España no es un punto rojo, es la segunda potencia nuclear europea

Archivo - Central nuclear de Santa María de Garoña, Burgos

Idafe Martín

Bruselas —

Los últimos meses y semanas han visto crecer el debate sobre la idoneidad de permitir que los siete reactores nucleares en funcionamiento en España puedan seguir en activo más allá de la fecha prevista de cierre. El debate, económico, ecológico, de seguridad, sirve, como casi todo, para atizar. La derecha política y mediática, con la ayuda de algunas cuentas muy seguidas en redes sociales, hacen ver que España sería una especie de isla antinuclear europea. Un punto rojo en un mapa azul. La realidad está muy lejos de esa caricatura y, en el concierto europeo, España es, tras Francia, la segunda potencia nuclear.

España tiene reactores nucleares en activo: Almaraz I y II (Cáceres), Ascó I y II (Tarragona), Cofrentes (Valencia), Vandellós II (Tarragona) y Trillo (Guadalajara).

Su propiedad está repartida:

- Almaraz I y II: 53% Ibedrola, 36% Endesa y 11% Naturgy.

- Ascó I: 100% Endesa.

- Ascó II: 85% Endesa y 15% Iberdrola.

- Cofrentes: 100% Iberdrola.

- Vandellós II: 72% Endesa y 28% Iberdrola.

- Trillo: 48% Endesa, 34,5% Naturgy, 15,5% EDP y 2,0% Nuclenor.

Su potencia instalada, medida en MW, es muy similar y va desde los 1.027,2 de Ascó II hasta los 1.092,0 de Cofrentes. Fueron enchufados a la red entre septiembre de 1983 (Almaraz I) y agosto de 1988 (Trillo). El calendario de cierre, pactado por el Gobierno con las eléctricas, va de 2027 a 2035. Almaraz I cerrará en 2027, Almaraz II en 2028, Ascó I en 2029, Ascó II en 2030, Cofrentes en 2033, Vandellós II en 2034 y Trillo en 2035.

Fueron construidos para funcionar 40 años y para su cierre habrán funcionado entre 44 y 48 años. Ninguno de sus propietarios ha mostrado intención de pedir al Gobierno un permiso para mantener abierto su reactor más allá de esas fechas. España tiene así por delante 12 años y unos pocos meses más de energía nuclear civil. ¿Es España ese punto rojo?

13 países nucleares, 14 no nucleares

La nuclear produjo el 24,6% de la electricidad en Europa en 2020, último año con datos consolidados. El equivalente a 683 Gwh de electricidad, según Eurostat, la Oficina de Estadísticas de la Comisión Europea. 14 Estados miembros no tienen reactores nucleares operativos. En algunos, como Italia, fueron prohibidos por referéndum.

Los 13 que sí tienen son, por orden de producción, Francia, España, Suecia, Alemania (hasta finales de año), Bélgica, Chequia, Finlandia, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia, Rumanía, Eslovenia y Países Bajos. Eurostat también cuenta que la parte de electricidad generada en nuclear en el mix energético europeo ha caído un 25,2% desde 2006 a 2020.

Con los planes actuales, sólo Francia, Chequia, Finlandia, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia y Países Bajos tendrían energía nuclear a largo plazo. El resto o nunca tuvo, o ya no tiene o tiene calendarios de cierre. Entre los países que nunca tuvieron reactores nucleares sólo uno parece interesado. Polonia espera tener su primer reactor en funcionamiento en 2033.

La Comisión Europea es neutral en cuanto al mix eléctrico de cada Estado miembro, una política cuyas competencias recaen en las capitales. Le da igual el modelo francés que el italiano. La guerra y la crisis energética, no obstante, pintaron matices en esa postura. En mayo pasado, como parte del paquete REPowerEU, el Ejecutivo europeo propuso aumentar la participación de las centrales de carbón y de las nucleares en el mix energético para reducir el uso del gas.

Bruselas explicó en su presentación que ese paquete es temporal y limitado a un máximo de 15 años, por lo que no cubriría la construcción de nuevos reactores nucleares. Los últimos enchufados en la Unión Europea estuvieron más cerca de los 15 que de los 10 años desde el lanzamiento del proyecto hasta que empezaron a funcionar.

Lo que sí propuso la Comisión y aprobaron tanto los gobiernos como el Parlamento Europeo fue incluir la nuclear (y el gas) como “energías no dañinas” para el medio ambiente. Es una mera clasificación que de seguirse podría encauzar más financiación hacia esas energías o quedar en un cajón de algún despacho del Berlaymont. No prevé por sí misma ni fondos ni medidas que fuercen a los gobiernos o las empresas.

Panorama europeo

Francia es la gran potencia nuclear europea. Por sí sola generaba más de la mitad de la electricidad a partir de nucleares de Europa. Sigue siendo el líder pero la caída en la producción de sus nucleares se agrava por los cierres programados por mantenimiento y por los cierres provocados por problemas de corrosión. De 56 reactores, a principios de septiembre tenía 25 funcionando y 31 parados. En los próximos 15 años cerrará 14 de esos reactores y según el presidente Emmanuel Macron construirá seis. Los plazos son un tiro al aire, porque el único reactor en construcción, Flamanville III, lleva 17 años en construcción, ha multiplicado por más de cinco su coste y todavía no funciona.

Suecia es la tercera potencia nuclear europea tras Francia y España. La nuclear genera, con seis reactores, aproximadamente el 30% de la electricidad del país. El país tenía 13 reactores. El calendario de cierre llega a 2040, cinco años después de España. No hay ningún reactor en construcción ni planes para alargar la vida útil de los reactores en funcionamiento, haciendo de Suecia un caso especialmente similar al español. El cambio político, tras la victoria electoral del bloque de derechas que liderará la extrema derecha, puede cambiar la política nuclear sueca.

Alemania ha acaparado los focos nucleares en los últimos meses. Los primeros gobiernos de Angela Merkel apostaron por aumentar la capacidad nuclear pero el accidente de la central japonesa de Fukushima hizo virar la tortilla. La nuclear recibió un apresurado calendario de cierre que este año llega a su fin. Los tres reactores restantes quedarán apagados. Uno empezará su desmantelamiento y los otros dos quedarán en reserva ante una eventual falta de suministro eléctrico. Sus propietarias también pidieron aplazamientos. Alemania, si sigue sus planes, abandonará la energía nuclear el próximo año.

Bélgica decidió en 2003 que sus reactores se cerrarían como muy tarde en 2025. Todo indicaba que se respetaría aquella decisión pero la crisis energética cambió el panorama. Tras meses de negociaciones entre los miembros de la coalición de Gobierno y con Engie, la propietaria (que en un principio no quería prolongar argumentando que no recuperaría la inversión), se cerrarán definitivamente cinco reactores y se mantendrán dos hasta 2035 en lugar de hasta 2025. Para aceptar, Engie impuso la creación de una empresa en la que compartirá el capital con el Estado belga. Las pérdidas las cubrirá el Estado. Bélgica cerrará con este plan sus últimos dos reactores en 2035, igual que España.

Chequia tiene seis reactores que producen aproximadamente un tercio de la electricidad del país. Son de fabricación soviética y el primero se puso en marcha en 1985. No hay ninguno en construcción aunque en 2019 se prometió que en 2029 se empezaría a construir un nuevo reactor que estará operativo para 2036, a tiempos para la crisis energética posterior a la crisis energética posterior a la actual crisis energética.

Finlandia tiene cinco reactores en activo y ninguno en construcción. Uno tiene 45 años, otro 44 y dos 42 años. El único nuevo es Olkiluoto III. Se proyectó en 2002 por un coste de 3.000 millones y se terminó por enchufar a la red en marzo pasado en período de pruebas tras invertir más de 10.000 millones. La propietaria abandonó el proyecto de Olkiluoto IV, para el que ya había recibido permiso. Hanhikivi 1, después de varios retrasos, debería empezar a construirse en 2023 para estar operativo en 2029. Teniendo en cuenta el antecedente de Olkiluoto III, los plazos para Hanhikivi I parecen optimistas.

Bulgaria tiene dos reactores en activo (Kozloduy 5 y 6), cuatro cerrados y ninguno en construcción. Sus dos reactores en funcionamiento se conectaron a la red eléctrica hace 35 y 39 años. Durante sus negociaciones de adhesión a la Unión Europea se comprometió a cerrar Kozloduy 1, 2, 3 y 4. En diciembre de 2006 los cerró para entrar en la UE en enero de 2007. Los dos reactores se han modernizado para que lleguen a 60 años, hasta 2047 y 2051.

Hungría tiene cuatro reactores en funcionamiento, ninguno cerrado y ninguno en construcción. Son reactores “pequeños”, que no llegan a 500 MWe, menos de la mitad de los españoles. Los cuatro están en la central de Paks. Son de titularidad pública. A pesar de que se diseñaron para funcionar 30 años en 2005 se decidió que operaran 50 años. Con esos planes, Hungría cerrará su último reactor en 2037, dos años después que España. Este año debería haber empezado la construcción de Paks 5 y 6. Los reactores húngaros los construiría la rusa Rosatom.

Eslovaquia tiene cuatro pequeños (menos de 500 MWe) reactores en funcionamiento. Tienen 23, 24, 37 y 38 años. Este año debe enchufar un quinto. Y tiene otros dos, de similar potencia, en construcción. Y ya cerró tres. El compromiso gubernamental con la energía nuclear es de los más firmes en la Unión Europea y la nuclear supone hoy el 54% de su mix eléctrico.

Rumanía tiene dos pequeños reactores (suman 1.300 MWe) relativamente nuevos aunque su construcción fue una pesadilla. Cernadova 1 se enchufó a la red en 1996 después de 13 años de trabajos. Su hermano gemelo Cernadova 2 no se enchufó hasta 2007, 24 años después de empezarse a construir. El Gobierno planea construir las tercera y cuarta unidad pero no ha ido más allá de informes.

Eslovenia tiene un reactor cuya propiedad comparte con Croacia, fruto de los acuerdos alcanzados tras las guerras de los Balcanes y la disolución de Yugoslavia. Cada país obtiene la mitad de la producción eléctrica. Eslovenia no construye ninguno aunque empieza a planear una segunda unidad, que también compartiría con Croacia. El reactor esloveno tiene ya 41 años. Como curiosidad, el reactor de Krsko fue el primero de tecnología estadounidense (Westinghouse) construido en la Europa comunista.

En los Países Bajos sólo opera un pequeño reactor (menos de 500 MWe). La decisión de acabar con la energía nuclear fue rectificada en 2021 cuando el Gobierno de Mark Rutte anunció, sin detalles, que el país construiría dos reactores y prometió 500 millones de euros, 20 veces menos de lo que costó el último reactor enchufado a la red en la Unión Europea, el finlandés de Olkiluoto 3. El reactor holandés lleva funcionando 49 años y cerrará antes que los españoles.

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