La investigación sobre Epstein, el FBI y un diplomático francés hacen temblar al Elíseo

Extracto de un correo electrónico entre Jeffrey Epstein y Fabrice Aidan.

Fabrice Alfi y Ellen Salvi (Mediapart)

Es uno de los cientos de miles de correos electrónicos que figuran en los Archivos Epstein divulgados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Una gota de agua que, sin embargo, hoy aparece como una bomba de fragmentación para la diplomacia francesa. El 13 de abril de 2016, la directora financiera del banco Edmond de Rothschild envió por email a Jeffrey Epstein un enlace a un artículo de blog cuyo título era explícito: “Un escándalo de pederastia silenciado por el Quai d'Orsay.”

El artículo en cuestión es, en realidad, una recopilación de información contenida en un libro recién publicado por el gran reportero Vincent Jauvert, La Face cachée du Quai d'Orsay (La cara oculta del Quai d’Orsay, edit. Robert Laffont). El periodista cuenta que un diplomático francés destinado en la sede de la ONU, en Nueva York, fue objeto unos años antes de una investigación del FBI por presuntas consultas a páginas web de pornografía infantil. También explica cómo éste fue discretamente sacado de Estados Unidos cuando se conoció el asunto dentro de la representación francesa ante la organización internacional.

Pero hay un hecho notable en el relato de Vincent Jauvert: no se cita ningún nombre. Pero Jeffrey Epstein sabe de quién se trata. Inmediatamente después de ser alertado por la directora del banco Edmond de Rothschild, el financiero pederasta reenvía el mensaje, sin más comentarios, a dos diplomáticos: el noruego Terje Roed-Larsen, enviado especial ante la Secretaría General de la ONU, y su principal asesor, el francés Fabrice Aidan. Porque es precisamente este último el hombre al que se refiere el periodista en su libro, según fuentes coincidentes de Mediapart en la ONU y el Quai d'Orsay (sede del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, ndt).

Según nuestra información, en 2013 el FBI alertó a la ONU de que había en marcha una investigación que podía implicar a uno de sus agentes en Nueva York. La organización internacional decidió entonces abrir una investigación interna. Antes incluso de que concluyera, Fabrice Aidan dejó su puesto y consiguió ser repatriado a Francia de urgencia. “Fabrice Aidan fue empleado de las Naciones Unidas, destinado por el Gobierno francés, desde julio de 2006 hasta su dimisión en abril de 2013. En el momento de su dimisión se estaba llevando a cabo un procedimiento disciplinario interno”, informó un funcionario de la ONU.

Un regreso discreto y ninguna medida disciplinaria

El embajador Gérard Araud, representante permanente de Francia ante la ONU en aquella época, confirma a Mediapart que tuvo conocimiento de un informe del FBI enviado al servicio de seguridad de la organización. “Se trataba de consultas a páginas web de pornografía infantil, pero no de actos consumados. Informé a la Secretaría General de la ONU de que me ocuparía del asunto. Aunque el Sr. Aidan no estaba bajo mi autoridad directa, le pedí que abandonara su puesto de inmediato, cosa que hizo. No sé qué medidas tomaron en Quai d'Orsay”, explica.

Según el relato del libro de Vincent Jauvert, confirmado a Mediapart por una fuente de alto rango del Ministerio de Asuntos Exteriores francés informada del caso, Aidan abandonó discretamente Estados Unidos a través de Canadá para regresar a París. Ante este relato, Gérard Araud afirma no recordar las condiciones de la salida del diplomático, salvo que se marchó por sus propios medios.

Fabrice Aidan goza de la presunción de inocencia. Contactado por Mediapart, no ha respondido a nuestras preguntas. Cuando preguntamos al Ministerio de Asuntos Exteriores qué medidas se habían tomado ante las sospechas que pesaban sobre su funcionario, uno de sus portavoces explicó que, dado que la justicia estadounidense no había presentado cargos en aquel momento, no se había previsto ninguna sanción en Francia. “No hay ninguna medida disciplinaria en su expediente”, indica la misma fuente, subrayando que el diplomático “ha vuelto muchas veces a Estados Unidos desde entonces”.

Fabrice Aidan se desvivía para que Jeffrey Epstein fuera invitado a Abu Dabi a la mesa de responsables gubernamentales y financieros locales

Fabrice Aidan, adscrito a la Dirección de África del Norte y Oriente Medio del Ministerio de Asuntos Exteriores, ocupó posteriormente puestos de prestigio en instituciones privadas o públicas. En particular, trabajó con la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, y luego fue contratado por el gigante energético Engie como responsable de relaciones internacionales, cargo del que ha sido suspendido este martes 10 de febrero, según confirmó un portavoz del grupo a Mediapart.

Antes, el diplomático también había sido contratado por el banco Edmond de Rothschild, que, según nuestras informaciones, lo despidió unas semanas después de la publicación del libro de Vincent Jauvert. Una fuente interna indicó a Mediapart que la exdirectora del banco se quedó preocupada al reconocer a Fabrice Aidan en el retrato robot que figuraba en la entrada del blog que se apresuró a enviar a Jeffrey Epstein, de quien conocía su amistad con el agente francés.

El financiero estadounidense ya no está para dar su versión de los hechos, ya que su cuerpo fue encontrado sin vida en agosto de 2019 en su celda de Nueva York, donde cumplía prisión. Pero la consulta de los mensajes intercambiados durante varios años entre Epstein y Aidan permite comprender la impensable situación de sometimiento y compromiso en la que el diplomático parece haberse metido con respecto al criminal que hace temblar al planeta.

Su ministro lo pone en manos de la justicia

La naturaleza de los intercambios entre ambos hombres es diversa, pero siempre está relacionada directa o indirectamente con el diplomático noruego Terje Roed-Larsen, conocido por haber llevado a cabo negociaciones secretas a principios de la década de 1990 que culminaron con los acuerdos de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Sin embargo, los entresijos que revela el caso Epstein durante la década de 2010 son mucho menos gloriosos.

Se lee que Fabrice Aidan envía documentos e informes de la organización al propio Epstein utilizando su dirección email de Naciones Unidas. Vemos a Epstein pedir al diplomático francés que averigüe qué talla calza Terje Roed-Larsen para regalarle unos zapatos de alta gama Stubbs & Wootton, y a Fabrice Aidan cumpliendo su petición. Nos enteramos de que Epstein busca un visado para una mujer noruega (no identificada), y Aidan responde: “Déjame a ver qué puedo hacer”.

Descubrimos que Epstein, con su tarjeta American Express, anuncia que pagará 27.553 dólares para comprar innumerables ejemplares de un libro de Roed-Larsen sobre Oriente Próximo. Observamos que Roed-Larsen envía en 2015, a través de Fabrice Aidan, sus datos bancarios, lo que suscita una pregunta, cuando menos cómica, del contable de Epstein: “¿Somos nosotros los que enviamos dinero a Terje [Roed-Larsen] o es él quien nos lo envía a nosotros?”. Epstein escribirá sucintamente en otro correo electrónico: “250k”, por 250.000 dólares.

También se observa que el mismo Roed-Larsen duerme en el apartamento de Jeffrey Epstein en París en 2012 y que Aidan se encarga de toda la logística con los empleados del financiero pederasta. O que Aidan se desvive para que Epstein sea invitado a Abu Dabi a la mesa de responsables gubernamentales y financieros locales.

Ante estos elementos hechos públicos por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el Ministerio de Exteriores asegura que quiere “contribuir plenamente a que se conozca la verdad y no dudará, si es necesario, en tomar todas las medidas que sean necesarias en este asunto, incluida la intervención de la justicia francesa”. Eso es lo que se ha hecho en la tarde del martes 10 de febrero, tras la publicación de esta investigación.

Esta tarde remito el caso al fiscal de la República, en virtud del artículo 40 del Código de Procedimiento Penal, para informarle de los hechos que presuntamente implican al señor Fabrice Aidan. Además, he iniciado una investigación administrativa para contribuir a la labor de la justicia y he abierto un procedimiento disciplinario, ha escrito el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, en la red social X.

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Por su parte, la policía noruega anunció el lunes que había abierto una investigación por corrupción agravada contra Terje Roed-Larsen y su pareja por sus vínculos de interés con Jeffrey Epstein. Unas horas más tarde, Fabrice Aidan eliminó su cuenta en la red social LinkedIn, donde había sido muy activo hasta ahora.

 

Traducción de Miguel López

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