Israel matiza la extensión de la tregua con el Líbano anunciada por Trump: “No es del 100%”
Donald Trump ha anunciado este viernes la extensión durante tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano, pero la dinámica militar sobre el terreno no parece acompañar a las palabras del presidente estadounidense después de que ambos países intercambiasen ataques tras el anuncio. Irán, por su parte, sigue esperando al fin del bloqueo naval para sentarse en las negociaciones de Islamabad, mientras Estados Unidos refuerza su despliegue militar en la región con un portaaviones más.
La tregua entre Israel y Líbano se inició el pasado 16 de abril, tras una reunión en la Casa Blanca con los embajadores Yechiel Leiter y Nada Hamadeh. En su red Truth Social, el presidente estadounidense, celebró que “la reunión fue un gran éxito” y afirmó que Estados Unidos trabajará con el Líbano “para ayudarlo a protegerse de Hezbolá”, al tiempo que expresaba su deseo de recibir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun.
La reunión en el Despacho Oval ha juntado a Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, con el vicepresidente JD Vance, el embajador de EEUU en Israel, Mike Huckabee, y el embajador estadounidense en Líbano, Michel Issa, según detalló Axios y Jerusalem Post.
Pese al anuncio de Trump de este viernes, pocas horas después de esta ampliación de la tregua, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron de ataques contra lanzacohetes en el sur del Líbano que, según su versión, habían disparado o estaban a punto de disparar contra la localidad fronteriza israelí de Shtula. El Ejército israelí no precisó si esos ataques se produjeron antes o después de la entrada en vigor de la tregua, pero los presentó como respuestas a “amenazas” que “representaban un peligro para los soldados de las FDI y el Estado de Israel”.
La ofensiva israelí en territorio libanés comenzó el 2 de marzo, en el marco de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, y ha dejado más de 2.300 muertos y alrededor de un millón de desplazados en siete semanas, según datos oficiales libaneses. Hizbulá, aliado de Teherán y autor de la mayoría de los ataques con cohetes desde el Líbano contra Israel, no forma parte de las conversaciones de paz patrocinadas por Washington.
"No es del 100%"
El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, se encargó de enfriar el entusiasmo sobre la tregua al advertir en una entrevista con CNN que el alto el fuego “no es del 100%”. Argumentó que el Gobierno libanés “no tiene control sobre Hezbolá” y que la milicia chií sigue lanzando cohetes “para intentar sabotear el alto el fuego”, lo que a su juicio obliga a Israel a responder cada vez que identifica una amenaza.
“Es una situación significativamente mejor. No es perfecta, pero espero que el Ejército libanés sea capaz de implementar y hacer cumplir este alto el fuego”, añadió Danon, trasladando la presión a Líbano y reconociendo que el acuerdo sigue siendo frágil.
En paralelo, el Gobierno libanés insiste en rechazar que Irán negocie en su nombre en los contactos que mantiene con EEUU en Islamabad y pide un diálogo directo con Israel en el marco de estas conversaciones, una vía que Hezbolá rechaza.
Tras el anuncio en Truth Social, Trump compareció en el Despacho Oval y fue preguntado por la posibilidad de un acuerdo de paz duradero entre Israel y el Líbano. “Existe una gran posibilidad”, se limitó a responder, antes de subrayar que “Israel debe defenderse” pero que lo hará “con cuidado y quirúrgicamente”, en línea con el discurso de apoyo firme a la seguridad israelí combinado con apelaciones a la contención.
Éxito estadounidense
Trump, una vez más, ha presentado la extensión de la tregua como fruto directo de su mediación y como un éxito, algo que reforzó el secretario de Estado, Marco Rubio, al asegurar que la intervención de la Casa Blanca “hizo posible” este nuevo alto el fuego y mostrarse optimista respecto a la perspectiva de una paz duradera.
Pero los mensajes de Trump sobre el conflicto en Oriente Medio nunca han sido concretos. El conflicto en Irán, según el presidente, iba a durar un mes, pero la guerra con la República Islámica se acerca ya a las ocho semanas, primero fueron bombardeos y, ahora, es un bloqueo naval que también afecta a la tregua.
Trump ya ha dicho en reiteradas ocasiones que ahora "no hay presión" para poner fin al conflicto porque EEUU ya ha destruido todos los objetivos militares iraníes y acusa a Teherán de paralizar las conversaciones debido a que "no hay con quien tratar" dentro del gobierno iraní.
El Washington Post informa de la llegada del tercer portaaviones estadounidense, el USS George H.W. Bush,--se une al USS Gerald R. Ford y al USS Abraham Lincoln– y los buques de guerra que lo escoltan a aguas cercanas a Irán, lo que contrasta con el papel mediador que quiere tener el presidente en la región.
La segunda ronda de negociaciones entre Washington y Teherán prevista en Islamabad para esta semana sigue sin fecha confirmada, en buena medida por la negativa iraní a acudir mientras Estados Unidos mantenga el bloqueo naval sobre sus puertos y su navegación comercial.
El canal saudí Al Arabiya, citando fuentes diplomáticas pakistaníes, habla de un “verdadero estancamiento” y admite que “el progreso es débil”, aunque Islamabad insiste en que no contempla cancelar las conversaciones y seguirá intentando convencer a Irán para que se siente en la mesa.