El exdirector general de Radio Televisión Castilla-La Mancha, Nacho Villa.

Ignacio Villa tendrá que devolver a la radio-televisión de Castilla-La Mancha casi 70.000 euros más intereses, gastados por medio de dos tarjetas de crédito durante su mandato como director general de ese medio público entre 2011 y 2015, según sentencia del Tribunal de Cuentas, que ha desestimado el recurso interpuesto por el periodista y confirmado la condena anterior, en la que están incluidos los tres directores sucesivos de los servicios financieros.

La condena refrendada ahora tiene su origen en una auditoría encargada tras la salida de Villa, que concluye que la gestión del equipo directivo "incumplió la normativa mercantil, fiscal, contable y laboral", además de que las irregularidades "fueron continuadas durante todo el mandato". Así, se destacan "gastos excesivos en marcas suntuarias" como Louis Vuitton; en alimentos "exclusivos y caros" como carne de kobe o langosta; en relojes, en vinos de alto nivel, en puros y en licores de "precios elevados" con "asidua frecuencia". Entre los movimientos sin justificar se encuentran vinos y bebidas por más de 6.000 euros y retiradas de efectivo sin justificación posterior al gasto realizado. Entre los datos destacados se encuentran gastos en taxis por importe de 26.000 euros, a cargo no solo del director general, Nacho Villa, sino de las jefas de informativos, Victoria Vigón y Yolanda Guirado, quienes "cogían con frecuencia taxis y no justificaron estos servicios". También se refleja el contrato de la corresponsal como representante de la productora Idealand en Hong Kong, de 144.000 euros anuales. "El trabajo de corresponsal no estaba previsto en la plantilla estructural", consideran los auditores al respecto.

Un pasado profesional polémico

Nacho Villa había desarrollado en la COPE toda su carrera profesional, había obtenido cierta relevancia pública como contertulio criticando el aborto, la eutanasia, la memoria histórica, y cualquier otra iniciativa de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero; aunque su tono alcanzaba los registros más altisonantes con los hechos del 11-M, en defensa de la teoría de la conspiración. En aquel principio de 2011 era, sin género de dudas, uno de los representantes más radicales de la derecha mediática. No obstante, Villa desembarcó en Toledo con un mensaje moderado y conciliador; proclamó "contar con todos los que allí trabajan", se reunió con los mandos de Informativos, pidió opiniones profesionales e, incluso, sin que nadie le preguntara, habló de que "en las tertulias, le contratan a uno para que juegue un determinado papel, son un espectáculo televisivo y hay que atenerse a sus reglas", para explicar o justificar sus intervenciones más extremistas. 

Pero a los pocos meses todo cambió, y surgieron las críticas por manipulación informativa por parte del comité de empresa, oposición política, organizaciones profesionales, y la propia Inspección de Trabajo. Episodios como mostrar una picadora de carne para hablar del asesinato de su pareja por un hombre, carnicero de profesión; la parodia que realizó la subdirectora Yolanda Guirado para introducir una tertulia sobre la enfermera contagiada de ébola; el contertulio que llamó "gorda" a Beatriz Talegón cuando denunciaba la manipulación informativa en esa televisión, o el titular en el que se nombraba "al burro de Perezagua", para descalificar a un concejal socialista de Toledo, llevaron al descrédito a esa televisión.

Un somero repaso a los titulares que publicó infoLibre durante los cuatro años de mandato de Nacho Villa pueden ofrecer un buen reflejo de su gestión: "Trabajadores denuncian un decálogo de las manipulaciones que les obligan a hacer"; "Denuncian titulares como 'La putadilla de quedarse sin agua en Toledo'"; "Las críticas al PSOE multiplican 400 a 0 a las hechas al Gobierno de Cospedal"; "Inserta en una noticia vecinos de otro pueblo para criticar al alcalde del PSOE"; "Primero censura y luego frivoliza el contagio por ébola de la sanitaria Teresa Romero"; "Rotulan como "burro" a un concejal del PSOE"; "Censuran a periodistas que vistieron de negro contra la manipulación"; "Denucian una plantilla paralela de periodistas contratados a dedo"; "Se emiten las protestas de bomberos en Toledo (PSOE) y no las idénticas en Guadalajara (PP)".

Son solo ejemplos, bien significativos de una manera de incumplir los códigos del periodismo. El comité de empresa llegó a denunciar un decálogo de malas prácticas que la redacción se veía obligada a cumplir:

  1. Seleccionan de nuestras encuestas sólo las declaraciones en las que se dice lo que ellos quieren.
  2. Sólo sacan al “político de turno” mientras en la calle hay decenas de manifestantes a los que no podemos grabar ni emitir en nuestras piezas.
  3. No emiten las manifestaciones o concentraciones multitudinarias de los ciudadanos, aunque estén en la misma puerta de nuestras instalaciones.
  4. En nuestros informativos no tienen cabida las denuncias sociales de los castellano-manchegos que cada día llegan a nuestra redacción.
  5. Tergiversan las declaraciones de los reportajes que grabamos, recortando y eliminando el sentido de los mismos.
  6. En su torpeza, inexperiencia e ignorancia emiten unas imágenes por otras, aunque estos hechos puedan tener graves repercusiones legales.
  7. Modifican las entradillas de las noticias firmadas por los redactores de manera que falsean la realidad de la información.
  8. Nos envían a grabar “sucesos” anodinos e insignificantes cuando las noticias y hechos importantes se ignoran.
  9. Nos obligan a acudir a grabar funerales y entierros a los que se nos ha pedido explícitamente que no acudamos.
  10. Se apropian de los logros de los profesionales experimentados de la casa que no les corresponden.

 

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