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El teletrabajo se mantiene en las grandes empresas mientras en el resto se impone la vuelta a la oficina en septiembre

Reunión online durante el teletrabajo.
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La fotografía laboral de septiembre, la del regreso a la oficina en plena desescalada de la quinta ola de la pandemia de covid-19, contiene algunas certezas. La más patente: cada vez hay más presencialidad en los centros de trabajo según los últimos datos disponibles, relativos al segundo trimestre de 2021. El teletrabajo ha menguado, pero también ha calado: las empresas más grandes del país han terminado por incorporar a sus convenios distintas modalidades, especialmente la vía híbrida (unos días en casa y otros en la oficina), a pesar de la resistencia que muchas firmas del Ibex mostraron en 2020 hacia este modelo una vez terminado el confinamiento duro de la primavera del año pasado. 

Sindicatos y patronales coinciden en que el futuro del teletrabajo es una incógnita cuando termine la pandemia, que hay motivos para el trabajador a favor (conciliación, perder menos tiempo en desplazamientos) y en contra (trabajar más de lo pactado, precariedad, ausencia de inspección), un argumento que podría extenderse a la empresa (ahorro de costes por un lado, pérdida de trabajo en equipo por otro). En lo que están de acuerdo desde CCOO hasta la patronal Asempleo pasando por la empresa de trabajo temporal Randstad es que la aplicación del trabajo a distancia tiene mucho que ver con el tipo de sociedad: cuanto más grande sea esta, más opciones hay de que este modelo acabe plasmándose en la negociación colectiva. Ese es el espíritu del Real Decreto Ley 28/2020 aprobado en otoño del año pasado y que regula las condiciones del teletrabajo en el sector privado: dar pie a que los jefes y sus subordinados alcancen un pacto al respecto. 

"Y más que el tamaño, diría que por delante va el sector", señala Vicente Bote, director de investigación de Randstad, una de las ETT más conocidas. "Para muchas empresas el teletrabajo no es viable", agrega, si bien apostilla que las cotizadas en España suelen tener una potente red de oficinas que favorece esta práctica. "También hay un elemento cultural, claro: las firmas más grandes seguramente hayan tenido antes experiencias con el teletrabajo. Esto ha podido favorecer una actitud positiva hacia el trabajo a distancia".

Para empezar, es un hecho que se trabaja más de forma presencial no solo que en el confinamiento de marzo del año pasado ("aquello más que teletrabajo era un 'trabaja como puedas', ironiza Andreu Cruañas, presidente de Asempleo) sino también que en el primer trimestre del actual 2021. El último informe de Red.es (dependiente del Ministerio de Economía) indica que en lo peor de la primavera de 2020 se alcanzaron cotas de teletrabajo superiores al 16% frente al 4,8% previo a la pandemia (el último dato procede de Eurostat). El porcentaje fue bajando el curso pasado hasta llegar al 9,9% el último trimestre, pero las restricciones posteriores –y desiguales según la autonomía– elevaron el impacto hasta el 11,2% en el primer trimestre de este año. El informe Condiciones de trabajo y salud tras un año de pandemia presentado por Comisiones Obreras y tomando datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) rebaja el porcentaje en el segundo trimestre por debajo del 10%, algo lógico si se tiene en cuenta el ritmo de vacunación y las menores restricciones, que han relanzado sectores donde el trabajo a distancia no existe, como la hostelería.

La representación sindical, clave

Entre los acuerdos alcanzados en Caixabank, Banco Santander, BBVA, Indra, Endesa, Naturgy o Iberdrola –siempre bajo el manto del Real Decreto Ley 28/2020– y lo que sucede en la pequeña y mediana empresa media un abismo. "Es más difícil en las pymes, que aglutinan más de un 60% del empleo", razona Cruañas, de Asempleo, la patronal de trabajo temporal integrada en CEOE. "En las pymes prima la interacción con el cliente en algunos casos; otras veces es importante fomentar la creatividad con el trabajo en equipo. Y cuidado, porque el teletrabajo puede ser la antesala a una mayor precariedad o a un mayor empleo sumergido. A trabajar más horas que las pactadas. Por no hablar de la Inspección de Trabajo? ¿Cómo interviene ésta cuando trabajamos a domicilio? También puede, por último, dificultar el desarrollo de carreras profesionales". Cruañas también destaca las razones a favor, como el ahorro de costes o de tiempo de desplazamiento, además de la conciliación.

Las negociaciones son muy dispares en función del número de trabajadores. Entre las grandes multinacionales, prima el modelo mixto con la posibilidad de trabajar en remoto entre un 35% y un 50% de la semana -lo que viene a ser una media de dos días-. Es el caso de los 10.000 empleados de Telefónica España, Santander, Caixabank o BBVA (no para los empleados de las sucursales, que deberán acudir en muchos casos presencialmente toda la semana cuando tengan que tratar con clientes), Naturgy, Endesa o la aseguradora Axa, por citar a varias. La mayoría abona una serie de gastos corrientes a quienes optan por trabajar desde casa, aunque este punto se discute empresa por empresa. Los pocos estudios que hay subrayan la popularidad del modelo híbrido entre las plantillas, como este de la consultora Capmegini, que dice que es el modelo favorito de los empleados.  

Las asociaciones de pymes y autónomos en ningún caso son reacias. "Como organización no tenemos una posición muy elaborada al respecto", dicen en Uatae. "Hay sectores donde es inviable, como el taxi, la agricultura o el transporte en carretera, y otros donde la pandemia ha impuesto una transición que en general ha funcionado (consultoría, formación, gestorías, etcétera)". "Lo que sí decimos es que los autónomos empleadores de pocos trabajadores o las micropymes tienen más difícil garantizar lo que marca el real decreto ley". 

Del 100% a negarse a negociar

Otras veces hay más resistencias. CCOO y UGT han denunciado recientemente que Tecniberia, la patronal de consultoría de ingeniería, se niega a negociar el convenio sobre teletrabajo. Y en el lado opuesto, otras apuestan por el teletrabajo total, caso de Liberty Seguros, la primera gran sociedad que se ha decantado por el trabajo 100% en remoto en España. Por una vía similar ha optado Telefónica para 5.000 de sus empleados con un programa llamado Smart Work, en el que "colectivos de especial atención y clientes de negocios" podrán decidir desde dónde trabajan bajo su responsabilidad. 

"Ahora que parece que volvemos poco a poco a la situación previa a la pandemia, las empresas se plantean un ¿seguimos o volvemos a hacer lo de antes?", comenta Bote, de Randstad. La incógnita permanece. "Hicimos una encuesta hace meses a casi 15.000 empresas", continúa Vicente Bote. "Muchas alegaban que, por una cuestión productiva, no les compensaba mantener el teletrabajo. Otras, en cambio, aseguraban que seguirían. Cuatro de cada diez dice que seguirá aplicando el teletrabajo una vez superada la pandemia. Pero de esas cuatro, el 75% lo hará con una intensidad menor a la del pico de la pandemia".

El responsable de Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO, Carlos Gutiérrez, dice que desde el sindicato han "constatado que la vuelta a la oficina se viene produciendo de forma progresiva". "También observamos que si hay representación legal y la empresa es grande, se consiguen más medidas de flexibilidad". Finalmente, desde esta organización perciben más resistencias de los pequeños y medianos empresarios. "Y es que muchas veces la gestión empresarial en España está muy fundada en el presentismo y en la desconfianza hacia los trabajadores", indica Gutiérrez. 

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