Los problemas del sector renovable

La banca extranjera presiona a los huertos solares para recuperar 5.000 millones en préstamos

Los productores de energías renovables denuncian la sumisión del Gobierno a los intereses de las eléctricas

El sector fotovoltaico atraviesa por un momento crítico. Las asociaciones que representan a 50.000 particulares y empresas que invirtieron en proyectos sostienen que la nueva regulación y el recorte de primas tiene al borde de la quiebra al 90% de las explotaciones.

En el centro del problema está la banca. Los bancos nacionales y extranjeros han prestado 50.000 millones para el desarrollo de proyectos de energía solar, termosolar y parques eólicos. Casi el 50% de esa cantidad (22.000 millones de euros) corresponde a préstamos concedidos a 55.000 inversores en huertos solares. Estos son lo que están más cerca del desplome.

Para evitar el colapso, los inversores están renegociando los plazos de los préstamos y los tipos de interés con los bancos. Pero se encuentran con un frente que no es homogéneo. Fuentes de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) reconocen que mientras los bancos nacionales están aceptando alargar los plazos de amortización y negociando rebajas de tipos de los préstamos, la banca extranjera con intereses en el sector tiene una estrategia muy diferente. Una banca extranjera que controla un 25% de los présamos al sector fotovoltaico, unos 5.000 millones de euros.

Los más activos

Los bancos extranjeros más activos en el sector son cinco, según fuentes de las asociaciones fotovoltaicas. Se trata de Portigon, Dexia, Unicredit, HSH y el alemán LBBW. Con ellos no valen componendas. No aceptan quitas, renegociaciones de plazos y rebajas en los tipos de interés. A diferencia de los bancos nacionales más implicados en el sector de las energías renovables, como son Bankia, BBVA, Caixabank y Santander, las entidades extranjeras no tienen una imagen que mantener.

"No tienen presencia física en el país, ni marca, ni sucursales que mantener", explica una de las asociaciones del sector, "por lo que el impacto en su imagen reputacional no les importa demasiado". Quieren su dinero y lo quieren ya.

Anpier (Asociación Nacional de Productores Fotovoltaicos) resume así la situación: "Los activos fotovoltaicos han perdido más de un 50% de su valor y los productores, asfixiados por los bancos, ni son recibidos por el ministro de Industria, ni se les ofrece ninguna solución que les permita la viabilidad de unas plantas que fueron instaladas por 55.000 familias españolas que, animadas por el Estado, y con la garantía de un Boletín Oficial del Estado, hipotecaron sus propios hogares y ahora sólo gozan de la consideración de los fondos buitres, que pugnan por adquirir las instalaciones por el precio de su deuda".

Un grave problema

Para la banca, especialmente la nacional, los 22.000 millones comprometidos con el sector fotovoltaico son un grave problema. Unef confirmó en su día que los bancos intentan mantener los créditos vivos, refinanciándolos a plazos de 25 años.

La estrategia de las asociaciones del sector para evitar el desplome ha sido informar a las autoridades nacionales y a la Comisión Europea de las consecuencias que tendría para la salud del sistema financiero el derrumbe del sector.

La Plataforma por un Nuevo Modelo Energético, junto a la asociación empresarial APPA, informó a la Comisión Europea ya en 2013 de la situación del sector. Entonces, las organizaciones precisaron que los bancos no tienen provisionados esos créditos a las plantas fotovoltaicas, lo que podría suponer un grave problema para el saneamiento bancario. 

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Recortes polémicos

El tira y afloja con la banca se ha visto salpimentado con la polémica que acompaña a los recortes aprobados por el Ministerio de Industria para el sector renovable: 3.000 millones menos en primas que nadie sabe bien cómo se calcularon. Supuestamente, los recortes se basaron en los informes técnicos de las consultoras Roland Berger y Boston Consulting.

El Tribunal Supremo reclamó a Industria esos informes y la conclusión fue muy polémica. El  informe de la consultora Roland Berger es tres meses posterior a que el recorte se publicara en el Boletín Oficial del Estado. El otro informe, de Boston Consulting Group, ni siquiera se utilizó. El contrato fue resuelto en enero de este año por "los reiterados incumplimientos" de la empresa. En plena negiciación con la banca, la pregunta que se hacen ahora las patronales de renovables es quién y de qué manera decidió el recorte.

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