Energía

Cinco dudas resueltas sobre el nuevo decreto de autoconsumo eléctrico

Instalación fotovoltaica de autoconsumo eléctrico.

Sobre la bocina, el Gobierno aprobó a principios de abril el decreto de regulación del autoconsumo eléctrico, abriendo una nueva etapa para la generación distribuida en el país. Después de años de protestas y presión de ecologistas, usuarios interesados y lobbies del sector fotovoltaico tras la aprobación por el Ejecutivo de Rajoy de su propia normativa, acompañada del polémico impuesto al sol, la decisión de la ministra Teresa Ribera ha eliminado la práctica totalidad de las trabas existentes.

Los ciudadanos tienen todas las puertas abiertas para instalar una placa fotovoltaica en casa y generar su propia energía, sin trámites burocráticos adicionales ni dificultades añadidas. Pero siguen existiendo dudas. ¿Ahora sí es conveniente lanzarse a colocar paneles solares? ¿Me saldrá rentable? ¿Es fácil o aún demasiado complicado? infoLibre responde las principales dudas sobre la nueva regulación del autoconsumo eléctrico en España, que puede abrir la puerta a una doble ventaja en el mercado: se genera más energía limpia y libre de emisiones y la factura de la luz desciende, una vez amortizada la instalación.

  1. ¿Qué ha cambiado exactamente?

No se trata de la derogación del peaje de respaldo, el conocido como impuesto al sol: eso ya se aprobó en octubre. Afectaba a las instalaciones de más de 10 kW de potencia, y obligaba al usuario a pagar impuestos por la energía que él mismo generaba y consumía. Faltaba el paso más importante, según asociaciones y actores implicados: la eliminación de trabas.

El decreto de 2015 obligaba a la mayoría de instalaciones –aunque fueran pequeñas o no vertieran energía a la red– a registrarse como productores de electricidad y hacer estudios de viabilidad complejos, con una tramitación que podía alargarse más de un año. Complicaba el autoconsumo compartido y obligaba a instalar el contador en el exterior, fuera del edificio, lo que en caso de bloques de pisos encarecía y dificultaba la obra. Todas esas barreras llegan a su fin y prácticamente las únicas gestiones que hay que realizar son las de siempre: las de escoger la mejor tarifa con la empresa comercializadora y cerrar el contrato.

  2. ¿Ahora la instalación sale más barata? ¿La amortización se reduce?

El coste de las placas solares y su instalación en el tejado no ha cambiado, más allá de las distorsiones que podía suponer la colocación exterior del contador. La principal diferencia, y la principal ventaja, que conlleva el nuevo decreto es la venta de los excedentes. La norma permite que la electricidad que se genera y que no se consume en el hogar o en el negocio que las disfruta (porque, por ejemplo, estamos trabajando fuera de casa) no se pierda, sino que se vierta de nuevo a la red para el consumo de otros. Pero la clave está en que recibiremos una compensación por ello en forma de descuento en la factura, que se aplica de manera literal.

Por ejemplo: pongamos que una placa fotovoltaica genera en un día 3.500 kW/hora, de los cuales 500 se consumen directamente  y 3.000 no, porque no hay nadie en casa que los consuma. Esos 3.000 kW/hora se restarán a la factura de la luz clásica del contrato que se debe establecer, como sistema de respaldo, con la comercializadora, como habitualmente: por si se necesita consumir electricidad de noche o en los días nublados. El ahorro con respecto a un contrato convencional es considerable, ya que no solo se resta lo autoconsumido, sino lo generado y no consumido.

Es difícil generalizar con respecto al precio y a la amortización de una instalación de autoconsumo fotovoltaico, porque influyen muchos factores. Con respecto al coste, depende de la inclinación del tejado, la posición con respecto al sol, las necesidades de consumo… y con respecto a la rentabilidad, las placas solares siempre salen más a cuenta en regiones con más horas e intensidad de radiación solar, como Andalucía. En Galicia es peor negocio.

Héctor Pastor, técnico de la empresa sin ánimo de lucro Ecooo, explica que la instalación más recurrida es la de nueve paneles, de una potencia de unos 2,5 kW, para un núcleo familiar de cuatro personas, con un coste promedio de 5.790 euros. Aunque también trabajan con presupuestos de 4.320 euros, como mínimo. El precio, de todos modos, depende de la compañía. Las grandes comercializadoras del país (Endesa, Naturgy, Iberdrola…) ya cuentan con paquetes preparados. El estudio previo, en algunos casos, se puede hacer incluso desde Internet, indicando mediante una interfaz los metros de tejado disponibles, su ubicación y su inclinación.

En cuanto a la amortización, Ecooo calcula que se ha reducido de los 12/13 años necesarios con la anterior normativa a menos de 10 años de media, dependiendo de todos los factores que influyen y que pueden hacer variar el cálculo. La venta de los excedentes ayuda al ahorro mensual en la factura y, por lo tanto, reduce los plazos para la rentabilidad. "Puede ser mucho inferior si la familia o la empresa en cuestión adapta sus hábitos de consumo eléctrico a las horas de sol. Cuanto más, mejor", explica Pastor, aunque no todas las familias o negocios cuentan con esa flexibilidad.

  3. ¿Qué trámites necesito?

La mayoría de instalaciones para uso doméstico solo necesitan un permiso de la comunidad autónoma donde se ubiquen. Nada más. Se eliminan los permisos de acceso y conexión que ralentizaban la transición con el anterior decreto. Los consumidores que opten por placas solares con una potencia menor a 15 kW y viertan sus excedentes a la red solo tendrán que comunicar a la región que van a instalar un punto de autoconsumo eléctrico, así como los que no viertan sus excedentes, de cualquier potencia. Sí que se complica, explica Pastor, para las organizaciones, actividades o empresas que necesiten una potencia mayor de 15 kW: en estos casos, sí que habrá que iniciar un proceso de tramitación más largo y tedioso, ya que se considera un punto de conexión a la red propio.

El trámite para obtener este permiso a la comunidad autónoma aún no está definido, y dependerá de reglamentos posteriores. En cualquier caso, Pastor explica que no debe ser excusa para no iniciar el procedimiento, ya que la burocracia puede abordarse con posterioridad a la instalación.

  4. ¿Cómo hago para instalar placas solares compartidas con mis vecinos?

El decreto del Gobierno facilita por primera vez el autoconsumo eléctrico compartido: es decir, que una misma instalación surta de electricidad a varios hogares en un edificio, a una urbanización o a varias empresas en un polígono industrial, por ejemplo. Sin embargo, el procedimiento se complica, pero más por las dificultades de las relaciones humanas que por trabas en la legislación: "Siempre es complicado que una comunidad de vecinos se ponga de acuerdo para cualquier cosa", reconoce el técnico de Ecooo entre risas. Los consumidores son libres de ponerse de acuerdo para el reparto de la electricidad generada. Generalmente se hace con cuotas equivalentes para cada hogar, aunque no hay límites para el consenso al que se quiera, o pueda, llegar. Eso sí, tendrán que acogerse todos al contrato de la misma comercializadora de energía.

Los vecinos también serán libres, evidentemente, de rehusar acogerse al autoconsumo en su factura, aunque la mayoría cualificada de la comunidad así lo haya decidido (un tercio de los propietarios, según la legislación vigente). "Habrá complicaciones al principio, pero cuando se extienda, será más fácil. Esto del autoconsumo funciona por contagio. Si veo que mi vecino se está ahorrando la mitad de la factura de la luz, yo también voy a querer", pronostica Pastor.

En grandes núcleos urbanos, el autoconsumo compartido es considerado la clave de la sostenibilidad del mercado energético español. El objetivo, a largo plazo, es contar con una vista aérea de las ciudades protagonizada por las placas solares en los tejados, generando electricidad limpia y sin depender, tanto, de los vaivenes del pool o del oligopolio.

  5. ¿Hace falta un contrato de electricidad? 

Rotundamente, sí. No, con lo generado no basta. Una buena batería para conseguir una instalación de autoconsumo aislada, sin conexión con la red, puede incluso duplicar el precio. Pero además, no es útil a día de hoy. "La propia conexión, la red eléctrica, hace de gran batería" para el autoconsumo, explica el técnico.  Con un acceso a la red, el usuario puede consumir electricidad de manera convencional en las horas en las que no brille el sol y los excedentes se vierten y son compensados con un descuento en la factura.

Una batería, si se llena por completo, deja sin salida a la energía sobrante, por lo que hace más ineficiente el sistema. La única ventaja hipotética radica en que una instalación aislada está exenta de pagar los peajes de conexión, acceso a la red y primas a las renovables, pero, al menos por ahora, no es suficiente para compensar las desventajas.

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