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El momento de gloria del 'true crime': morbo, crónica negra y picos de audiencia

Dolores Vázquez

"Atracción hacia acontecimientos desagradables. "Interés malsano por personas o cosas". "Enfermedad". Estas son las tres definiciones de morbo según la Real Academia Española (RAE), que explican con precisión quirúrgica por qué interesan siempre (y tanto) la crónica negra, los sucesos luctuosos, las tragedias más espantosas, los accidentes de tráfico. Y explican también, claro, una tendencia al alza: la fascinación por el true crime.

Dolores: La verdad sobre el Caso Wanninkhof (HBO Max, producida por Unicorn Content) y ¿Dónde está Marta? (Netflix, de Cuarzo Producciones) son los true crime del momento. Es decir, dos crímenes verdaderos que mantuvieron en vilo a la opinión pública en 1999 y 2009, respectivamente, y que siguen a día de hoy despertando interés y curiosidad, provocando importantes picos de audiencia en streaming. Y mucho morbo. Dos casos que calaron hondo en la sociedad española y que vuelven con fuerza a la actualidad.

Pero no son los únicos. Por supuesto que no, tristemente, pues en nuestra memoria colectiva están también las niñas de Alcàsser, Asunta, Madeleine McCann, Nevenka, Isabel Carrasco, Pablo Ibar, el asesino de la katana o los marqueses de Urquijo. Todos esos nombres resuenan en nuestras cabezas y, con mayor o menor detalle, recordamos sus historias. Porque el true crime es la vida misma y por eso es ya un género con entidad propia.

"Hay atracción hacia lo desconocido. Conocemos esas historias reales y violentas protagonizadas por personas que pueden ser nuestros vecinos o familiares y eso nos aterra", plantea a infoLibre Xelo Montesinos, CEO de Unicorn Content (productora de Ana Rosa Quintana), quien explica que también son un "mecanismo de defensa", pues tratan de explicar los detalles más desconocidos de todas estas historias desde un "análisis más exhaustivo que un programa diario o un reportaje".

Desde su experiencia, explica Montesinos que un true crime se basa en la línea argumental y los "giros que le puedas dar". "Se trata prácticamente como una ficción por capítulos, siempre dejándolo en alto", señala, al tiempo que defiende la pertinencia de contar y recordar estas historias reales porque forman parte de la historia de España: "Son historias que marcaron una época por lo que significaron. En el caso de Dolores, por ejemplo, el contexto son unos años noventa en los que el lesbianismo no se veía como ahora".

En la misma línea apunta la directora de ¿Dónde está Marta? (Cuarzo Producciones), Paula Cons, ¿Dónde está Marta? quien afirma que el true crime es una "gran herramienta para contar historias", siempre usándola de manera "responsable". "En ¿Dónde está Marta? nos hemos servido del género para realizar una investigación minuciosa y generar reflexión. Queríamos ofrecer nuevas miradas, necesarias, responsables y rigurosas de lo sucedido. Ahora es el momento de analizar cosas que no se analizaron en su día, desde la profundidad y la reflexión que ofrece el paso del tiempo", defiende.

El director general de Cuarzo Producciones, Juanra Gonzalo, apostilla que el true crime reúne ingredientes propios del documental y el thriller, que son "otros géneros que también están en auge en el panorama audiovisual, pero es que estos ingredientes son inherentes a todo suceso criminal". "No obstante, nunca debemos olvidar que, a diferencia de una ficción, aquí existe una víctima y un dolor real que merecen ser tratados con sumo respeto", resalta.

"Los buenos true crime no dan nada por hecho. Hay que revisitar los casos con una mirada limpia, sin dejarse influenciar por el ruido en torno a ellos", continúa Gonzalo. Y agrega: "Asistimos a un momento en el que la verdad absoluta es muy complicada de discernir. Como periodistas y productores de documentales de investigación, nuestro objetivo debe ser exponer los datos con rigor y dejar que sea el espectador el que extraiga sus conclusiones. Los datos son las mejores certezas posibles".

Remarca Cons a este respecto, asimismo, que su intención nunca fue "hacer el trabajo de la policía, sino aportar datos con todo el rigor posible para contar con respeto esta historia tan enturbiada con mentiras y contradicciones". Para conseguir ese objetivo, el equipo de investigación de la docuserie trabajó sin dar por buena ninguna hipótesis o creencia, cuestionando cada respuesta. Obviando cualquier detalle que se hubiera dado por bueno durante estos doce años de investigaciones.

El rey del cachopo

Ese afán indagatorio es lo que más le gusta del true crime a Alexis Socias, abogado de la acusación particular de la familia de Heidi Paz, víctima en otro crimen mediático, el del Rey del cachopo, que por ahora no tiene su propia serie: "Yo sigo las investigaciones periodísticas porque mantienen los casos abiertos más allá de que la policía decida que ya ha dado con el culpable o se haya cerrado un procedimiento judicial. Pero siempre puede, perfectamente, haber hechos que no se han llegado a aclarar suficientemente".

Y prosigue relatando a infoLibre: "Fíjate en mi caso. Vi el otro día en la tele que han aparecido en Almería unos restos óseos entre los que se encontraba un cráneo y huesos. Rápidamente me llamó la atención porque siempre he dicho que cuando menos te lo esperes aparecen en cualquier lado los restos de Heidi que faltan. Cuando escuché que habían encontrado eso rápidamente mire, porque yo reabriría inmediatamente el caso. Siempre he mantenido que con algo de suerte quizás algún día aparezca en algún lado".

Para que este tipo de producciones cumplan con esa función que comenta Socias, es indispensable que sean exhaustivas y rigurosas. “Nuestro mayor reto era evitar el sensacionalismo y resultar pertinentes, no queríamos remover el caso para no aportar nada", subraya Paula Cons. Algo que han conseguido, según el director de Bluper, la sección de TV de El Español, Juanma Fernández: "Me ha sorprendido la calidad audiovisual y que no son tan sensacionalistas como fueron en la televisión en abierto. Porque recordemos que son dos productoras -Unicorn y Cuarzo- que en su día hicieron audiencia y dinero con estos dos crímenes".

Ante esto, Montesinos resalta que cuando estás narrando una historia diariamente en televisión, cada día tienes una información distinta y te apremia la actualidad. Por eso, defiende que "no se trata de ser más o menos amarillista", sino de que en esos momentos es la noticia del día y los periodistas van informando sobre la marcha con lo que tienen, guiados por la investigación policial: "En el día a día no cuentas con la perspectiva de diez años de investigación, ahora puedes analizarlo desde todos los puntos de vista. En el caso de Dolores, en su momento todo apuntaba a que había una culpable".

Vuelve el abogado de Heidi Paz en este punto a reconocer que gracias a estas investigaciones periodísticas podemos encontrar "casos en los que la justicia se equivoca, como fue el de Dolores Vázquez". Así, ve como positivo todo lo que ayude a que la investigación siga abierta, pues "todos hemos visto casos que se han reabierto después de quince años por lo que sea, por una ADN, un comentario o una huella". "Si apareciera el cráneo de Heidi, probablemente podríamos conocer la causa de la muerte y puede que habláramos de un asesinato y no de un homicidio", apostilla.

Momento de gloria para el true crimetrue crime

El éxito del género está también en el medio, pues en las plataformas de streaming las productoras se pueden permitir ir más allá que en la televisión en abierto, ya que no reciben el mismo escrutinio ni las mismas críticas. "Por eso me ha sorprendido la ausencia de amarillismo", reconoce Juanma Fernández, quien indica que emitir en televisión imágenes inéditas de la reconstrucción del caso con Miguel Carcaño -el principal acusado- hubiera "creado bastante más crítica" en abierto que en ¿Dónde está Marta? en Netflix.

Admite también el crítico televisivo que estas dos docuseries tienen un "tono adecuado", si bien lamenta que pasan "un poco por encima de las críticas" que hubo contra ambas productoras en aquellos tiempos, especialmente contra Telecinco y algunos profesionales. "Las cadenas de televisión disparan sus audiencias cuando dedican mucho tiempo a este tipo de crímenes. Eso también ha acostumbrado al espectador español a este tipo de formatos", lanza.

"Es un momento de gloria para el true crime", sentencia. Y así es, pues ¿Dónde está Marta? es número 6 a nivel mundial en 'televisión no en inglés' en Netflix y Dolores en HBO Max España también está siendo de lo más visto. La clave del éxito, sin duda, es esa fascinación pertinaz por la crónica negra, que va a ir aún a más, según Fernández: "En España tenemos una tradición en la crónica negra, nos podemos ir al periódico El Caso. Estas son las noticias más leídas en los diarios y han encontrado un filón en las plataformas. Sin duda va a haber una burbuja de true crime, aunque no creo que vaya a explotar en ningún momento y tampoco creo que afecte a la calidad de las propuestas, porque estas plataformas suelen tener estándares de calidad más altos que las televisiones en abierto".

"Monstruos, víctimas, verdugos, como lo quieras llamar, ha habido, hay y seguirá habiendo. Es una fórmula que no acaba", subraya Montesinos, quien recuerda que cubrió como periodista toda la etapa del caso de Dolores y ahora, tras treinta años en la profesión, sigue contando otras historias que van sucediendo. "En el true crime siempre hay nuevos casos que contar. Como pasa con todo, irá por tendencias. Puede subir y puede bajar, pero dudo mucho que se apague. Lo que hay que encontrar son las claves de la historia", plantea.

Alexis Socias relata para terminar una anécdota que demuestra el impacto de este tipo de crímenes mediáticos en la sociedad: "Fui un día a un centro comercial a comprar y me quedé alucinado cuando me reconoció la dependienta... que resultó ser estudiante de Derecho". ¿Y habrá algún día un true crime sobre el crimen del Rey del cachopo? "Probablemente, sí. Con lo que le gusta una cámara y un micrófono a este señor, le tendremos ahí defendiendo su inocencia a pesar de que todas las pruebas digan lo contrario", remata el abogado.

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