CAÍDA DE LA PROTECCIÓN SOCIAL

El gasto en prestaciones por desempleo cae el triple que el número de parados

El gasto en prestaciones por desempleo cae el triple que el número de parados

El país del récord de paro en Europa ahorró 4.859 millones de euros en prestaciones por desempleo en 2014. El último año, España gastó en ayudas públicas a los parados 24.570 millones, un 16,5% menos de la cantidad que el Gobierno había presupuestado para el ejercicio. Y un 17,56% menos que lo gastado en 2013. Ese descenso, sin embargo, no se debe a la reducción del paro. En 2014 el número de desempleados registrados en las oficinas del antiguo Inem experimentó una caída del 5,39%. Es decir, el gasto se ha recortado el triple que la cifra de parados.

Otro tanto ocurre si, en lugar del gasto, se mide el número de beneficiarios de las prestaciones. 2014 terminó con 322.176 parados con ayudas públicas menos, un descenso del 11,24%, el doble de lo que se redujo el número total de desempleados. El año anterior, la reducción de beneficiarios de prestaciones había sido de otro 2,61%. Por el contrario, el gasto en ayudas a los parados cayó casi el doble, un 5,91%.

Según explica CCOO en su Cuaderno de Información Sindical sobre El sistema de protección social en España, tras la reforma laboral de 2012, las “personas protegibles sin prestaciones” de desempleo crecieron en más de 250.000, debido al aumento de los despidos individuales y colectivos. Pero ese aumento no se vio acompañado de más protección pública, sino todo lo contrario. Por dos motivos. El primero, la prolongación de la crisis ha multiplicado el paro de larga duración y, por tanto, propiciado el agotamiento de las prestaciones por desempleo. Las contributivas se pueden cobrar durante un máximo de dos años. El segundo, el paquete de medidas del Gobierno para restringir el acceso a las ayudas y recortar su cuantía.

Así, no sólo se suprimió el subsidio especial para mayores de 45 años sino que también se retrasó a los 55 años el destinado a mayores de 52. Además, para acceder a esta ayuda se incluye en el cálculo la renta de toda la familia –antes sólo computaba la del trabajador–. CCOO cifra en 24.000, un 6,5%, el descenso del número de perceptores de este subsidio desde 2012.  Además, a los parados se les redujo del 60% al 50% la cuantía de la prestación contributiva que reciben a partir del séptimo mes de desempleo. Y las cotizaciones sociales las paga ahora el parado, no el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) como antes.

También ha contribuido a rebajar la factura de las ayudas públicas a los parados el hecho de que los contratos posteriores a la reforma laboral sean cada vez más precarios: más breves y con mayor frecuencia a tiempo parcial. Para cobrar el paro, un trabajador debe haber cotizado un mínimo de 12 meses en un periodo de seis años. En España, un 40% de los contratos que se firman duran menos de un mes. Finalmente, hay que tener en cuenta la devaluación de los salarios en estos últimos tres años: a menor sueldo, menor prestación.

Menos protección y menos cuantía

El resultado de la suma de la cronificación del paro y las medidas de recorte del Gobierno sobre las prestaciones ha sido el desplome de la tasa de cobertura de las ayudas públicas a los desempleados. Ese índice de protección alcanzó su máximo histórico en 2010: un 78,4% de los parados cobraba una prestación. En 2014 la tasa se había quedado en el 57,6%. El último dato publicado por el SEPE, del mes de mayo, es sólo del 54,46%. En Ceuta y Melilla no llegan ni al 40%: son del 39,9% y el 35,6% respectivamente. En cifras absolutas, 1,87 millones de desempleados no perciben ninguna ayuda públicano perciben ninguna ayuda pública.

Otra consecuencia adicional es el descenso de lo que los expertos denominan la “calidad” de la prestación: la mayor caída en el número de beneficiarios la sufren quienes cobran las contributivas. En 2014 se redujeron un 23,3%. El pasado mes de mayo la disminución ya era del 25%. CCOO destaca el vuelco que ha dado el reparto entre prestaciones contributivas –las de cuantía más elevada– y subsidios asistenciales –426 euros al mes–. Si desde 2008 hasta 2010 había más perceptores de las primeras que de las segundas, a partir de ese año la proporción se invierte, de forma que en 2014 sólo el 41,7% de los parados con ayuda reciben una prestación contributiva. Y la diferencia entre éstos y quienes cobran las asistenciales –subsidio, renta activa de inserción, subsidio agrario– ha crecido nada menos que 16 puntos porcentuales.

El número de parados que no cobran prestaciones se duplica desde 2010 pese a la caída del desempleo

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