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Librepensadores

Desaparición del primer plano

Manuel Jiménez Friaza Publicada 15/05/2018 a las 06:00 Actualizada 14/05/2018 a las 19:47    
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Pienso a menudo en la dislocación del espacio y el tiempo en nuestro mundo. No es solo –o no es lo más preocupante– el encogimiento del tiempo que trajo a nuestras vidas el afán de productividad y consumo de la economía-mundo capitalista y su efecto más letal: la prisa contemporánea, el contagio de la velocidad instantánea a que se mueve el dinero, en su bulimia insaciable de acumulación y cambio, que no deja de aumentar.

Un trastueque parecido ya ocurrió con el espacio cuando la revolución de los transportes plegó la Tierra y la convirtió, según el dicho, en un pañuelo. El precio de ese ensanchamiento de tierras y poblaciones que conocemos como colonialismo, y hoy como globalización, se conoce en líneas generales: los genocidios y migraciones masivas, las corrupciones políticas, las guerras y dictaduras sin fin. En un resumen muy apretado: la mercantilización universal del mundo natural y el mundo humano, la destrucción –solo a veces creativa– de lugares y modos de vida que aún no ha terminado.

Ni siquiera se trata del afán continuo de novedades, de la intranquilidad y desasosiego general, de la exasperada hiperactividad estática que han traído a las nuevas generaciones las tecnologías instantáneas de la telecomunicación y, particularmente, la del teléfono móvil y los gadgets que incorpora. Al fin y al cabo, era previsible, incluso la transformación de su uso compulsivo en trastornos de adicción, con sus correspondientes terapias conductistas o hasta medicamentosas, pues ese es el destino final de los males sociales en la realidad contemporánea, sean el paro, los insomnios o la soledad: su conversión en enfermedades privadas.

Lo que sucede es más bien, según lo entiendo hoy, lo que Marco d'Eramo llama «la desaparición del primer plano». Según cita este pensador, asiduo colaborador de la New Left Review, Wolfgang Schivelbusch (The industrialization of Time and Space in the Nineteenth Century) distinguía entre paisaje y panorama. 2El panorama lo asociaba al viaje en tren, porque tal como se ve desde la ventanilla, el primer plano pasa tan rápido que debe ser omitido de la escena. El panorama es un paisaje cuyo primer plano, la parte más cercana al observador, ha sido suprimido. Hoy en día, para nosotros, el mundo entero se ve como un panorama. Estamos ahora ciegos ante todo lo que se mueve en el primer plano, justo delante nuestro, y no sabemos cómo reconstruir el paisaje".

El autor de esta observación, Marco d'Eramo, comienza su reflexión (NLR, 107) sobre el espacio-tiempo contemporáneo con una confesión llena de perplejidad: “Al cumplir mi hijo los 16 años, me percaté de un hecho extraño. Unas veces con su madre y otras conmigo había viajado por cuatro continentes y visitado ciudades lejanas como Yakarta, Los Ángeles, Nairobi o Moscú, pero nunca había estado en Lucca, Pisa o Florencia”.

Esta paradoja (comprobable también en nuestras relaciones sociales en Internet) tiene que ver con la revolución de los transportes, que mencionaba al principio, que ya llamó la atención a Marx, quien se dio cuenta de que, gracias a ellos, el capitalismo estaba trastocando la percepción del tiempo y el espacio, pese a no haber conocido la posterior revolución de las comunicaciones. Esta revolución supuso el nacimiento del primer gran mercado global y, con él, del consumismo occidental.

Este trastorno de la perspectiva del cerca y el lejos explica también por qué la caridad o el apoyo solidario –una vez desaparecido el sueño de la revolución universal– se dirige tan elocuentemente a los necesitados lejanos: nuestro pobre ideal está en otras latitudes, nunca a la vuelta de la esquina, porque no lo vemos, ya no forma parte del paisaje.

Como tampoco hay ya ni paisaje ni biografía en nuestras amistades en la Red, como decía más arriba, ni identidad frente a la que perfilarnos en un primer plano, en un diálogo real, pues a su omisión se suma la inexistencia del lenguaje corporal, que solo en la distancia corta cobra sentido; la ausencia de las miradas o de la voz atribulada en temblor de ternura o ira, que ayude a concebir un marco humano, capaz de sacarnos del ensimismamiento, del carnaval perpetuo de nuestras sociedades virtualizadas. O de librarnos de ese rumor de fondo adormecedor, de esa cháchara universal desemantizada en su mayor parte, que el gran McLuhan, que solo conoció los medios de masas en sus primeras fases, supo, con tal lucidez, adivinar: "Hablan y hablan sin cesar, pero no dicen nada".
________________

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7 Comentarios
  • M.T M.T 15/05/18 20:09

    Me ha gustado su artículo y entre las muy profundas ideas que aporta me ha llamado la atención esa diferenciación tan llena de matices entre panorama y paisaje, ligada a la distinta percepción de espacio y tiempo, en los tiempos que corren, era de tecnologías y comunicación virtual, tan dada a la velocidad, la rapidez, las prisas y tal llenas de superficialidad.
    Echo de menos esas conversaciones pausadas, tan llenas de matices en la comunicación no verbal, de gestos, miradas, la voz, entre otros rasgos, a los que tan tanta precisión ha aludido en todo lo que sugiere su artículo.Para tener muy presente en la comunicación interpersonal.
    Lo felicito. Un saludo.

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  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 15/05/18 16:49

    Me permito agregar una observación a su tan interesante reflexión. Lo que me llama poderosamente la atención es que mereciendo su artículo un centenar de comentarios y aportaciones seamos pocos, de momento, los que aquí nos pronunciamos. Pero así viene sucediendo en general ante los análisis de corte digamos más profundos y teóricos. Debemos agradecer a infoLibre esta oportunidad que nos ofrece para expresar con toda libertad nuestros pensamientos. Ahora bien, se entiende que tratándose de un medio de información periodística, su staff se vea forzosamente abocado a establecer una agenda en la que tienen prioridad los acontecimientos, haciendo prevalecer una narrativa factual, que resulta de fácil y atractivo interés para la mayoría de comentaristas, y quizás de los lectores. La paradoja que se crea, es que bajo la tiranía de la actualidad, por esa “prisa contemporánea” que usted señala, la realidad puede quedarse falta de interpretaciones más complejas, tendiendo a aplicar, una y otra vez, los mismos estereotipos para cualquier conflicto ocasional. Y aún peor, si todo se fundamenta desde un convencionalismo ideológico, configurándose una “cháchara”, que usted lúcidamente describe como finalmente carente de significado. ¿Qué sentido tiene repetirnos hasta el agobio lo que todos ya tenemos acordado? ¿Por auto consolación? “Una vez desaparecido el sueño de la revolución universal”, como afirma Usted, enfrentados a la realidad de un horizonte incierto, deberíamos tener más capacidad de auto cuestionamiento sin conformarnos ni satisfacer nuestro ego por el simple goce de aplaudir el pensamiento del otro en la medida que coincida con el nuestro.

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    • Manuel_JF Manuel_JF 15/05/18 18:51

      Pues muchísimas gracias por los elogios, Jorge y los demás comentaristas. No puedo por menos, estimado Jorge, que estar de acuerdo con sus apreciaciones. Quizá por la perspectiva de los años, me he acostumbrado a la falta de esa profundidad de campo que nos falta, tanto en el diálogo privado como -lo que es más grave como sociedad- en el espacio público. Es, de hecho, uno de mis motivos de disgusto con este querido diario, y alguna vez se lo he comentado a Manuel Rico: el mal entendimiento de que el periodismo debe ir siempre al filo de la "actualidad" (que a mí me gusta oponer, como hacía don Manuel Azaña, al concepto de "contemporaneidad": una vez más, el cerca y el lejos), tanto si hablamos de información, entendida como "vigilancia" del poder -algo que infoLibre se toma muy en serio- como en los comentarios interpretativos. Y eso ya es más preocupante. Intento explicar por qué.



      En los comentarios políticos, como son la mayoría de los que leemos aquí, predominan dos cosas: los nombres propios, es decir, las declaraciones, y los tópicos y enfoques clónicos de las acontacimientos que se han elegido para el día. Jorge lo señala eso muy bien. Pero aun así, la sensación de hartazgo que provocan tiene más que ver con el uso de la "neolengua" abstracta que homologa, asfixiándolo, el lenguaje periodístico actual. La lengua es el mango de la sartén, pero la dificultad (o la falta de gusto literario, o la falta de espontaneidad, o la falta de emoción: hay muchas maneras de verlo) la ha vuelto inofensiva. Aun admirando la escritura y la capacidad de análisis de Jesús Munárriz (un lujo para infoLibre), por ejemplo, uno sigo echando de menos, más rupturas con el guión de... ¿lo políticamente correcto?. Pero si lo llamamos así, volvemos a dejar el mango de la sartén a la fórmula vacía, a la falta de sorpresa: y sin sorpresa, el contenido de la información baja casi al bit, casi al cero que es el aburrimiento y el no entender nada, como bien explicó el matemático Claude Shannon. Los que nos hemos dedicado la vida a enseñar lo sabemos bien: o encuentras una manera de abordar el saber inesperada o estás perdido... En fin, disculpad el rollo. Gracias de nuevo y un abrazo.

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      • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 15/05/18 19:21

        Al escribir el texto anterior confieso haberlo hecho a modo de despedida. Pero ahora, después de leer su comentario, me siento dispuesto a abrir un margen de duda. Debe haber sido usted y lo es, un buen profesor y espero que podamos seguir disfrutando de sus "rollos".

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  • Grobledam Grobledam 15/05/18 10:42

    Muchas gracias Manuel. Lo vivimos día a dia, lo sufrimos la mayoría de las veces, lo padecemos casi siempre y lo disfrutamos alguna que otra; pero no lo sabemos describir tan bien como tú lo has hecho en este artículo.
    En especial el tema de la "mercantilización" de todo y la destrucción de modos de vida, sin refugio aparente es para darle muchas más vueltas y será clave en el devenir de la humanidad.
    ¿Tendrá algo que ver con el concepto,extensión y uso que estamos haciendo de la "propiedad privada"?. Ahí lo dejo.

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  • platanito platanito 15/05/18 09:49

    Nos honra otro profe andalusí con este bello y profundo escrito. Habrá que visitar esos claros en el bosque. Cómo yo me pierdo siempre en el detalle y la evocación diré que sus cerca y lejos espacio temporales me ha recordado a los expinetes y a los epiblases del arriba y abajo y del cerca lejos. Grande es la cháchara de la wewewes y pequeña la cosecha. Descarto de todo esto a la Wiki, que ha democratizado los saberes. Yo la califico con un 9 sobre diez. Gracias don Manuel por este hilo de calidad con el que poder tejer nuestros comentarios.

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  • Jorge Ulanovsky Getzel Jorge Ulanovsky Getzel 15/05/18 09:01

    Qué bueno!! Por fin alguien dice algo inteligente sobre lo que la cacofonía dominante sustrae. Qué respiro de aire fresco. Gracias.

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