Estados Unidos

Jóvenes y organizadas, así son las bases de Sanders que siguen creyendo en las opciones del senador

Bernie Sanders durante la noche del 'supermartes' en Essex Junction, Vermont.

Júlia Oller

El 72% de los californianos de entre 18 y 29 años que votaron en las primarias demócratas el pasado martes se decantaron por el senador Bernie Sanders. Entre los mayores de 65, esa cifra se redujo hasta el 18%, según datos de la CNN. Como en el referéndum del Brexit, la brecha generacional fue uno de los factores decisivos del supermartes, donde la balanza general se inclinó finalmente a favor de Joe Biden, exvicepresidente con Obama y la opción favorita del establishment del Partido Demócrata.

La carrera hacia las presidenciales, no obstante, no está decidida, y Sanders, de 78 años, llegará con opciones a citas clave como las primarias del estado de Michigan, que se celebran el próximo 10 de marzo. La campaña del senador por Vermont, basada en la movilización de un electorado popular y multirracial, es una maquinaria perfectamente engrasada con unos niveles de organización muy superiores a los de 2016, cuando perdió frente a Hillary Clinton. Sanders cuenta ahora con un auténtico ejército de voluntarios que dedica horas y horas de su tiempo libre a hacer miles de llamadas a potenciales votantes con el objetivo de recaudar fondos, además de ir de puerta en puerta para explicar a sus vecinos por qué creen que deben votar por su candidato. Y, en estas acciones, los jóvenes están jugando un papel protagonista.

Las universidades son los núcleos donde estos jóvenes están articulando grupos de apoyo a Sanders, trabajando codo con codo con las oficinas que el senador ha desplegado por todo el país. "Llevamos un año organizando a los estudiantes para que hagan campaña puerta a puerta, tanto en el campus como en las ciudades. Todos los fines de semana fletamos autobuses con estudiantes de la universidad para que vayan por diferentes estados intentando convencer a la gente de que vote a Sanders y done dinero a la campaña", explica a infoLibre Elisa Ternynck, portavoz de la asociación Huskies for Bernie, de la Universidad de Northeastern, ubicada en Boston.

Su estado, Massachusetts, es uno de los territorios que celebraron primarias durante el supermartes, aunque los resultados no fueron los deseados por los partidarios de Sanders: el exvicepresidente Biden –aupado por el abandono de los moderados Buttigieg y Klobuchar, a los que el pasado miércoles se unió Bloomberg– se impuso al obtener el 33,8% de los sufragios, frente al 26,7% logrado por Bernie, a quien lastró la presencia en la contienda de Elizabeth Warren, que se tuvo que conformar con un tercer puesto en el estado al que representa en el Senado. "La victoria de Biden ha sido una decepción", admite Elisa, "pero el resto de las primarias, que no atraen tanta atención mediática, son igual de importantes y todo sigue abierto".

La socialdemocracia, una aspiración

La generación de Elisa, que nació en el año 2000 y estudia Periodismo, ha crecido ajena a la amenaza de la Guerra Fría, y el término socialismo no despierta los recelos que suscitaba a las generaciones anteriores. De acuerdo con una encuesta de YouGov, el 57% de los votantes de las primarias demócratas en California –el estado que más delegados repartió el supermartes– tienen una visión positiva del socialismo, mientras que sólo un 45% ve positivamente el capitalismo.

En un país como Estados Unidos, donde 27 millones de ciudadanos no tenían ningún tipo de seguro médico en 2019, las propuestas de Sanders –que se describe a sí mismo como “socialista democrático”–, como el Medicare for All, el Green New Deal o su plan de eliminar las tasas universitarias y cancelar la deuda estudiantil, atraen a miles de jóvenes: la sanidad y la educación, por un lado, y el cambio climático, por otro, son temas de vital importancia para el 94% y el 86%, respectivamente, de los votantes demócratas de entre 18 y 34 años, según un estudio de IPSOS. Y muchos de ellos sitúan en el punto de mira al sistema capitalista: "Lo que ocurre en Estados Unidos con la sanidad no es normal. Es un problema sistémico enraizado en el capitalismo que está matando a gente", explica a infoLibre Isabel K. Lee, que tiene 25 años y reside en Brooklyn.

Para los partidarios del senador Sanders de menor edad, se trata de una cuestión de futuro, o, más bien, de no-futuro: ahogados por la deuda universitaria y por la creciente amenaza de un planeta insostenible, el mañana se vislumbra poco esperanzador si no llegan ciertos cambios estructurales. "Para mí y para la gente de mi edad, estas elecciones son un enorme punto de inflexión en lo relativo a muchas cuestiones, como tener hijos en un clima en el que va a ser imposible vivir, o poder pagar una sanidad de precios desorbitados mientras todavía cargamos con las tasas universitarias", razona Rebecca Wolf, una joven de 26 años asentada en Washington DC que trabaja en la organización Food & Water Watch y que en su tiempo libre colabora voluntariamente en la campaña de Sanders: participa en eventos de phone banking, una estrategia de campaña que contacta con potenciales votantes de uno en uno por vía telefónica. Funciona con una aplicación web conectada a una base de datos, de modo que las llamadas son automáticas.

Seguidores de Sanders en un acto en Essex Junction, Vermont. EFE

Detrás de este activismo, hay historias que desvelan el porqué de su entusiasmo por el político judío nacido en Brooklyn. Sus razones son personales y, por ende, políticas. John Ashley, alumno de la universidad de Virginia, es miembro de UVA for Bernie, que, como Huskies for Bernie, organiza campañas de puerta en puerta y sesiones de phone banking, entre otras actividades. John cuenta a infoLibre que su madre padece cáncer de piel y necesita un tratamiento que cuesta miles de dólares, una cantidad que supera con creces el dinero que su familia tiene ahorrado. "Nuestro seguro médico no cubre el tratamiento porque su cáncer aún no es potencialmente mortal", narra. "Estas cosas no ocurren en muchos países europeos, y hasta que en Estados Unidos no garanticemos que la sanidad es un derecho, y no un privilegio, apoyaré a quien lleva más de 30 años abogando por un sistema de sanidad universal", señala, en referencia a Sanders.

Su compañera Abena Sekum, que cursa Sociología, explica que sus padres, profesores ambos, perciben salarios muy bajos; su padre, además de enseñar en un instituto, ha empezado a trabajar como conductor de Uber por las noches para poder pagar los estudios de Sekum. "Bernie es el único que valora realmente el papel de los profesores en la sociedad y plantea subir su sueldo hasta un mínimo de 60.000 dólares al año", expone.

Algunos de estos jóvenes ya apoyaron a Sanders en las primarias de 2016, pero en esta ocasión han dado un paso adelante. Braden Cuttler, también estudiante de la Universidad de Virginia, votó a Sanders hace cuatro años, pero se limitó a publicar mensajes de apoyo en sus redes sociales. "Esta vez sentía la necesidad de implicarme más, porque un movimiento así no surge de la nada", explica este firme defensor de que Sanders es la mejor opción para derrotar a Trump: "Necesitamos un candidato valiente que movilice a la gente y haga que salga a votar. Si elegimos a un candidato moderado, Trump habrá ganado antes de empezar".

Pero las encuestas no son tan optimistas para la causa de Sanders como Cuttler. En estados clave como Michigan, New Hampshire, Wisconsin, Pennsylvania, Florida, Minnesota o Nevada, un 50% de los votantes registrados apoyaría a Biden, frente al 43% que se decantaría por Trump, según los últimos sondeos de YouGov. Si el cara a cara fuese entre Sanders y el actual presidente, las cuentas son aún más ajustadas: un 48% respaldaría al senador por Vermont, mientras que el 45% escogería al magnate neoyorquino.

Diversidad y clase

Isabel K. Lee, de ascendencia asiática, se reúne semanalmente con varios amigos para realizar llamadas telefónicas y sumar apoyos a la campaña de Sanders, algo que, dice, decidió hacer la noche del caucus de Iowa. "Un amigo y yo fuimos a un show destinado a recaudar fondos para Bernie y terminó siendo una experiencia catártica. Hubo representación trans, negra y de otras comunidades marginadas. Para mí, como persona queer y racializada, fue muy reconfortante ver que en el público no sólo había blancos liberales de Brooklyn", arguye.

Isabel desmiente así la idea extendida por algunas facciones del Partido Demócrata de que Sanders carece de apoyos interseccionales y que sus bases están conformadas, esencialmente, por hombres blancos, a quienes los detractores del político han apodado como 'Bernie bros'. Pero los datos no respaldan estos ataques: aunque no fue suficiente para vencer a Biden, el político de 78 años se hizo en Texas –el segundo estado que más delegados repartía en el 'supermartes'– con el 41% del voto latino y el 55% del asiático.

Sanders prioriza el eje de clase y apela constantemente a la clase obrera, pero sin renunciar a la diversidad. Es conocido su historial como defensor de los derechos de los negros y del colectivo LGTB, y en los últimos meses ha recabado, además, el apoyo de jóvenes promesas políticas del ala más progresista del Partido Demócrata, como Alexandria Ocasio-Cortez o Ilhan Omar y Rashida Tlaib, que arrastran a muchos votantes latinos y musulmanes.

Toda la política es, en realidad, política identitaria, pero la ventaja con la que cuenta Sanders es que apela a una identidad más amplia: hombres y mujeres, blancos y negros, personas LGTB y de otros colectivos marginados que tienen en común el hartazgo de verse atropellados por un sistema que no está construido para la clase trabajadora. Así, quienes más donan a la campaña de Sanders son profesores y empleados de Walmart, Starbucks, Amazon y el servicio postal. Con una donación media de 19 dólares, el senador recaudó 46 millones sólo en el mes de febrero. "Es el único candidato que realmente lucha por la clase trabajadora, con una campaña financiada por la gente y no por las grandes corporaciones", opina John, de la universidad de Virginia.

El 'Berniemovil' circula por las calles de Oakland, en California. EP

Elisa, Rebecca, Sekum, John, Braden, Isabel… Todos citan a infoLibre la coherencia y solidez del senador por Vermont en su larga trayectoria política como uno de los motivos principales para confiar en él. A juicio de Braden, Sanders "lleva mucho tiempo diciendo las mismas cosas, eso es algo muy raro en política y le hace destacar entre los demás. Fue de los pocos que se opuso a la guerra de Irak". "Bernie apoyó los derechos de los homosexuales antes que nadie en el Partido Demócrata, cuando no era popular hacerlo", sentencia Sekum.

La conexión entre Sanders y los más jóvenes no es nueva: en su campaña 2016, el exalcalde de Burlington obtuvo un porcentaje del voto de los menores de 30 años superior al que lograron Clinton y Trump juntos. En 2017, publicó el libro Contra el capitalismo salvaje y lo dedicó, precisamente, a los jóvenes estadounidenses, a quienes considera "la generación más progresista de la historia" del país. "Entienden que la codicia y los grotescos niveles de desigualdad de ingresos y riqueza que padecemos nada tienen que ver con lo que Estados Unidos debe ser", escribía en esas páginas el senador.

Tras el supermartes, Biden se ha situado a la cabeza de la contienda con 627 delegados, frente a los 551 de Bernie. Se necesitan 1.991 para hacerse con la nominación. El exvicepresidente se encuentra indudablemente mejor situado que su inmediato competidor, pero la carrera hacia la nominación sigue abierta, y, después del abandono de Elizabeth Warren, es ya sólo cosa de dos, dado que la presencia de la congresista Tulsi Gabbard es meramente simbólica.

Sea cual sea el resultado final, las cuestiones que la campaña de Sanders ha situado en la agenda política, que se ha visto desplazada hacia la izquierda, no desaparecerán: aunque el senador de Vermont no sea el candidato que se enfrente a Trump el próximo noviembre, hay ya una semilla plantada en una generación de jóvenes que no se conforma con lo que ofrece el ala moderada del Partido Demócrata. Ternynck, alumna de la Universidad de Northeastern, lo resume: "El establishment va a seguir intentando detener a Bernie. Nuestra única opción es seguir organizándonos, porque esta es una revolución por la que vale la pena luchar". Sanders tiene detrás un movimiento ciudadano del que Biden no dispone. Está por ver si eso será suficiente.

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