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Vetusta Morla: "La España vaciada es un lugar de progreso y una opción de futuro"

Vetusta Morla en el Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid

Vetusta Morla miran al pasado para encontrar un presente que dé sentido al futuro. Exploran el folclore arrinconado, indagan en las tradiciones de los pueblos olvidados. Escuchan canciones populares para encontrar un nuevo sonido sin dejar de ser ellos mismos y para, de paso, dar con ese necesario cable a tierra que nos revele quienes somos, de dónde venimos y adónde vamos. Con semejante intención citan a la prensa en el Museo de Artes y Tradiciones Populares de Madrid para hablar de música y de la vida y posan para los fotógrafos en su inspiradora corrala. Su nuevo disco se titula, por cierto, Cable a tierra (Pequeño Salto Mortal, 2021) y ve la luz este viernes.

"Después de muchos años de globalización, que han hecho que consumamos muchas cosas de fuera, tenía que haber en algún momento una respuesta con una mirada a lo local", apunta a infoLibre David García, 'el Indio', batería de la formación, quien plantea que durante muchos años ha habido en España una visión "muy prejuiciada" hacia algunos géneros musicales que habían sido "ensalzados". "No nos sentimos identificados en su momento porque representaban una época de la que queríamos salir", apostilla, en referencia a tantos años de dictadura.

Pero ahora estamos apurando 2021 y en Cable a tierra hay folclore, rock, electrónica, percusiones atávicas y sintetizadores. Y una variedad estilística que se acerca al fandango (Puñalada trapera), a la jota (Finisterre) y a otros géneros de raíz. Una mezcla quizás improbable, pero que se hace real en una decena de canciones que parten de la forma de mirar a un ayer no tan lejano, como argumenta el batería: "España tiene un pasado muy complicado. Pero yo creo que ahora existe una generación, en la que me incluyo porque he nacido ya en democracia, que piensa que hay muchas cosas interesantes a las que hay que dar valor. Por eso ahora nos estamos acercando de una manera más desprejuiciada a todo eso".

En esa mirada al pasado se incluye también ese inesperado deseo de escapar de la ciudad. En este contexto pandémico que por supuesto también influye, ha habido tiempo más que de sobra para pararse a mirar lo que tenemos más cerca, lo que nos rodea, y plantearse si merece tanto la pena. También ha habido tiempo suficiente para atender a los mayores y fijarse en todos esos pueblos dejados a su suerte, desconectados de las autovías: para recuperar la memoria del folclore familiar y personal de lo que cada cual es, en definitiva.

Así lo ve el guitarrista Juanma Latorre, quien establece cierto paralelismo entre el momento de Vetusta Morla, con el foco de atención puesto en puntos en cierta manera escondidos, y la España vaciada como oportunidad de giro insospechado: "La España vaciada es un entorno muy interesante que ofrece muchas respuestas a determinados problemas que tenemos como sociedad. Problemas de desempleo, de sostenibilidad medioambiental y económica, de territorio, de gestión de residuos. Eso se puede poner en valor. La España vaciada es un lugar de progreso económico y social y una opción de futuro".

Reconoce, eso sí, que todo el "acercamiento al folclore y a lo rural" de la banda se produce desde una "perspectiva muy urbana". "Sigue siendo un disco de Vetusta Morla con todas nuestras influencias de siempre. Es más como rellenar ese huequito que sientes que tienes y que no sabes ni de donde sale", expresa, antes de que remate a puerta el bajista Álvaro B. Baglietto: "Ese huequito es realmente nuestro cable a tierra. Cuando te dices 'esto soy yo'".

Retoma la palabra Latorre quien, asintiendo y sonriendo a su compañero, opina que "ese huequito, ese cable a tierra, realmente nos ha faltado en las últimas décadas". Por eso señala a propuestas "tan interesantes" como las de La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) desde Burgos o Rodrigo Cuevas desde Asturias: "Nosotros no somos los únicos que sentimos esto, y por eso es perfectamente comprensible que estas propuestas estén teniendo tanto calado".

En el folclore del pasado está el futuro

No se reniega de las omnipresentes influencias culturales anglosajonas, pero se trata de hacer el ejercicio de reconocer el suelo que pisamos. "Tiene que ver con la identidad, Estamos viviendo una época de redes sociales y modas en la que todos estamos pasados por filtros. Hasta que llega un momento en el que te preguntas '¿y quién soy yo?' Cuando te haces esa pregunta es cuando miras a tu madre, a tu abuela, a tu pueblo, y estás construyendo tu identidad con eso y no con las modas de Estados Unidos o Inglaterra, que también nos han formado, claro que sí. Con las redes sociales y después del confinamiento, ha dado todo otra vuelta y te encuentras como más perdido. Por eso está habiendo una reivindicación de nuestra identidad", reflexiona Baglietto.

Latorre destaca, asimismo, que Cable a tierra no es una "reivindicación nostálgica del pasado", sino una "recuperación de ciertas cosas" que nos ayuden a entender que estamos todos en "un punto de una senda que tuvo gente que vino antes y que vendrá gente después". Y prosigue: "Es una reivindicación del tránsito del tiempo, de no vivir encerrados en este presente perpetuo que a veces es demoledor. Parece que no va a haber consecuencias de lo que hacemos a muchos niveles: social, ecológico, cultural. Esto nos ayuda a tener perspectiva histórica. En el folclore del pasado está el futuro".

En lo estrictamente musical, ya estaba Vetusta Morla desde hace tiempo investigando nuevos caminos para "lanzarse hacia el futuro". Así, resalta García que la apuesta del grupo es hacer canciones introduciendo instrumentos diferentes que puedan enriquecerlas de alguna manera. Por eso en este álbum hay una "variedad increíble" de instrumentos de todo tipo, incluyendo algunos tradicionales como un guitarro para romerías del Levante o los panderos cuadrados de Salamanca. El toque final lo aportan la producción de Campi Campón y las mezclas de Dave Fridmann (MGMT, Tame Impala o Flaming Lips), quienes han llevado el disco "a otra dimensión muy rica acústicamente".

También ha aportado al disco la banda sonora de La hija, película que llega también este viernes a los cines con dirección de Manuel Martín Cuenca y música de Vetusta Morla. "Ambos proyectos están muy relacionados en el sentido de que la banda sonora, que la hicimos antes trabajando en nuestras casas y mandándonos las partes, nos permitió ensayar determinadas técnicas de instrumentación, manipular sonidos, usar mucho el sampling y meter instrumentos como el pandero cuadrado o el guitarro. Ese proyecto fue la antesala de Cable a tierra y la canción principal, Reina de las trincheras, podría estar perfectamente en este disco", detalla Latorre.

Con el álbum ya en la calle, es momento de pensar en salir a la carretera para presentarlo. Así, el grupo, que este jueves lo ha presentado ya en un concierto especial y virtual a través de TikTok, tiene ya una robusta gira para 2022 dentro y fuera de España. Un concierto muy especial será el 24 de junio en el estadio Wanda Metropolitano. "Madrid es nuestra ciudad y tenemos la suerte de que es donde más público tenemos y podemos tocar en un espacio así de grande. Es una suerte y un privilegio", indica García. 

"Es un poco bravo después de todo lo que ha pasado", concede Baglietto, quien añade que también es una "intención de decir 'vamos a poder con el bicho' y vamos a sacar adelante" un concierto tan gigante en un recinto con capacidad de aforo para 55.000 personas. "A ver si llegamos allí con todo solucionado. Aún hay que ver qué pasa porque la situación sigue siendo anómala. No hemos llegado el punto cero para saber si la gente tiene más ganas o más miedo. Ojalá que más ganas. Con eso contamos", remacha Latorre.

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