Los diablos azules

De Cervantes a Peri Rossi

Cristina Peri Rossi, en una imagen de archivo.

El caso de Cristina Peri Rossi resulta atípico en las letras hispánicas, pues aunque nacida y formada intelectualmente en Uruguay, como miembro de la llamada generación del 68 o de la crisis, como la llamó Ángel Rama, así como de la primera hornada de escritores posteriores al boom, la mayor parte de su vida ha transcurrido en Barcelona, donde llegó en 1972 huyendo de la dictadura que gobernaba su país. Uno de sus primeros referentes aquí debió de ser la familia de Eduardo Galeano, residente entonces en Sant Cugat del Vallès, en la provincia de Barcelona. Ya instalada en la capital, se relacionó estrechamente con el grupo de mujeres que sostenían la editorial Lumen, con Esther Tusquets a la cabeza, y entre las que se encontraban Ana María Moix y Ana María Matute, esta última también premio Cervantes.

Después llegaron tiempos de absoluta independencia, aunque si algo fue siempre Peri Rossi es independiente e insumisa, como profesora de Literatura Comparada y colaboradora de la prensa y la radio. En los últimos años, la enfermedad, el asma, ha ido aislándola cada vez más, sin que por ello haya dejado de escribir, de lo que resulta buena prueba su último libro, La insumisa (2020), unas memorias de infancia y juventud noveladas.

Destacaría como rasgo distintivo la pluralidad de su obra, cultivando casi todos los géneros, aunque haya creído poco en ellos: la poesía, el cuento y el microrrelato, la novela, el artículo y el ensayo, la traducción y el memorialismo, según vemos en su libro sobre Cortázar. Desde su llegada a España ha colaborado en numerosos diarios y revistas, entre los que destacan Triunfo, Destino, Tele/eXpres, El País, Diario 16 o El Periódico, y en la Agencia EFE.

Todas sus últimas obras, en el terreno de la poesía, la narrativa y la memoria, han aparecido en la editorial independiente palentina Menoscuarto, y en Cálamo, otro sello de la misma casa, lo que significa que su literatura ha contado con un pequeño editor, José Ángel Zapatero, que ha creído en ella, y que ha tenido que refugiarse en una editorial periférica, quizá para seguir gozando de absoluta libertad, al margen de las ventas.

Ojalá que este merecido reconocimiento le proporcione nuevos bríos para seguir con su obra y sirva para que los editores vuelvan a publicar algunos de los libros anteriores, pues se echa de menos una recopilación de los mejores ensayos y artículos de la autora (la única que conozco la hizo Trilce, en Montevideo, en el 2006) y de las siempre jugosas entrevistas que ha concedido, la actualización de la antología de poesía que publicó Visor, La barca del tiempo, que llegaba hasta el 2015, así como otra de cuentos y microrrelatos, pues sus Cuentos reunidos, la más completa recopilación de su narrativa breve, data del 2006.

En los últimos años no le han faltado reconocimientos, pues ha obtenido el premio José Donoso 2019 o antes el Loewe del 2008, y la uruguaya Revista de la Academia Nacional de Letras (núm. 14, 2018, pp. 5-109) le dedicó un dossier, y recientemente lo ha hecho Quimera (núm. 447, 3/2021, pp. 14-40). Pero, qué ha aportado Peri Rossi a la literatura en español. Diría que una nueva mirada sobre aspectos de la realidad en los que no se había profundizado cuando se ocupó de ellos, como la condición femenina, las relaciones amorosas ("No hay mejor marido que una mujer", afirma en una entrevista) y el lugar de la mujer en la sociedad, la condición de exiliada ("El exilio ha sido la experiencia más dolorosa de mi vida y también la más enriquecedora", ha comentado), la insatisfacción ante el canon establecido, el cultivo de la écfrasis o las estrechas vinculaciones que pueda haber entre la pintura y la literatura. No en vano, muchos de los cuadros que aparecen en las cubiertas de sus libros los eligió ella misma (Munch, Egon Schiele, Hopper o Richard Estes), e incluso un título, Europa después de la lluvia (1986), proviene de un cuadro de Max Ernst, sin olvidar su interés por la música, de Wagner a la cantante italiana Mina. En cualquier caso, esta visión del mundo —a veces— culturalista, suele conllevar siempre una actitud crítica.

Peri Rossi, que ha declarado sentir predilección por la obra de Kafka, Ballard, Felisberto Hernández, Juan José Arreola, Clarice Lispector o Salinger, afirmaba en el 2008 que le gustaría formar parte de "la tradición de las poetas rebeldes, transgresoras, lúcidas, lúdicas y casi siempre invisibles". Así fue y así ha sido siempre.

P.S. El azar ha hecho que la concesión del premio casi coincida con el Homenaje que el próximo lunes se le rinde en la Casa América de Barcelona.

Fernando Valls es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.

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