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Música

Residente: "Por más que quieran no nos van a desaparecer"

René Pérez, conocido como Residente, viene directo de su San Juan natal. El exintegrante del dúo de hip hop Calle 13 ha participado en la huelga general de Puerto Rico del 1 de mayo contra los recortes del Gobierno de Ricardo Rosselló. Las protestas coincidían con el lanzamiento de su primer disco en solitario, Residente, y del documental del mismo nombreResidente. Tuvo las prioridades claras: primero la calle, luego la promoción. El ganador de 25 Grammys y una de las joyas de Sony se puede permitir retrasar su viaje a Madrid. Residente es uno de los artistas más activos por la independencia de su país, "Estado libre asociado" de los Estados Unidos, y contra el llamado Gobierno "estadista". El músico define a los portorriqueños que no luchan como "gallos domésticos" y protagoniza en su documental una tensa conversación con el gobernador. "Fui con ánimo de escuchar", asegura Residente ya en España. Pero se le ve ánimo de gallo de pelea. 

A mucha honra, claro. El compromiso político del músico —"Querido FBI", grabada en 2005, antes de su primer éxito, "Atrévete-te-te", denunciaba el asesinato del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos— se ha extendido ahora más allá de las fronteras de su país. Y más allá también de sus conocidas camisetas reivindicativas, como esa que rezaba "Uribe paramilitar" y que llevó a la gala de entrega de premios de la MTV. Residente es "una investigación personal" salida de una prueba de ADN que trazaba la procedencia de sus genes a lo largo de cuatro milenios. Los resultados que obtuvo hace unos cinco años, cuando buscaba ideas para un documental, le señalaron lugares tan distantes como la región siberiana de Tuvá, China o el entorno del Golfo de Guinea. "No existe la raza pura ni la música pura, y es importante decirlo ahora", subraya. 

El trabajo es sin duda un álbum conceptual. Residente ha viajado durante dos años para trabajar con la música popular de cada uno de los 14 países visitados —Armenia, Georgia, Osetia, China, Burkina Faso, Ghana, Níger, Serbia, España, Inglaterra, Estados Unidos...— e incorporarla a su hip hop de percusiones tribales y filigranas rockeras. En "Somos anormales", un single guasón que recuerda a Calle 13, se escuchan los armónicos extraterrestres de la música tuvana. En "Una leyenda china" hay tonos de una ópera de Pekín ultraprocesada. En el documental explica que con su música le echa "cacao a la leche" como hacía su madre con él para que se la tomara: "Hablo de la accesibilidad, de abrir a algo complicado, algo creativo, algo que la gente que trabaja en radio se piensa que el público no va a entender. Ha pasado con mis seguidores, que empezaron con "Atrévete-te-te" y terminaron con este disco".

A juzgar por el documental, el proceso de grabación no ha sido el más sencillo. No solo por el obvio esfuerzo de producción que supone encontrar artistas, estudios y traductores en todas esas regiones. También porque la propia traducción musical es improbable. René Pérez suda tratando de explicar a unos artistas de la ópera de Pekín que necesita una melodía y no solo el recitado que tan extraño suena al oído occidental. El traductor suda el doble, si es posible. "Hay que saber tratar a la gente. No llegas y pones la grabadora. En Siberia me senté con ellos y les dije 'Dale, toque, toquen lo que quieran tocar'. Y luego, para el disco (no les dije 'para el disco'), les presenté un ritmo: 'Si ustedes pudieran tocar algo...'. Lo más que necesitabas era tiempo". En el disco, dos interludios hacen justicia a la música original, antes de pasar por las manos del músico y su productor Trooko. 

Residente es un homenaje a los "saltamontes", "los dueños de nada", "la sombra". Los nadie de Galeano. Los pobres. Se repite su intento de dignificar la escasez como hacía en el "Baile de los pobres" de 2010, en "Latinoamérica", un tema con vocación de himno que llamaba a la unidad de los sudamericanos. Aquí están "Dagombas en Tamale", que utiliza el gentilicio del reino que existió en Ghana con un coreable "aquí no hay caviar pero hay maíz". En "La sombra", con la guitarra y la voz del guitarrista tuareg Bombino, encuentra un nuevo término para la masa invisible que "no le teme al Sol ni a su sistema": "A los abusadores les quiero ver la cara / cuando se levante de su tumba Sankara", en referencia al revolucionario de Burkina Faso. "La sombra es siempre utilizada como algo negativo", explica. "Y no, la sombra es la verdad, es lo que le da forma al mundo. La sombra siempre va a existir y siempre existió. La sombra... no nos pueden desaparecer, por más que quieran. Antes de que existiera cualquier cosa, existía la sombra. Va a estar ahí y está ahí. Aunque la traten de tapar."

René Pérez luce una especie de optimismo tranquilo que no le permite preocuparse por los tiempos que corren. ¿Y Trump? ¿Y el auge de la extrema derecha en Europa? "Estos son períodos que tienen que pasar... y van a seguir pasando. Lo importante es que no volvamos tan atrás, que no haya desaparecidos, asesinatos, que los sigue habiendo...". ¿No le preocupa? "No", dice con una sonrisa. Ni siquiera pierde la esperanza con su país, con quien se ha mostrado muy crítico en público. "Hijos del cañaveral", que cierra el disco, es un "Latinoamérica" en isleño. "Nuestra raza por naturaleza es brava,/ salimos de la tapa de un volcán con lava", canta. Ha llegado a decir que quería componer un nuevo himno para sustituir a "La borinqueña": "El himno se hizo en una época en la que era ilegal tener la bandera de Puerto Rico. Bajo esa estructura de Gobierno se escribe un himno que habla de Cristóbal Colón admirando la playa. Fue... flojo". En este se escucha: "Hay que soltar los barcos del muelle,/ esta carreta ya se mueve sin bueyes. / Al colono lo bajaremos del trono/ para que nuestra bandera cante en un solo tono". 

Entre el lanzamiento del disco y la gira veraniega con cinco fechas en España, lleva también su proyecto web, la distribución del documental —que aún no está clara— y el proyecto de un libro futuro. Han pasado tres años desde el último disco de Calle 13 en una industria que exige ser alimentada constantemente. Pero Residente parece ir a su ritmo: "He aprendido a maniobrar dentro de la industria, y he sabido cómo encontrar compañeros que trabajan en la disquera y son aliados. Eso no se encuentra fácil. Desde que empecé tuve el arte como prioridad, y si no no trabajo. Mis presiones son solo personales... Los demás ni se gastan en tiempo en decirme que no". 

 

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