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Madrid apura el plazo para homologar el sistema de devolución de envases al súper en toda España

Máquina para devolver envases en Portugal, donde el SDDR ha sido recientemente implantado.

Esta semana culmina por fin el plazo para que la Comunidad de Madrid inicie el proceso para implementar en España el nuevo sistema para devolver botellas y latas al supermercado a cambio de recuperar unos céntimos: el conocido como SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), un mecanismo que en teoría debe estar instaurado en el país antes del mes de noviembre.

Según la ley de residuos, aunque el sistema de retorno de envases será nacional, las organizaciones que lo conformen deben ser avaladas por la comunidad autónoma en la que se encuentre su sede social, y las cuatro están en Madrid, de manera que todos los ojos están ahora puestos en esta administración. A preguntas de infoLibre, fuentes de la Consejería de Medio Ambiente madrileña no aclaran por ahora si cumplirán con el calendario legal. "Estamos trabajando en el expediente. Está aún en tramitación", responden.

Su equipo ya prorrogó seis meses esta tarea, pero el calendario ha pasado y debe dar una respuesta antes del próximo sábado. Con el retraso que acumula el proceso, todo apunta a que no habrá máquinas para devolver envases antes de 2029, más de dos años después de lo que contempla la ley de residuos.

Tanto empresas como activistas ambientales llevan meses preguntándose por qué la Comunidad de Madrid ha alargado tanto este proceso. En mayo del 2025 comenzó la evaluación de las cuatro asociaciones que se presentaron (Procircular, Ecoembes, Coripet y Asociación SDDR España) y, según fuentes del sector, no fue hasta hace un mes cuando pidió información complementaria a las organizaciones. En noviembre de 2025, todo el sector organizó una jornada en Madrid para pedir a la Consejería de Medio Ambiente que acelerase el proceso.

La semana pasada, más de un centenar de organizaciones civiles volvieron a reclamar a la Comunidad de Madrid, a través de un comunicado y de una carta dirigida a la Puerta del Sol, que cumpla con su parte. Principalmente, preocupa que la Comunidad no cumpla con el plazo legal, que vence este 22 de mayo, y que esta modernización del sistema de recogida de residuos se prorrogue todavía más.

"De no llegar ahora a los objetivos, las entidades lamentan que se puedan tardar varios años más en instaurar un sistema necesario por ley, ya que no cumplimos con los objetivos de reutilización y reciclaje que marca Europa", se lee en el comunicado. Los firmantes recuerdan que cada día en España se quedan sin reciclar 35 millones de latas, botellas y briks, que acaban en la naturaleza, en vertederos o incinerados. 

César Sánchez, portavoz de Retorna, una ONG que defiende la implantación de este sistema de reciclaje, subraya que, un año después de que el equipo de Isabel Díaz Ayuso tenga en sus manos el futuro del SDDR, no tienen ninguna información sobre la situación. "Este viernes vence el plazo y no sabemos nada. Nos ha llegado que las empresas han hecho sus trámites y tienen voluntad de avanzar. La pregunta es por qué la Comunidad ha tardado tanto si recibió la documentación hace un año", opina.

La tarea en la que la Comunidad de Madrid lleva un año atascada consiste en revisar las solicitudes y propuestas de cada una de las cuatro organizaciones para coordinar el SDDR, una documentación en la que cada asociación detalla cómo pretende garantizar que el sistema de devolución de residuos funcione de manera eficiente, cuánto calcula que costará el mecanismo y cómo piensa financiarlo, ya que es obligación de estas empresas costear el reciclaje de las botellas y latas que ponen en el mercado.

Una vez que la Puerta del Sol recopile y compruebe que la documentación es correcta, debe enviarla a la Comisión de Coordinación en materia de residuos, formada por el Ministerio de Transición Ecológica y las comunidades autónomas. El último visto bueno lo dará después, de nuevo, la Comunidad de Madrid. Pero toda esta tarea continúa parada en el primer punto.

El SDDR es importante en España porque la alternativa actual, basada en cubos amarillos, no solo es extremadamente ineficiente y un desastre ambiental, sino que provoca que España incumpla la obligación europea de recoger por separado el 77% de las botellas de plástico. El Ministerio de Transición Ecológica calcula que en 2023, el último dato disponible, solo se recogió por separado el 43,1%. Esto expone a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas a eventuales multas de Bruselas, por mucho que la responsabilidad de recoger estos envases sea de las empresas que los ponen en circulación.

Portavoces del sector de los residuos también han señalado en los últimos meses al Ministerio de Transición Ecológica, que aunque no sea el responsable de avalar a las asociaciones, supuestamente no estaba ayudando a la Comunidad de Madrid a resolver diferentes dudas jurídicas del proceso. Al fin y al cabo, la ley de residuos que estipula las fechas y los pasos a seguir, fue elaborada por el Ministerio dirigido por Sara Aagesen. Fuentes de este organismo, sin embargo, desmienten que Transición Ecológica esté detrás de este retraso, y subrayan que ya resolvieron "en agosto de 2025 las dudas que remitió la Comunidad". 

El pasado mes de noviembre, cuando empresas y consultores de reciclaje se reunieron en Madrid, calcularon que a este ritmo no habrá SDDR en España hasta 2029, más de dos años de retraso frente a lo establecido en la ley de residuos. Si las gestiones administrativas ya van con meses de retraso, después hay que instalar en España miles de máquinas donde depositar las botellas y latas –la mayoría en los supermercados– y organizar un sistema de recogida, tratamiento y valorización de los residuos.

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Ignasi Puig, de la consultora ambiental ENT, opina que todo esto es imposible que se logre antes del 22 de noviembre de 2026, la fecha límite estipulada en la ley de residuos. "Ya sea por poco interés por parte del sector de residuos, o poca diligencia de la administración, claramente no se va  a cumplir el plazo de 2026, lo cual dice mucho de la poca seriedad de este país. Mi pronóstico es que tratarán de retrasarlo lo máximo posible, probablemente a 2029", explica.

La principal consecuencia de que el sistema SDDR se retrase mucho más allá de 2026 es medioambiental. Está demostrado que si se devuelven unos céntimos al usuario, la probabilidad de que recicle correctamente los envases crece exponencialmente, con una tasa de recuperación de botellas y latas superior al 90% en los países en los que ya funciona –más de la mitad de los países de la Unión Europea–. Es decir, de cada 100 envases que se tiran a la basura, más de 90 llegan de nuevo al fabricante en condiciones idóneas para ser reutilizadas o recicladas.

La segunda ventaja del SDDR es que en la actualidad, por cómo está diseñado el sistema de reciclaje de residuos en España, las empresas de envases solo se hacen cargo económicamente de las latas y botellas que acaban en los contenedores amarillos, y las que se tiran a las papeleras, al contenedor gris o acaban en la naturaleza, si se recogen, es a cargo del ayuntamiento, incrementándo el gasto municipal de recogida de basuras.

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