MERCADO LABORAL

Los trabajadores afectados por despidos colectivos se dispararon un 111% en 2020 pese al colchón de los ERTE

Cartel contra los ERE en una concentración de trabajadores.

Los ERTE han salvado 3,5 millones de puestos de trabajo y medio millón de empresas, coinciden en elogiar el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y la patronal. Pero el mecanismo público de protección, el colchón de prestaciones y descuentos en las cuotas a la Seguridad Social, no pudo evitar que los despidos colectivos –los antiguos ERE— se disparasen en 2020. De hecho, los trabajadores que perdieron su empleo en alguno de ellos sumaron 81.294, más que duplicando los 38.469 del año anterior al coronavirus, de acuerdo con la estadística de despidos y su coste que publica el Ministerio de Trabajo desde 2021. El aumento es todavía más notable si se tiene en cuenta que el número de afectados por despidos colectivos no había dejado de bajar desde 2015 –el año más antiguo del que Trabajo ofrece datos– hasta alcanzar un mínimo de 24.854 en 2017.

Pareja evolución han experimentado los despidos individuales por causas objetivas –económicas, organizativas, técnicas y de producción–: tras cinco años de caídas continuadas, repuntaron en 2019 y de nuevo en 2020, aunque en los meses del covid el aumento fue mucho menor que el de los despidos colectivos: un 3,24%. En todo caso, los individuales representan la mayor parte de los despidos que se ejecutan cada año. En 2020, fueron 269.002, el 56,1%. Les siguen los disciplinarios, 106.571 –el 22,2%–, que invierten la tendencia del resto. Tras cinco años de aumento continuado, un 13,6%, en 2020 cayeron una nada despreciable 28,3%.

En total, en el año más duro de la pandemia, fueron despedidos 479.181 trabajadores, apenas un 0,89% más que en 2019, pero un 5,2% más que en 2015. Los despidos siguieron un camino descendente hasta 2017, pero subieron un poco en 2018 y cogieron fuerza en 2019, con un alza del 11,3%. Todos los datos que ofrece Trabajo en esta estadística proceden de la Agencia Tributaria y las haciendas forales vasca y navarra, donde se registran las indemnizaciones por despido exentas de tributar, así como las cantidades abonadas por el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa).

De esta forma es posible observar cómo las indemnizaciones no han dejado de bajar desde 2015, un 11,14% en concreto. Ese año la cantidad media que las empresas pagaron a los trabajadores que despedían alcanzaba los 10.045 euros. Subió apenas unos 45 euros en 2016, pero en 2020 ya era sólo de 8.965 euros. Aún más ha caído la indemnización por despido de quienes tenían un contrato indefinido a tiempo completo, un 20,4%.

Ser más caro no desincentiva el despido

No obstante, son estos trabajadores quienes perciben las compensaciones más elevadas. La media de 2020 ascendía a 15.418 euros. Es decir, son los trabajadores más caros, pero eso no impide que sean también los más despedidos. El 45,8% de quienes perdieron su puesto de trabajo en 2020 tenían un contrato indefinido a jornada completa; en teoría, el empleo más seguro. De hecho, la indemnización media de uno de estos trabajadores multiplica por 12 la cobrada por quienes tenían un contrato temporal a tiempo completo, apenas 1.267,9 euros. Hay que recordar que la compensación por un despido objetivo son un mínimo de 20 días por año trabajado, mientras que para un temporal baja hasta los 12 días. La indemnización de un contratado indefinido a jornada completa también multiplica por 6,4 la percibida por un indefinido a tiempo parcial –3.272 euros– y por 3,5 la de un fijo discontinuo –4.439 euros–.

Tampoco el hecho de tener más antigüedad en la empresa y, por tanto, ser en teoría más caro de despedir, protege en realidad al trabajador. Las mayores indemnizaciones corresponden a trabajadores de más de 55 años –19.858 euros– y a quienes llevan más de dos años en la empresa –17.799 euros–. Pero el grupo más numeroso de despedidos, el 36%, está formado por quienes superan los dos años de antigüedad. Y el 40,7% de quienes se quedaron sin trabajo tenían más de 45 años.

También aumenta la indemnización si el trabajador forma parte de un despido colectivo. Se eleva hasta los 12.459 euros, un 39% por encima de la media.

Por géneros, 278.411 hombres fueron despedidos en 2020, un 16,7% más que mujeres. Pero sus indemnizaciones son más elevadas: 10.028 euros frente a 7.504 euros para las trabajadoras despedidas.

La estadística también revela que el 39% de quienes se quedaron sin trabajo en 2020 trabajaban en pymes; en concreto, en empresas muy pequeñas con menos de 10 empleados. La mitad de las empresas que ejecutaron despidos el año del covid se encuentran en ese rango de tamaño.

La agricultura despide más que la construcción y la hostelería

Si se atiende a los sectores, es el comercio el que más personas despidió en 2020, un total de 81.661. También es el que más afiliados proporciona a la Seguridad Social, 2,44 millones. Pero, proporcionalmente, el sector que más despidos ejecutó fue la agricultura que dejó sin empleo al 14% de sus cotizantes. Le siguen la construcción, con casi el 6%, y la hostelería, con el 5%. Esta rama, duramente afectada por las restricciones del covid, despidió a 61.450 trabajadores. Casi el doble que la construcción –33.798– y porcentualmente más que la industria –2,97%–. Por el contrario, son la administración –0,27%–, la sanidad –0,78%– y la educación –0,98%– las actividades menos despedidoras, por situarse en la esfera pública.

Quizá también por el efecto protector de los ERTE, tanto el comercio como la hostelería despidieron menos en 2020 que el año precedente, cuando se deshicieron de 90.026 y 71.442 trabajadores, un 10,24% y un 16,11% menos, respectivamente. También despidieron menos la banca y la sanidad. El resto aumentaron sus extinciones de contrato.

Galicia y Canarias despiden más que el País Vasco

Igualmente hay diferencias reseñables en los despidos según la comunidad autónoma. Lógicamente, despiden más las que tienen más población y más ocupados. Por eso, Madrid encabeza la clasificación con 94.154. Después aparece Cataluña, con 82.173 y Andalucía con 68.686. Pero Galicia y Canarias despiden más que el País Vasco, pese a que su número de afiliados a la Seguridad Social es inferior.

La cuantía de las indemnizaciones depende también de los salarios. De ahí que las más elevadas se paguen en las comunidades autónomas con mejores sueldos. En Madrid, la media es de 13.210 euros, seguidos de los 11.685 de Cataluña y los 10.740 del País Vasco. Donde las compensaciones bajan más es en Extremadura, con sólo 41.181 euros; Murcia, con 4.887, y Andalucía, con 5.009 euros.

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