Trump llega al límite legal para continuar con su guerra en Irán sin permiso del Congreso

Donald Trump saluda a las tropas estadounidenses de la Armada.

Una ley aprobada después de la guerra de Vietnam obliga al presidente estadounidense a restringir a 60 días como máximo el uso de la fuerza militar sin la autorización del Congreso. Donald Trump se embarcó en la guerra de Irán el 28 de febrero, desde entonces no ha conseguido ese permiso y, por tanto, el plazo se cumple el 1 de mayo. Ahora las duda está en qué hará el presidente: si continuará adelante sin esa aprobación, utilizando quizá una justificación creativa como las de muchos de sus antecesores; si es posible que consiga el apoyo de los representantes; o si puede ser que se retire del conflicto dado el daño electoral que le está causando, a la luz de las encuestas.

La popularidad de Trump ha caído a su nivel más bajo de este mandato, de acuerdo con un nuevo estudio de Ipsos para Reuters. El 34% desaprueba su gestión, frente al 47% que la aprobaba cuando llegó al cargo en enero del año pasado. Si solo se pregunta por la guerra, solo un 31% respalda el conflicto, mientras que el 58% manifiesta su oposición, de acuerdo con otra de YouGov para The Economist.

Una ley de 1973

La Resolución de Poderes de Guerra, una norma que data de 1973, establece que el presidente estadounidense que se embarque en un conflicto en el extranjero debe respetar varios plazos con el objetivo de limitar la capacidad que este tiene para entrar en guerras fuera de su territorio. En primer lugar, debe notificar al Congreso en las 48 horas siguientes. En segundo lugar, debe conseguir la mencionada autorización del Congreso en los 60 primeros días del conflicto para continuar con su despliegue más allá de ese plazo. De lo contrario, el presidente debe finalizar esa acción militar.

Y aunque el periodo de 60 días vence este viernes 1 de mayo, Trump no ha conseguido el respaldo de la Cámara de Representantes (la House, en inglés) ni del Senado, como exige la ley. Algunos argumentan que los 60 días no se cumplen ya, al considerar que los días de alto el fuego no deberían entrar en el cómputo. Incluso en ese supuesto el plazo está a punto de cumplirse. ¿Debería por tanto retirarse de Irán, terminar el conflicto y regresar al punto de partida? No tan deprisa.

Para empezar, la ley contempla que el presidente extienda dicha acción militar 30 días más si argumenta que necesita ese plazo para sacar a los soldados del conflicto sin que la retirada suponga un riesgo para su seguridad. Para conseguir esa prórroga, tiene que explicar por escrito a la Cámara que continuar el conflicto es una “necesidad inevitable”. Además, existe una Autorización para el Uso de Fuerza Militar que, si se invoca, permite al presidente continuar con este tipo de operaciones siempre y cuando busquen lograr unos objetivos específicos. 

A día de hoy, esta prórroga parece inevitable: por el momento, las negociaciones están estancadas; Irán no se muestra dispuesto a ceder ante EEUU y Trump está estudiando con las empresas petroleras cómo gestionar un bloqueo naval prolongado en Irán, tratando así de obligar a Teherán a flexibilizar su posición. Desde febrero la guerra en Irán ya se ha cobrado miles de muertos, la mayoría iraníes y 13 estadounidenses, y ha llevado a que el precio de la gasolina aumente un 50% en EEUU, más de 1,2 dólares de subida por galón.

Este miércoles, el Pentágono reveló que la guerra con Irán ha costado a EEUU, hasta la fecha, 25.000 millones de dólares. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió el gasto asegurando que gracias a esta iniciativa "Irán nunca tendrá un arma nuclear". "Estamos orgullosos de este proyecto", dijo ante el Congreso.

Pero lo cierto es que no está claro que más allá de esta posible extensión del plazo Trump vaya a someterse a la ley. Hasta ahora la ley de Poderes de Guerra nunca se ha usado para finalizar un conflicto militar. Teóricamente, el Congreso puede revocar los Poderes de Guerra de un presidente, pero por el momento no lo ha conseguido. Hace dos semanas, el Senado rechazó una resolución que buscaba impedir que Trump ordene más ataques en Irán y, en la misma línea, en enero el Senado también tumbó una propuesta para limitar los poderes de Trump en Venezuela, aunque solo lo consiguió gracias al voto de desempate del vicepresidente, JD Vance. 

Así, los expertos señalan que no hay ninguna vía para obligar al presidente a cumplir con este requisito, y que los presidentes ni siquiera necesitan encontrar maneras creativas de justificar su acción militar sin la autorización del Congreso, como ha sucedido en el pasado.

Una postura habitual y el factor electoral

Si la guerra de Irán no desploma el apoyo a Trump, ¿qué lo hará?

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Trump no sería el primer presidente estadounidense que continuaría embarcado en un conflicto más allá del plazo inicial de 60 días. Muchos otros líderes de EEUU se han saltado el requerimiento y han argumentado que la ley es inconstitucional –aunque los tribunales han evitado pronunciarse al respecto–. Entre los presidentes que a lo largo de la historia han continuado operaciones militares sin la autorización del Congreso y sin la del uso de fuerza militar están Ronald Reagan (Líbano, 1983), Bill Clinton (en la antigua Yugoslavia, en 1999), Barack Obama (Libia, 2011). En esas ocasiones, quienes intentaron presentar demandas contra el Gobierno no tuvieron éxito.

Con todo, el factor que quizá pueda tener más peso de cara a que Trump se retire de Irán es el electoral. Las encuestas no han dejado de mostrar que los estadounidenses están en contra de la guerra, y ese factor podría ser decisivo tanto para los próximos movimientos del presidente como para los de los congresistas republicanos que a día de hoy apoyan su intervención militar en Oriente Próximo. A día de hoy no está claro cuántos congresistas republicanos están dispuestos a refrendar su desacuerdo con un voto que desautorizaría a su presidente en medio de una guerra, pero sí es evidente que cada vez más congresistas republicanos están declarando en público que no permitirán que se extienda más allá de 60 días.

Trump prometió antes de ser elegido presidente por segunda vez que no entraría en guerras y que resolvería las que estaban en curso. Sin embargo, se ha embarcado en una a seis meses de las elecciones de medio mandato que podrían salirle, a él y a su partido, muy caras. Las próximas semanas serán determinantes para el magnate que quiere seguir teniendo el control del Congreso y del Senado, y, al mismo tiempo, que Irán pierda todas las opciones de conseguir una bomba nuclear.

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