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Ser feminista en Arabia Saudí, un 'pecado' que se paga con la cárcel

Loujain al-Hathloul a su salida de prisión.

Rachida El Azzouzi (Mediapart)

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El pasado 10 de febrero, Loujain al-Hathloul era puesta en libertad tras pasar casi tres años en prisión. La activista feminista saudí permanecía entre rejas desde mayo de 2018 por, entre otras cosas, reclamar el derecho de las mujeres a conducir en Arabia Saudí. Loujain al-Hathloul ya se encuentra con los suyos, pero no es libre.

Tiene prohibido salir del reino wahabí durante cinco años y estará en libertad condicional durante tres años. O lo que es lo mismo, la cárcel fuera de la cárcel, en un país que hay que calificar de dictadura... Un mes después de su liberación, el 10 de marzo, la joven, que ahora tiene 31 años, veía como se desestimaba su recurso de apelación; la sentencia es firme.

“El objetivo del régimen saudí es doblegarla, incluso hoy”, asegura, en una entrevista con Mediapart (socio editorial de infoLibre) su hermana menor, Lina al-Hathloul, que lucha contra las injusticias que sufre su hermana mayor y alerta sobre el trágico destino de los presos políticos en las cárceles saudíes.

Lina al-Hathloul cuenta cómo Loujain se convirtió en la víctima expiatoria del príncipe heredero Mohammed bin Salman, conocido como MBS, que “considera cualquier opinión como una forma de disidencia contra él y que por eso la reprime”. “El feminismo es el movimiento más ‘ruidoso’ en Arabia Saudí en los últimos años y por eso es el más reprimido”.

Desde su salida de la cárcel, Loujain al-Hathloul aún no ha hablado públicamente. Y con razón, una de las condiciones de su libertad condicional, impuesta por la “State Security [Seguridad del Estado]”, la policía secreta de MBS, es guardar silencio sobre los abusos sufridos en la detención y no hablar con los periodistas.

Loujain habrá pasado casi tres años detenida, incluidos varios meses en secreto. Fue torturada y víctima de abusos sexuales. También hizo huelgas de hambre y sufrió privación de sueño como represalia. “Durante los meses que pasó en la prisión secreta, el dispositivo de electrocución estaba pegado a su oreja, listo para ser activado si se atrevía a hablar de sus condiciones de detención y de la tortura”, describe su hermana Lina al-Hathloul.

Lina al-Hathloul, la menor de seis hermanos, no sabe cuándo podrá abrazar a Loujain ni a sus padres. Vive en Bélgica con Alia, otra de las hermanas, y no puede volver a su país: corre el riesgo de no poder salir o incluso de ser encarcelada. Toda la familia, no solo su hermana Loujain, está sometida a la prohibición de viajar desde 2018, una espada de Damocles, en el reino de MBS, que puede llevar a la detención o a la desaparición.

“Los cargos que pesan contra Loujain, ‘estar en contacto con ONG como Amnistía y periodistas occidentales’, mi hermana Alia, mi hermano Walid y yo misma, hemos cometidos esos ‘delitos’, también para salvar a Loujain. Así que nuestro destino sería el mismo”, explica Lina al-Hathloul.

El riesgo es mayor si tenemos en cuenta que la feroz represión también tiene lugar fuera del país. El asesinato del periodista Jamal Jashoggi, cuyo cuerpo fue descuartizado en un consulado de Arabia Saudí en Estambul, Turquía, por ser crítico con el régimen, es uno de los emblemas más terribles.

A finales de febrero desapareció Ahmed Abdullah al-Harbi, de 24 años, joven disidente del régimen que vivía en Montreal (Canadá). Reapareció 12 días después en su país natal... Y los exiliados saudíes se temen lo peor porque el joven estaba involucrado en varios proyectos militantes. Una cuestión les persigue: ¿ha tenido que confesar para salvar el pellejo y el de las personas de su entorno o estaba al servicio del régimen?

Lina al-Hathloul pide a los medios de comunicación occidentales que dejen de referirse a MBS como un modernizador progresista porque abrió la puerta de los estadios de fútbol y los conciertos a las mujeres o porque por fin les permitió conducir en uno de los países que más limita los derechos de las mujeres en el mundo. “Ninguno de estos cambios modifica la situación real de las mujeres. El hombre sigue teniendo poder de veto sobre cualquier nueva libertad concedida”.

Lina al-Hathloul también insta a los Estados occidentales a poner fin a la tolerancia con un régimen que viola los derechos humanos y cuyo papel en la región, como en Yemen, es más que problemático. Se dirige en particular a Francia, donde MBS ha recurrido a los servicios de las mayores empresas francesas de relaciones públicas para restaurar su imagen con un coste millonario. Entre 2010 y 2019, Arabia Saudí fue el tercer principal importador de armas de Francia...

PREGUNTA: El 10 de febrero publicó en las redes sociales un pantallazo en el que aparecía con su hermana Loujain, un reencuentro virtual porque continúan estando separadas geográficamente. Debe ser todo un estímulo emocional ver a su hermana después de tantos años de separación y de dolor...

RESPUESTA: En efecto, fue una sensación de alivio que nunca había sentido. De repente me noté mucho más ligera. Cuando me contactó mediante videoconferencia, los primeros segundos no podía creerlo durante; tardé un poco en comprender que lo que me estaba pasando era real, y que por fin podía hablar con mi hermana.

Después de unos minutos de llamada, mis sentimientos cambiaron, y comprendí que esta emoción no iba a durar, me invadió un sentimiento de angustia ante la idea de que el caso no estaba cerrado y que Loujain podía volver a la cárcel en cualquier momento.

P: ¿Cuáles fueron las primeras palabras, los primeros deseos de Loujain?

R: Los primeros minutos fueron sin palabras, literalmente tuvimos unos minutos de risas, sin poder hablar. Luego, las preguntas básicas: “¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes?”. Loujain respondía afirmativamente, diciendo que estaba bien, que no quería nada más que estar con su familia. Tras una breve conversación, volvimos a insistirle a Loujain para saber si realmente se encontraba bien; le recordamos que en sus primeras llamadas, cuando estaba en la prisión secreta, el centro de tortura, por teléfono nos dijo que se encontraba bien.

Enseguida nos contó que en ese momento, durante sus meses en la prisión secreta, el dispositivo de electrocución estaba pegado a su oreja, listo para su activación si se atrevía a hablar de sus condiciones de detención y tortura. Después de algunos detalles, quiso salir a pasear y respirar el aire de nuestra calle e ir a comprar un helado. Los días siguientes me hacía videollamadas para enseñarme su mano en el pomo de la puerta; me decía: “Mira, controlo mis entradas y salidas. Se trata de una sensación increíble”.

P: Las condiciones de detención son muy duras en Arabia Saudí. Loujain pasó casi tres años detenida, incluidos varios meses en un lugar secreto. Fue torturada, sufrió abusos sexuales y su piel quedó marcada para siempre. También protagonizó huelgas de hambre en señal de protesta, que tuvo que abandonar porque, como represalia, la privaron del sueño, es decir, la torturaron. ¿Les contó con detalle Loujain los abusos que sufrió?

R: Sí, Loujain nos los describió todos. Por desgracia, no puede hablar de ello públicamente porque una de las condiciones de su libertad condicional es que no puede hablar de las condiciones de detención y de todo lo que vivió durante su detención.

P: ¿Cómo se encuentra hoy física y psíquicamente?

R: Físicamente, Loujain ha perdido mucho peso, debido a sus dos huelgas de hambre. Pero ahora está mucho mejor. Anímicamente, Loujain es una mujer fuerte y resiliente. No suele hablar de sus angustias ni de sus miedos. Se ve que no abandona su lucha y sigue recurriendo las decisiones judiciales, sigue reclamando una investigación real de las torturas que ha sufrido.

Pero es cierto que con todo lo que ha pasado, y el acoso que continúa, está psicológicamente agotada. No creo que nadie que haya vivido todo lo que ella ha pasado pueda quedar sin secuelas. El objetivo del régimen saudí es conseguir que se venga abajo, incluso actualmente. El último ejemplo es el intento de hackeo de su cuenta de Gmail: “Government-backed attempt of stealing your password” (intento de robo de su contraseña por parte del gobierno).

P: Desde su liberación, la voz de Loujain no se ha escuchado. ¿Está en libertad pero sigue amordazada?

R: Sí, hay condiciones impuestas por dos partes: condiciones impuestas por el juez y condiciones impuestas por la State Security, la policía secreta de MBS. En la sentencia oficial, la condición es que no vuelva a cometer los “delitos” de los que se le acusa; incluido el activismo y, por tanto, el contacto con periodistas. En cuanto a las condiciones impuestas por la State Security, no es para hablar de las condiciones de detención ni para celebrar su liberación públicamente.

P: Y usted, al hablar con nosotros, al hablar con los medios de comunicación del mundo, al describir la maquinaria represiva, ¿se arriesga? ¿Tiene miedo? ¿Puede perjudicar a los que aún están allí, a su hermana, sus padres, a todos sus familiares?

R: Por supuesto que corro riesgos. En los últimos años hemos visto que la represión del régimen se extiende fuera del país, y que están dispuestos a hacer mucho para silenciar a todos los que denuncian sus delitos. No tengo miedo, porque he decidido dejar de tener miedo. El miedo es lo que nos mantuvo en silencio durante los primeros meses, lo que permitió al régimen torturar a mi hermana. Mi hermana podría haber muerto por nuestro silencio.

Por supuesto, todo lo que digo, todo lo que hago es un riesgo potencial para mi hermana, mis padres y mi familia en Arabia Saudí, ya que tienen prohibido salir del país. Trato constantemente de sopesar mis palabras, de medir lo que puede ayudar o perjudicar. No siempre es fácil, pero hay una cosa de la que estoy segura: no hay nada peor que el silencio. El silencio se interpreta como luz verde para sus crímenes.

P: En estas condiciones, ¿cómo concibe Loujain el presente, pero también el futuro? ¿Consigue hacer planes? ¿Piensa en el exilio?

R: Loujain intentó volver a la vida normal de inmediato. Aprobó el carné de conducir. Se presentó a un puesto de investigación en sociología. Quiere retomar sus actividades favoritas, la equitación y el tenis. No creo que Loujain sueñe con el exilio, pero sí con poder moverse libremente y hacerlo cuando y si quiere. Lo problemático es la restricción de su libertad de movimiento, no el hecho de que esté en Arabia Saudí.

P: Loujain no es la única que tiene prohibido viajar. Toda su familia tampoco puede hacerlo desde 2018, al igual que sus padres, que no se encuentran acusados de ningún delito. Su hermana Alia, que también vive en Bélgica, tuiteó recientemente su tristeza y su enfado por estar separada de ellos. Estas prohibiciones de viajar son una espada de Damocles en Arabia Saudí que puede evolucionar hacia la detención o la desaparición. ¿Cómo se vive con estas amenazas sobre la cabeza? tuiteó

R: Es extremadamente difícil vivir. Es una angustia permanente, sobre todo porque el modus operandi de la State Security es prohibir a la gente salir del país, lo que es ilegal, no se basa en ninguna ley y no es una decisión de ningún juez, y luego encarcelarla.

Este ha sido el caso de casi todos los presos de conciencia y las familias que se han atrevido a hablar públicamente del caso. Todo el mundo sabe que mi familia ha sido el principal apoyo de Loujain y que, a pesar de esta amenaza constante, no han dejado de apoyarla, de difundir su mensaje, de gritar su rabia cuando la vieron por primera vez después de la tortura.

Mis padres estaban presentes cuando las autoridades entraron por la fuerza en la casa, se llevaron a Loujain sin mediar palabra y luego hicieron desaparecer a su hija durante tres semanas. Así que, por supuesto, tienen miedo, ya no se sienten seguros en su propia casa, pero hay que seguir viviendo. Y ahora, al menos tienen la alegría de poder ver a Loujain cada mañana.

P: Usted vive fuera del país, como su hermana Alia, o su hermano Walid, en Bélgica o Canadá. ¿Volver a su país sería correr el riesgo de ya no poder regresar y de ser encarcelada?

R: Sí, supone un riesgo de no poder volver, dado que el resto de la familia tiene prohibido salir del país. No se hace nada de manera legal, así que aunque sea así, no lo sabría hasta llegar a la frontera saudí. La prisión es también, obviamente, un riesgo . Cuando ves las acusaciones que pesan en contra de Loujain, “estar en contacto con ONG como Amnistía y periodistas occidentales”, mi hermana Alia, mi hermano Walid y yo también cometimos estos “delitos” para salvar a Loujain. Por tanto, nuestro destino sería el mismo.

P: En mayo de 2015, Loujain fue detenida, junto con varias activistas feministas, unas semanas antes de que se aboliera la ley que prohibía a las mujeres saudíes conducir un coche. Llevaba meses luchando contra esta ley retrógrada, publicando vídeos de ella misma desafiando la prohibición mientras conducía su coche. Fue encarcelada por, y cito textualmente, “varias actividades prohibidas por la ley antiterrorista”. ¿Su compromiso con los derechos humanos y los derechos de las mujeres es terrorismo para el Estado saudí?

R: El tribunal antiterrorista es tristemente célebre por juzgar a personas que molestan al régimen. La ley antiterrorista es tan amplia que cualquier cosa puede considerarse terrorismo. En los cargos que pesan contra Loujain se menciona que estuvo en contacto con diplomáticos europeos, británicos y holandeses. Por tanto, Arabia Saudí considera a estas entidades, que se supone que son aliadas, como entidades terroristas. Otras acusaciones mencionan el hecho de que Loujain “participa en conferencias internacionales para hablar de la situación de las mujeres saudíes”.

Todos los cargos contra Loujain están relacionados con su activismo: abogar por los derechos de las mujeres, participar en conferencias internacionales, solicitar un puesto de trabajo en las Naciones Unidas, estar en contacto con periodistas y ONG. Hemos publicado los cargos en inglés y árabe en nuestra página web oficial, www.loujainalhathloul.org.

Así, Arabia Saudí admite, quizá por primera vez de forma tan abierta, que considera el activismo como una forma de terrorismo. Arabia Saudí, con MBS, es un estado policial, y cualquier forma de expresión de opinión será considerada terrorismo, para poder silenciar al pueblo.

P: ¿Hay que hablar de dictadura?

R: Me rompe el corazón decir la palabra, pero sí, con MBS, Arabia Saudí es una dictadura.

P: ¿Así que ser feminista hoy en día en Arabia Saudí es correr grandes peligros, incluso acabar en la cárcel?

R: Ser feminista es un peligro, sí. Pero lo ha sido durante mucho tiempo en Arabia Saudí. Hoy en día, la novedad en Arabia Saudí es que tener una opinión y expresarla, sea cual sea, te llevará a la cárcel.

P: ¿Qué le da miedo a la monarquía saudí para coartar de este modo la emancipación de las mujeres?

R: Cualquier forma de libertad se considera un peligro para MBS. MBS no tiene legitimidad, ni en la familia real ni en la sociedad. Así que ve cualquier forma de libertad como un obstáculo potencial para su camino hacia el trono. Considera cualquier opinión como una forma de disidencia contra él y, por tanto, la reprime. El feminismo ha sido el movimiento más “ruidoso” en Arabia Saudí en los últimos años y por tanto el más reprimido.

P: El príncipe heredero Mohammed bin Salman está gastando millones para mejorar su imagen y la del reino en el plano internacional. Se le considera un gran reformista progresista, como cuando abrió las puertas de los estadios de fútbol y los conciertos a las mujeres o cuando les permitió conducir. Muchos observadores presentan estos avances como una “revolución” en uno de los países más restrictivos del mundo en cuanto a los derechos de las mujeres, incluyendo el divorcio, la herencia, el acceso a la Justicia y la libertad de movimiento. ¿En qué punto se encuentran a día de hoy los derechos de las mujeres en Arabia Saudí? ¿Avanza realmente la causa?

R: Con MBS, a menudo escuchamos, especialmente en los medios de comunicación occidentales, que ha habido un avance en los derechos de las mujeres en Arabia Saudí, que MBS es un reformista y que, “a pesar de algunos errores”, ha hecho avances. ¿De qué reformas estamos hablando?

En primer lugar, el derecho a conducir. El MBS ha concedido a las mujeres el derecho a conducir, pero no hay que olvidar que se trata de una lucha de años, que decenas de mujeres han pagado el precio desde 1993 y que, sin la constante reivindicación y el activismo de mujeres y hombres por este derecho, el MBS no habría podido imponer este cambio.

En segundo lugar, se habla mucho del derecho a viajar sola, sin el consentimiento previo del tutor. Esto es cierto, pero el problema persiste porque el sistema de tutela impuesto a las mujeres –es decir, ser consideradas menores de edad hasta el final de sus vidas, y tener que contar con el consentimiento de su padre, marido o hijo, para cualquier decisión importante– persiste.

Es decir, hoy una mujer puede viajar sin el consentimiento previo de un hombre. Pero si el tutor considera que viajar solo es una forma de “desobediencia”, puede llamar a la policía y presentar una denuncia en virtud de la ley de “desobediencia”. La mujer será entonces detenida y encarcelada en lo que se llama una “care home [casa de acogida]”, que en realidad es una prisión, ¡y sólo podrá salir con el consentimiento de su tutor!

Esto es sólo un ejemplo... la idea es que hay cambios, pero no cambian la condición real de las mujeres. El hombre tiene derecho de veto sobre todas las nuevas libertades concedidas.

P: ¿Cómo podemos seguir luchando por los derechos de las mujeres sin acabar en las cárceles de la monarquía?

R: Hoy en día, es imposible luchar abiertamente por los derechos de las mujeres en Arabia Saudí. Twitter es la única plataforma –y recientemente Club House– donde las mujeres saudíes se expresan y exigen sus derechos más fundamentales. Lo hacen con pseudónimos, por miedo a las represalias. Podemos ver que el régimen saudí está intentando amordazarlas incluso en esta plataforma, utilizando cuentas progubernamentales para insultarlas e intimidarlas y con hashtags que ocultan los hashtags feministas dominantes.

P: En el panorama internacional, un pesado silencio sigue rodeando los ataques a las libertades y los derechos humanos. Así sucede en Francia, donde el régimen de MBS está contratando los servicios de las principales empresas de relaciones públicas de Francia para limpiar su imagen. Ciertamente, el presidente Emmanuel Macron manifestó su alivio tras la liberación de Loujain, pero Francia no se caracterizó por defender a su hermana. Si bien abogó por ella algunas veces, no lo convirtió en un casus belli. No olvidemos que el reino wahabí fue, durante el periodo 2010-2019, el tercer importador de armas francesas... ¿Cómo ha vivido todo esto?

R: El presidente Macron se ha sumado al coro de condenas y peticiones de liberación y se lo agradecemos. Sin embargo, es cierto que otras personalidades han sido más contundentes y que Francia se ha resistido a firmar declaraciones en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenando a Arabia Saudí, mientras que otros países europeos las habían firmado. Creo que ahora Francia puede hacer mucho más para presionar a las autoridades saudíes. Ante el endurecimiento del régimen, hay que “pasar de las palabras a los hechos”.

Como dice, en la compra-venta de armas, por ejemplo, nos sorprende que Arabia Saudí siga siendo uno de los principales clientes de Francia, en contraste con Bélgica, Alemania, Reino Unido y, más recientemente, Italia y la administración estadounidense de Biden.

Arabia Saudí está muy interesada en desarrollar una imagen internacional de socio privilegiado y Francia lo acepta incondicionalmente. Sé y entiendo que esto es política y diplomacia, sin embargo, la Arabia Saudí de MBS no está actuando en los términos habituales de la diplomacia respetable.

Cuando un régimen encarcela al primer ministro de un país soberano (Líbano), lleva a cabo un embargo contra un país vecino y aliado (Catar), etc., los países aliados no pueden seguir actuando como si las condiciones no hubieran cambiado. Francia tiene ahora el deber moral de cambiar su política hacia Arabia Saudí e imponer el respeto de los valores universales como condición previa a cualquier intercambio.

P: Al hacer público a finales de febrero un informe de sus servicios secretos que afirma la responsabilidad del príncipe heredero saudí MBS en el asesinato del periodista Jamal Jashoggi, el nuevo presidente estadounidense Joe Biden ha abierto la vía a una “recalibración” de sus relaciones con Riad. Esto incluye marginar a MBS e imponer sanciones a ciertos responsables saudíes. ¿La llegada al poder de Joe Biden está invirtiendo la relación de fuerzas?

R: Por supuesto, la llegada al poder de Joe Biden está invirtiendo la relación de fuerzas. El propio Trump dijo que salvó a MBS de los crímenes que cometió. MBS fue protegido por la administración Trump y el silencio ensordecedor del mundo con relación a todas las violaciones de los derechos humanos fue la prueba formal. Desde la toma de posesión de Joe Biden, Arabia Saudí ha liberado a una docena de presos políticos, incluida mi hermana. Y no es una coincidencia.

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Traducción: Mariola Moreno

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