ABUSOS LABORALES

Una empresa achaca su cierre en Barcelona a que Orange le exigió centrar su negocio en Madrid

Una empresa cierra en Barcelona porque dice que su único cliente le exigió centrar su negocio en Madrid

La multinacional francesa Anovo ha presentado un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para despedir a toda la plantilla de su centro en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y cerrarlo. Según ha comunicado a su comité de empresa, el motivo es que ha perdido a su único cliente, el operador de telefonía Orange, después de que éste le exigiera centralizar todas sus operaciones en Madrid. Al tiempo, ya ha comunicado extraoficialmente a sus empleados en la capital española que deberá abrir un turno de noche y que las vacaciones quedan suspendidas para atender la carga de trabajo adicional que les va a llegar de Barcelona.

Anovo compró en 2010 una pequeña empresa de L'Hospitalet, Euroterminal Telecom, justo después de que ésta consiguiera la exclusiva para España de la reparación de los móviles de Orange. La multinacional también se había presentado al concurso, pero lo perdió ante la firma catalana. En sus mejores momentos, el centro de Anovo en Barcelona llegó a tener más de 200 trabajadores. Pero en 2013 empezó a sustituir a sus operarios de plantilla por trabajadores contratados a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT) y por subcontratas. También comenzó a “desviar” trabajo de L'Hospitalet a sus otros dos centros en España, situados en Málaga y Madrid, explican fuentes del comité de empresa. Precisamente, destacan, los servicios más rentables. Y seguía recortando personal. Hoy son sólo 106 personas en el centro barcelonés. En enero de 2014 perdió el contrato con Orange.

El ganador fue ICP-SMS, división de la empresa ICP Logística, que ya se encargaba de la distribución de los productos de telefonía fija y móvil de Orange. Ahora, por tanto, gestiona todo el servicio posventa de Orange en España, desde la reparación de los móviles hasta la atención telefónica al cliente. Esta empresa cuenta con instalaciones que suman casi 50.000 metros cuadrados, en Meco y Azuqueca de Henares, en Madrid. Anovo tiene plantas en San Sebastián de los Reyes y Getafe.

El final de este gradual adelgazamiento de Euroterminal llegó el pasado martes, cuando Anovo presentó a los representantes de los trabajadores su plan para cerrar las instalaciones en L'Hospitalet y atribuyó a las exigencias de ubicación geográfica de Orange la pérdida del contrato que había aportado hasta entonces el grueso de su facturación.

Un portavoz del operador de telefonía niega la mayor. “Es rotundamente falso”, explica, “tenemos un principio de trabajo multicentros, en el concurso no había ninguna obligación de ubicación geográfica y desde luego no vetamos al centro de Barcelona”. Si Anovo perdió el concurso fue porque Orange, destaca, “trabaja únicamente en función de calidad y coste”.

Anovo, por su parte, no ha contestado a los reiterados intentos de infoLibre por recabar su punto de vista, más allá de expresar su “mejor disposición para con los trabajadores”. Según el comité de empresa de L'Hospitalet, sus indicadores de calidad y productividad son los mejores dentro de Orange y de Anovo. La empresa no ha tenido pérdidas hasta ahora. En su página web, la multinacional destaca que todas sus filiales terminaron 2013 con resultados positivos. Y cifra en un 19% la aportación de la española a su volumen de negocio, sólo por detrás de Francia y Reino Unido. Para 2014 preveía ingresos y beneficios superiores a los del ejercicio precedente. Debe de ser un bocado apetitoso, porque el pasado diciembre la estadounidense Ingram Micro, el mayor distribuidor mundial de productos tecnológicos, lanzó una oferta para comprar Anovo que, curiosamente, excluye sus negocios en la Península Ibérica. La oferta se encuentra a la espera de que la aprueben las autoridades de competencia de la UE.

Catorce años trabajando desde Barcelona

Los trabajadores de Euroterminal-Anovo no saben si dar crédito a los argumentos de la empresa para cerrar: “causas económicas y productivas”. Menos aún si son ciertas las exigencias de Orange, después de llevar trabajando para ellos en Barcelona desde 2001, y en exclusiva desde 2010. “Nos han dicho que al quedarse sin ese contrato, han perdido el 75% de su negocio, y que con el 25% que aún conservan no nos pueden mantener”, se lamenta la presidenta del comité, Cristina Castañón. Sin embargo, el portavoz de Orange asegura que Anovo sigue haciendo el 50% de sus reparaciones.

De hecho, temen que haya otros motivos. Por ejemplo, que los salarios del convenio por el que se rige Euroterminal, el provincial del sector metalúrgico de Barcelona, son superiores a los del estatal que regula las condiciones laborales de los de Madrid. En L'Hospitalet un sueldo base medio asciende a 1.400 euros brutos al mes. La antigüedad la tienen congelada. En Madrid la plantilla de Anovo es de 540 trabajadores, que reparan también móviles de otras operadoras, como Vodafone o Movistar. Fuentes del comité de empresa madrileño esperan que se les comunique oficialmente el próximo lunes los nuevos turnos de trabajo. “Tenemos muchos trabajadores temporales, así que no podremos hacer otra cosa que aceptar”, se lamentan.

Mientras, en L'Hospitalet, no entienden cómo es posible que hayan pasado de ser “la gallina de los huevos de oro”, el Centro de Soluciones Globales de Orange, a una planta en fase de liquidación. “A la empresa le ofrecimos hasta reparar cafeteras”, confiesa Cristina Castañón, “tenemos la tecnología, así que podemos reparar lo que sea”. Anovo no contestó.

Los trabajadores afectados por ERE se reducen un 58,2% durante el primer semestre

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