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LA CRISIS DE GRECIA

¿Por qué ha crecido el PIB griego un 0,8% pese a la parálisis de su economía?

¿Por qué el PIB griego ha crecido un 0,8% pese a la parálisis de su economía?

El mismo día en que el Eurogrupo aprobaba el tercer rescate a Grecia, la oficina estadística del país (ELSTAT) hacía público que el PIB heleno ha crecido un 0,8% en el segundo trimestre, lo que dejó con la boca abierta a los analistas. La cifra es anterior al corralito, el cierre de los bancos que mantuvo bloqueado el sistema financiero griego entre el 29 de junio y el 20 de julio pasados. Pero, aun así, contradice las previsiones de los expertos, que habían augurado una contracción de la economía de Grecia de medio punto.

Según las cifras publicadas por ELSTAT y replicadas después por Eurostat, la oficina estadística europea, la economía griega ha crecido un 1,4% en el último año, dos décimas por encima de la media de la zona euro. Una cifra nada despreciable para un país que ha perdido nada menos que un 25% de su PIB desde 2009. Además, venía a contradecir a los críticos del Gobierno de Syriza, al que culpaban de haber interrumpido una leve mejora de la economía nacional –resultado de las medidas de austeridad impuestas, decían– tras su victoria el pasado enero.

Esa subida del 0,8% se publica después de que se hubiera revisado al alza el dato del PIB del primer trimestre, que en principio reflejaba una caída del 0,2% y finalmente quedó al mismo nivel en que había terminado 2014 y medio punto por encima de 12 meses antes.

Sin embargo, el crecimiento del PIB parece ser más un efecto estadístico que un alza real. Al menos, es lo que advierten los expertos consultados por infoLibre, quienes coinciden en poner el foco sobre la deflación. El IPC de julio está en el -2,2%. “Los precios se han hundido un 1,5% trimestral y Grecia acumula una deflación del 6%, cuando Japón [que lleva más de 15 años en deflación] no pasa del 3%”, explica el economista José Carlos Díez. Así que, el PIB nominal –el PIB real descontado el deflactor– de Grecia para el segundo trimestre es negativo: -0,7%.

Compras por miedo al corralito y al dracma

Más que ficticio, Javier Santacruz, profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), considera “puntual” el 0,8% de crecimiento griego. Lo atribuye a una escalada de las ventas minoristas. El consumo interno se disparó en el segundo trimestre por “un posible efecto anticipación de la demanda”. “A la vista de los problemas económicos que se avecinaban, con el cierre de los bancos en perspectiva, los griegos se pusieron a consumir como si no hubiera un mañana”, explica el analista y estadístico Juan Ignacio Crespo, “por miedo a quedarse con el dinero congelado en los bancos y en una moneda, el dracma, que, en caso de abandonar el euro, iba a valer mucho menos”.

Javier Santacruz lo llama “precaución-refugio” ante los “nubarrones que se veían venir e la economía en plena negociación con los acreedores”. El índice general del comercio minorista, recuerda el economista, creció un 2,2% en el último año hasta mayo. Y las partidas cuyas compras subieron más fueron las de ropa y calzado –un 7,3%–, combustible –5,9%–, bienes duraderos –8,2%– y electrodomésticos –4,2%–, asegura. “Llama la atención”, añade, “que se hayan disparado las ventas fuera de establecimientos, un 31,6% en un año: los particulares compran a otros particulares de forma directa o utilizan los canales de la economía informal”. En la misma dirección apunta también el hecho de que la producción manufacturera dedicada al consumo sea la única que ha crecido, un 1,9% interanual.

Producción industrial, ingresos fiscales, turismo

Por su parte, José Carlos Díez subraya la caída de la producción industrial, un 4,6% en el último año y el “hundimiento de los ingresos fiscales en 2.500 millones el último año” para desmentir que la economía griega pueda haber crecido. También  recuerda que la tasa de empleo se mantiene en el 25%, pese a haber descendido dos puntos en un año. El turismo, por el contrario, parece haber repuntado: en el primer trimestre el número de visitantes se disparó un 45,6%; sólo los procedentes de otros países de la Unión Europea crecieron un 70,6%. La cifra de turistas italianos y franceses se duplicó respecto al año anterior, y la de los estadounidenses aumentó casi un 50%. Díez, en cualquier caso, duda que el turismo haya tenido un efecto destacable en el crecimiento del PIB. Tampoco las exportaciones.

En cambio, Javier Santacruz sí cree que se ha producido una “leve mejora del saldo comercial, propiciado por el desplome de las importaciones y un aumento notable de las exportaciones, tanto a países de la UE como a terceros”. Juan Laborda, profesor de la Universidad Carlos III, cita igualmente el saldo comercial como una de las posibles causas del crecimiento griego en el segundo trimestre, pero sólo por detrás del efecto de la deflación y del aumento del consumo interno.

El PIB se desacelera en el tercer trimestre hasta el 0,8%

El PIB se desacelera en el tercer trimestre hasta el 0,8%

Caída en el tercer trimestre

¿Qué está ocurriendo, pues, en el tercer trimestre? José Carlos Díez, seguro de que el 0,8% estadístico “no es en absoluto real”, augura una fuerte caída del PIB entre julio y septiembre. En el mismo sentido se pronuncia Juan Ignacio Crespo, sobre todo teniendo en cuenta que el corralito ha mantenido paralizada la economía griega durante un mes, lo que se puede traducir en una pérdida anualizada superior al 3% del PIB en el tercer trimestre. “Es muy probable que la economía de Grecia decrezca estos tres meses pero, en el conjunto del año, mantenga el ritmo del 0,8%”, se muestra más prudente Javier Santacruz.

Aunque José Carlos Díez no duda de que el Gobierno griego pueda incluso haber “manipulado” las cifras del PIB, el resto de los analistas lo descartan. “Ahora es imposible, los tienen muy controlados y muy vigilados desde Bruselas”, contrapone Juan Laborda”. Juan Ignacio Crespo recuerda que Grecia tiene un “currículo muy malo en mentiras estadísticas”, en referencia a las cifras con que ingresó en la zona euro o con las que disfrazó sus déficit durante años, pero desecha cualquier atisbo de sospecha sobre las cifras económicas oficiales. A lo que quitan crédito los cuatro es a las previsiones de los analistas que tan poco acertaron sobre el PIB griego. “Ni contaron con el deflactor ni con el consumo interno para hacer sus proyecciones”, explica Juan Ignacio Crespo. “También fallan a la hora de adivinar cuánto va a crecer el PIB chino o el de Estados Unidos”, zanja Juan Laborda.

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