La consolidación fiscal

Un debate no resuelto: ¿cómo pagar una deuda que triplica el PIB?

El ministro de Economía, Luis de Guindos, durante una intervención el pleno del Senado.

España tiene un grave problema problema de deuda. Lo dicen los números. La deuda de las Administraciones Públicas superó el billón de euros (96,3% del PIB) en el primer semestre. Sumada a la que mantienen los hogares y las empresas -otros dos billones- esa deuda eleva la carga que soporta la economía a 3,2 billones de euros. Son tres veces lo que produce el país en un año. En las condiciones actuales, de escaso crecimiento e inflación, esa deuda, especialmente la privada, es imposible de devolver. privada La salida, según coinciden la mayoría de expertos, pasa por una reestructuración "ordenada" –no un impago– de la deuda.

El influyente periodista Walter Múnchau, columnista en el Financial Times, ha alabado el pragmatismo de partidos como Podemos, el griego Syriza o el alemán Die Linke al proponer una reestructuración de la deuda en Europa. Con su artículo, Münchau ha avivado un debate aplanado y aplastado por los Gobiernos europeos, centrados en la política de austeridad.

Como parte de ese debate, el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha propuesto reformar el artículo 135 de la Constitución que, previo pacto en el verano de 2011 entre el PP y el PSOE, consagró el pago de la deuda como prioridad del país, salvo en caso de recesión o catástrofe.

El polémico artículo 135

El desarrollo por ley (2/2012 del 27 de abril de 2012) del polémico artículo, en esa ocasión con el voto en contra del PSOE, recortó más aún el margen para hacer política económica. La ley, con el horizonte 2020, consagró el principio de equilibrio presupuestario en las Administraciones Públicas -gasto igual a ingreso-, limitó al 0,4% del PIB el déficit público y al 60% del PIB la deuda pública. Todo un corsé.

Expertos como José Carlos Díez –partidario también de una reestructuración ordenada de la deuda de empresas y de familias con un plan europeo, pactado y apoyado por medidas del BCE– relativizan la reforma constitucional de 2011.

Díez sostiene que la reforma sólo introdujo una regla fiscal, pero que desde 1978 la Constitución ya obligaba al pago de intereses de la deuda pública e impedía cualquier impago o cambio en las condiciones de la deuda vendida.

Deuda privada

Aunque la reforma de la Constitución -algo a lo que no obligaban los Tratados-, según destacan desde Economistas Frente a la Crisis, centraba la  mirada en la deuda pública, el problema de España está más en la deuda privada.

La deuda pública ha crecido mucho desde el inicio de la crisis. En 2007, los 382.307 millones de deuda suponían un 36,30% del PIB. Ahora, la deuda pública, tras aumentar en 365.000 millones con el Gobierno de Mariano Rajoy, supera el billón de euros y se encamina hacia el 100% del PIB.

España está a punto de figurar entre los diez países de la OCDE con deuda por encima del 100% de su PIB. Acompañará a Japón (233% del PIB), Grecia (189%del PIB), Portugal e Italia (140%); Irlanda (126%), Islandia (124%), Francia (116%); Reino Unido (113%): EE UU (1105) y Bélgica (104%).

"Lo grave" explica el economista Carmelo Tajadura "es que creciendo a tasas del 1,5% y con una inflación escasa, la deuda no se puede pagar". Tajadura, que defiende la reforma de la Constitución de 2011 como "una medida progresista, de justicia intergeneracional" destaca que el gran problema de la economía española es el gran endeudamiento privado, que afecta a las empresas y a los hogares.

Récord deuda externa neta

Tajadura pone el acento en un dato que habitualmente pasa desapercibido: la deuda externa neta. Esa cantidad (valor de los activos españoles en el exterior menos los préstamos obtenidos de fuera), alcanzó en el primer trimestre los 1,1 billones de euros, por encima del 100% del PIB. En términos relativos, si se tiene en cuenta el tamaño de la economía, España es el país desarrollado con más deuda neta. Un récord preocupante.

"La única forma de salir de la trampa es generar inflación. Es necesario que el Banco Central Europeo cumpla con el objetivo del 2% de aumento de precios. Con un crecimiento del 2% de la economía más inflación, se puede hacer frente a la deuda. En caso contrario..." Tajadura deja en el aire una conclusión que se entiende.

La preocupación por un endeudamiento excesivo en países como España está muy extendida. El presidente del instituto de economía alemán Information and Forschung (IFO) Hans-Werner Sinn, ha abogado públicamente por una conferencia para tratar el tema de la deuda en Europa, con una idea central muy clara: "La ilusión de recuperar el dinero (prestado) es solo eso, una ilusión" manifestó en una entrevista concedida a El País a comienzos de año.

Una conferencia europea

"Necesitamos una conferencia de deuda", aseguró Sinn, "en la que la pongamos sobre la mesa, negociemos todos los países juntos qué hacer con esos niveles de deuda, pulsar el botón de reset y que países como Alemania asuman las pérdidas al perdonar parte de la deuda pública, de la deuda de los bancos y de la deuda del eurosistema".

También organismos como el FMI han abogado por aplicar medidas para reestructurar la deuda privada al estilo de lo realizado por EE UU en los años 30, por Alemania tras la guerra, por los países de América Latina (Plan Brady) o, más recientemente por Islandia. Hasta la OCDE cree necesario relajar la política de austeridad y abrir la mano para favorecer el crecimiento.

Para entender lo que está pasando y lo que es necesario hacer, asegura el economista José Moisés Martín Carretero, "basta con saber lo que sucedió con la deuda pública entre1996, cuando suponía un 67% del PIB, y 2007, cuando suponía un 37% del PIB". "¿Qué sucedió?" se pregunta. "Que el montante de la deuda prácticamente era el mismo (320.000 millones en 1996 y 382.000 en 2007), pero la economía había crecido mucho". El peso de la deuda se diluyó, junto con los problemas para pagarla.

Más carga pública

Ahora sucede lo contrario. La economía languidece y teme otra recesión mientras el endeudamiento público no para de aumentar pese a las proclamas oficiales de austeridad. En el segundo trimestre de este año, la deuda pública creció en 16.763 millones. En un año (junio 2014-junio 2013), el aumento ha sido de 68.734 millones.

Como otros muchos economistas, Martín Carretero cree que el núcleo del problema está en la deuda privada de empresas y de familias. "Es ahí donde se está ahogando la economía" asegura. Pone un ejemplo: "los bancos" asegura "tienen en estos momentos más liquidez y pueden dar más préstamos, pero las empresas no pueden asumir más deuda, ni tampoco invertir".

La situación es muy delicada. Mantener niveles de deuda potencialmente explisivos no parece posible, pero actuar de forma unilateral o amenazar con impagos traería problemas muy serios. En clave española, impagar la deuda o actuar al margen del compromiso y la aceptación del BCE "supondría estar fuera del euro en 24 horas" subraya José Carlos Díez. Como Díez, expertos como Rafael Pampillón o Santiago Carbó, citados por Expansión.

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