar en un mundo ficticio se puede desafiar, inspirar, hacer reír o llorar, y aportar a tu experiencia como ser humano a través de esas experiencias ficticias. Si la literatura tiene un uso, es la compresión de la naturaleza humana".

La muerte y el legado, la identidad y la pertenencia. Estos son algunos de los grandes temas sobre los que reflexiona Salman Rushdie (Mumbai, 1947) en su última obra, La penúltima hora (Random House, 2025), una colección de cinco relatos que dialoga con su obra y con su biografía literaria, pues es un recorrido por los tres países donde ha vivido —India, Inglaterra y Estados Unidos— que desemboca en un retorno al hogar de la infancia de Hijos de la medianoche, la novela que allá por 1981 marcó un antes y un después en su trayectoria —luego vendría la fama internacional con Los versos satánicos— y le garantizó un puesto destacado en la narrativa contemporánea.