El futuro de la izquierda

Casi todo sobre Renzi (y II)

Matteo Renzi, en el congreso de los socialistas europeos del pasado 1 de marzo, en Roma.

Ángel González Bardají

infoLibre ofrece la segunda entrega del análisis sobre Matteo Renzi, el primer ministro italiano que ha revolucionado la política europea y se ha convertido en uno de los referentes de una socialdemocracia desnortada. Tras la crónica sobre la irrupción de Renzi y su camino hacia la victoria en el Partido Democrático y en el Gobierno [consulta aquí la primera parte], este capítulo explica su proyecto, su cuaderno de reformas y su estilo

04. EL PROYECTO

En la campaña de las primarias de 2013, para la elección del líder del Partido Democrático, en las que arrasa, Matteo Renzi recrudece sus ataques contra el aparato del PD y los sindicatos tradicionales (“los conservadores de izquierdas” en su expresión) y profundiza sus propuestas programáticas:

  • Una reducción severa de los costes de la política que incluye la supresión escalonada de la financiación pública de los partidos, que pasarían a estar sostenidos por los ciudadanos a través de la declaración de la renta.
  • Una reforma institucional que favorece el bipartidismo y la gobernabilidad (es curioso observar cómo en Italia los problemas de parálisis institucional, ingobernabilidad y partitocracia se atribuyen a la excesiva fragmentación parlamentaria, al contrario de lo que se estila en España) y que incluye la eliminación del Senado, una segunda Cámara redundante dotada de idénticas funciones que el Congreso.
  • En materia económica, se desmarca de la complacencia tradicional de la izquierda frente al déficit público y la abultada deuda que asocia a la decadencia del país (“No debemos reducir la deuda porque lo diga Bruselas, debemos hacerlo por nuestros hijos”). Avanza planes drásticos de reducción del gasto público que propone concentrar exclusivamente en aquellas partidas que reduzcan la desigualdad y fomenten el crecimiento, combatiendo los beneficios fiscales y subvenciones que benefician a múltiples colectivos y corporaciones.
  • Extensión de los derechos civiles, comenzando por el reconocimiento de las uniones civiles y las parejas homosexuales (“un político no puede contemplar el matrimonio como un sacramento, sino como un contrato”, declara el católico practicante Renzi), tema tabú en un país muy condicionado por el influjo del Vaticano.
  • Una política de empleo inspirada en el modelo escandinavo de flexiseguridadflexiseguridad y en el contrato único, que le ha valido constantes choques con los sindicatos de clase tradicionales.
  • Una apuesta decididamente europeísta que reclama un papel central para Italia al frente de una Europa del Olivo, la Europa del Sur, que debe corregir la deriva austericida de la Europa de la Liga Hanseática (Europa del Norte, con Alemania al frente).
  • En los temas de partido es donde la ambición reformista de Renzi se expresa de modo más rotundo. “El desguazador” (Il rottamatore), apodo que le acompaña, reclama un recambio radical de la clase dirigente a través del procedimiento de las elecciones primarias abiertas en todos los niveles. Reclama una completa transformación y apertura del PD para convertirse en un “partido mar” y dejar de ser un “partido lago”.

05. LA HORA DE LA VERDAD

Después de una arrolladora victoria, Renzi integra a su oponente Gianni Cuperlo como presidente del PD y parece vacilar entre asaltar el Gobierno o mantenerse al frente del partido y cohabitar con Enrico Letta, el primer ministro. Letta se ha mantenido formalmente neutral durante el proceso de primarias, aun cuando la mayoría de sus colaboradores no ocultara las simpatías por el candidato oficialista Cuperlo. Tras varias declaraciones tranquilizadoras, Renzi da un golpe de mano y fuerza la dimisión de Letta. Aduce como razones la decepción que expresan una mayoría de italianos ante la falta de pulso reformista del Gobierno y, sobre todo, la proximidad de la gran oportunidad: la presidencia europea de Italia prevista para el 1 de julio.

Ese movimiento fue mal recibido por gran parte de la prensa tradicional, tanto dentro como fuera de Italia, que presentó a Renzi con la caricatura de un joven ambicioso y conspirador con pocos escrúpulos. Incluso como el “Berlusconi de izquierdas”. Como muestra, un editorial de El País que le dedicó las siguientes lindezas: “Llega al poder por la puerta falsa”; “carente de legitimidad popular” (pese a contar con el refrendo de un 70% de respaldo en unas primarias abiertas frente a Letta que no había comparecido en unas solas elecciones); “ambición”; falta de "pureza en sus procedimientos políticos”…

Nada más recibir el encargo de formar Gobierno por Giorgio Napolitano, el viejo presidente de la República, Renzi desencadena un vendaval reformista que arrolla a los partidos rivales y a sus críticos internos. Durante la fase de consultas reta al propio Beppe Grillo a dar ejemplo de transparencia y transmite su reunión en directo por internet. El experimento resulta demoledor para el líder del Movimiento 5 Estrellas que se retrata ante el público como un energúmeno faltón que impide a Renzi tomar siquiera la palabra para exponer su programa de reformas y que literalmente declara que le traen al pairo las formalidades democráticas. Aparecen así las primeras disensiones en el movimiento de Grillo que son despachadas de modo autoritario con la expulsión de media docena de senadores.

Discurso chocante en la vieja Europa

“Si no queremos que se imponga el populismo, los reformistas tenemos que hacer reformas”, es la consigna de Renzi. La primera será la reforma del sistema electoral que logra pactar con Berlusconi, no sin críticas dentro de sus propias filas, llegando a provocar la dimisión de su exrival Cuperlo como presidente del partido. No se inmuta y sigue con la reducción de los costes de la política y la supresión de la financiación oficial de los partidos, que pasan a sostenerse con las aportaciones voluntarias de los contribuyentes, a semejanza de lo que sucede con las ONG y confesiones religiosas. Continúa con la supresión de privilegios de “la casta”, incluyendo la eliminación de gran parte de vehículos oficiales que el propio Renzi exhibe por televisión.

También en materia económica da pasos audaces: promueve una reducción del gasto público no solidario ni productivo en paralelo con una reducción fiscal que reintegra 80 euros al mes a todas las rentas laborales inferiores a 25.000 euros. Apuesta así por una política que reanime el consumo y el crecimiento.

Sus cien primeros días de Gobierno le han valido un apoyo excepcional en las encuestas (con índices de aprobación inusitados en Europa y próximos al 70%) y un respaldo superior al 40% en las elecciones europeas, el mayor que jamás haya obtenido un partido en la historia de Italia y superior al de las restantes fuerzas políticas europeas en esos comicios. Esa ha sido su carta de presentación para comparecer al inicio de la presidencia europea con un discurso inflamado de citas clásicas y entusiasmo europeísta y animado por el afán de recuperar el espíritu de los padres de Europa al tiempo que polemiza con el Bundesbank alemán y reclama una rectificación de la austeridad a ultranza en favor de un impulso al crecimiento.

06. EL ESTILO

Renzi se ha abierto paso en un panorama político marcado por el empuje de dos fuerzas populistas: el Polo de la Libertad de Silvio Berlusconi y el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo. El primero, magnate mediático y virtuoso de la comunicación y del showbusiness; el segundo, actor cómico especialista en monólogosshowbusiness.

Sólo alguien dotado de un enorme talento como comunicador y capaz de acuñar un nuevo lenguaje podía batir a esos dos rivales. Renzi tiene esas cualidades. Se expresa con desenfado y soltura, da la impresión de llamar a las cosas por su nombre y tiene una enorme facilidad para exponer pensamientos complejos a través de metáforas simples y comprensibles tomadas tanto de la cultura popular (a menudo el fútbol) como de la cultura clásica (Alessandro Baricco es uno de sus partidarios y consejeros más cercanos).

Renzi es capaz de comparecer ante el Senado italiano e iniciar su discurso declarándose “abrumado por la majestuosidad de esta Cámara” para advertir seguidamente a los presentes de que, debido a su edad de 39 años, él mismo no podría ser senador, denunciando de este modo la gerontocracia imperante en Italia. Es capaz de proseguir ese mismo discurso en la sacrosanta Cámara alta invocando con sorna a modo de cita erudita el título de una antigua y célebre canción italiana de Gigliola Cinquetti: Non ho l'età (No tengo la edad). Y acto seguido declarar abiertamente: “Comparezco ante esta Cámara con el paradójico propósito de pedir su abolición”.

Ese estilo directo y audaz bordea en ocasiones la insolencia, como cuando replicó a quienes le reprochaban desde la izquierda el pacto con Berlusconi sobre la reforma electoral, entre ellos el propio presidente de su partido: “¿Y con quién queréis que pacte la reforma, con su perrita Lulú?”, en referencia a la célebre mascota del magnate.

'Hope', comunicación y respuesta generacional

Renzi domina como pocos tanto los medios de comunicación tradicionales –se desenvuelve con soltura en la televisión; de hecho se hizo célebre de joven al ganar una elevada cantidad en el programa La rueda de la fortuna– como las redes sociales (1,18 millones de seguidores en Twitter). Difunde en internet una foto exhibiendo desafiante un plátano minutos después de que un aficionado racista lanzara esa fruta al barcelonista Dani Alves, o comparece en televisión para escenificar la supresión de cientos de coches oficiales con la escenografía de un sorteo.

El azar ha querido que Renzi aparezca como un potente referente para una socialdemocracia en crisis que busca un nuevo rumbo en medio de una Europa también desorientada. Preguntamos: ¿si se descuentan sus excepcionales cualidades de comunicador, qué es el renzismo? Responde Antonio Funiciello, responsable de Cultura del PD: “El renzismo se resume en unas cuantas palabras, pero una de las centrales es Hope. Hope es el nombre de un pueblo de 20.000 habitantes de Arkansas, donde Bill Clinton nació hace 67 años. Barack Obama hizo de la palabra hope su lema central. Renzi insiste en la necesidad de que la política recupere la dimensión de la esperanza”.

“Pero es cierto que otra de las palabras clave –continúa– es comunicación. En la izquierda clásica se consideraba la comunicación un epifenómeno de la política, un ejercicio fastidioso. Con Renzi la comunicación ha vuelto a ser lo que le corresponde: la otra cara de la política. El propio Gramsci ya advertía que quien distingue entre la elaboración de la solución política y la construcción del consenso en torno a esa solución no entiende nada de política. Comunicación es construcción del consenso social alrededor de la solución política”.

El renzismo es a la vez una respuesta generacional que se alza contra la decadencia de una Italia gobernada por burócratas seniles y la expresión de una nueva coalición social muy distinta del clásico bloque de trabajadores típico de la socialdemocracia clásica. El tiempo dirá si además el renzismo es una fórmula de reformismo radical exportable en la Europa del Sur en la era de la globalización.

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Consulta aquí la primera entrega del reportaje:

(Casi) todo sobre Renzi

Casi todo sobre Renzi (I)

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