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'¿Quién quiso la Guerra Civil?'

Publicada el 07/04/2019 a las 06:00 Actualizada el 06/04/2019 a las 18:53
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infoLibre publica un extracto de ¿Quién quiso la Guerra Civil? Historia de una conspiración, del historiador Ángel Viñas, que la editorial Crítica publica el próximo 9 de abril. En el volumen, el catedrático emérito de la Complutense estudia quiénes fueron los protagonistas de las confabulaciones y manejos que darían lugar al golpe de Estado, y cómo fueron los preparativos, exitosos o infructuosos, de cara a la sublevación militar del 18 de julio. Viñas presta en su estudio especial atención al origen de los fondos que sufragaron el levantamiento y cómo se recabaron los apoyos internacionales que lo harían posible. 
__________

 
Introducción

El título y subtítulo de este libro responden exactamente a su contenido. Disparan una flecha lo más certera posible al corazón de un tema que ha generado abundante literatura, pero no con la orientación que aquí se ofrece. Ambos se insertan en dos líneas de investigación que me han ocupado con ritmos e intensidad varios. La primera es mi interés en descubrir vetas ocultas del pasado ligadas a la figura del general Franco: su alineación, tan pronto ganó la guerra, con las potencias fascistas; su aplicación del Führerprinzip; su inmoral enriquecimiento durante la contienda española; su recurso al asesinato durante la etapa final de la conspiración. En obras ya lejanas reduje su papel en el proceso que llevó al Plan de Estabilización y liberalización de 1959; su mantenimiento a todo trance de los mitos del «oro de Moscú» o de la destrucción de Guernica. No en último término su alquiler a precio de ganga de parcelas significativas del territorio nacional a una potencia extranjera por mor de un abrazo que realzara su figura hacia adentro. En este libro lo presento como un adicto a «mentirijillas» con las que dorar su imagen, aun cuando fuese al precio de anular a quienes debían haberse llevado los laureles de la victoria, caso de haberla logrado. En suma, lo que habitualmente se denomina un impostor (DRAE: «Suplantador, persona que se hace pasar por quien no es»).


  La segunda línea liga este libro con el que me estrené como historiador en 1974. Versó sobre los inicios del proceso de internacionalización de la guerra civil con el apoyo, posterior al 18 de julio, de la Alemania nazi. Fui refinándolo en ediciones ulteriores (1977, 2001). En este plano de la internacionalización, hace pocos años (2013) argumenté que, si bien los nazis no estaban comprometidos con los preparativos de la sublevación, los fascistas italianos sí parecían haberlo estado. Mi demostración, a pesar de plasmarla en documentos reproducidos fotográfica y textualmente, con los correspondientes anexos y su traducción al castellano, no ha convencido a algunos autores. Las ideas fijas tardan en morir y son numerosos los, en general, escritores de derechas que ni los citan. La evidencia primaria de época (EPRE) no suele ir con ellos.


Esta obra profundiza en dicha veta para identificar y documentar una parte de los comportamientos clandestinos de quienes quisieron desde el primer momento prepararse para derrocar la República por las armas. No precisamente por sus propios medios, sino con la connivencia fascista y la financiación del conocido multimillonario Juan March. Aspectos conocidos superficialmente, pero no investigados en profundidad.

En su desprecio hacia las grandes masas de población que accedían por primera vez a la política para empujar, a trancas y barrancas, un imprescindible proceso de modernización política, social, institucional y cultural en España, los conspiradores monárquicos dirigieron su atención a la obtención de armamento moderno y a la creación paralela de un «estado de necesidad» que justificara la sublevación militar. En ello desempeñó un papel esencial el dúo Sanjurjo-Calvo Sotelo, seguido por Goicoechea, Sainz Rodríguez, Orgaz, Galarza y muchos otros, militares y civiles, desde el exrey Alfonso XIII en el exilio al propietario de ABC.

Mi enfoque es diferente del habitual análisis de las retóricas de la violencia y su impacto en la opinión pública o en las conductas políticas. Una guerra no se prepara solo con retórica. Se prepara sobre todo con la seducción del Ejército y, tras ello, con las armas. Si no bastan las propias, o se teme que no basten, hay que recurrir al exterior. La Italia fascista fue, desde 1932, ese exterior con el que los monárquicos conectaron. Aunque esto, en sí, no es nuevo, no se han documentado la mayor parte de las acciones clandestinas, un terreno apenas estudiado, salvo por las genuinas aportaciones de mis buenos amigos los profesores Ismael Saz y Morten Heiberg.

Si los conspiradores se volcaron en este tipo de operaciones es porque siempre encontraron comprensión en las alturas del régimen fascista. Tal apoyo no ha dejado demasiadas huellas en los archivos italianos porque se produjo, por lo general, fuera de los contactos diplomáticos habituales. Por el momento, debemos pensar que el régimen fascista, que ejercía un estricto control sobre las relaciones con el exterior, tampoco quiso dejar demasiadas señales de su disposición a entrometerse en los asuntos internos de la República española con el fin de contribuir a su hundimiento. Los muchos estudios que del tema se han realizado, empezando por John C. Coverdale y Renzo De Felice, no detectaron la continuidad de tales contactos, aunque con lagunas documentales que sorprenden en una dictadura acostumbrada a registrar los detalles más nimios, sobre todo si en ellos intervenía el Duce o eran llevados a su atención. A lo largo de esta obra, producto esencialmente de la combinación de EPRE procedente de archivos españoles e italianos, señalaré de manera constante tales carencias. Añadiré que casi nada de lo que se escribe aquí aparece en la más reciente biografía de Ciano (publicada en noviembre de 2018), cuyo autor es un excelente historiador italiano. Contiene algunas ideas que no me he permitido desdeñar.

En este libro desempeña un papel prominente Juan March. Ya me acerqué a él en una obra titulada Sobornos. Puse de relieve que March fue el agente escogido por el Gobierno británico para llevar a la práctica una operación clandestina tendente a influir sobre Franco. La idea estribó en conseguir que, por medio de suculentas «propinillas» a generales próximos al inmarcesible Caudillo, este pudiera ser disuadido de que no convenía a los intereses de España hacer causa común con el Eje y entrar de su mano en el conflicto europeo. Entre los agraciados por la munificencia británica, vehiculada a través del banquero, figuraron Nicolás Franco y algunos de los generales que también aparecen en esta obra, en particular Kindelán, Orgaz, Varela y el coronel Galarza. En aquella obra sugerí que, si había que levantar un monumento a Franco por haber mantenido a España fuera de la guerra mundial, también habría que levantárselo a March. Aquí el banquero aparece en otro papel. Fue el financiador más importante de la conspiración monárquica y de su logro más significativo: la adquisición de aviones de guerra modernos o muy modernos con objeto de apoyar el golpe que iban a poner en práctica unos jefes y oficiales seducidos por la extremista organización monárquico-militar que fue la UME. El objetivo estribó en implantar un sistema parecido al existente en la Italia fascista y que también se construía con elementos ya experimentados en España durante la dictadura primorriverista. No en vano habían sido soportes y apoyo de ella muchos de los conspiradores que figuran en este libro. El proyecto monárquico resultó fallido por causas debidas al juguetón azar, como fueron la desaparición de Calvo Sotelo y Sanjurjo y la aparición en primer plano de la escena de un general llamado Francisco Franco, que se autoerigió después un monumento como si hubiese sido el inspirador del golpe. Añadiré que, si todos deben ser condenados como actores inmediatos de la catástrofe española, tampoco puede faltar entre ellos el banquero mallorquín.

La leyenda construida por los vencedores en torno a las causas y orígenes del golpe del 18 de julio buscó desde el primer momento explicacio nes y justificaciones que hoy pueden tirarse a la papelera en términos historiográficos. Sin embargo, algunas de las que fueron desgranándose subsisten en ciertos sectores de la sociedad española. Al parecer son inextinguibles. Ya las denunció Southworth para la primavera de 19361. Sin ánimo exhaustivo, pueden clasificarse en seis categorías ligadas a

a) La ilegitimidad radical de la Segunda República desde su origen mismo.
b) El carácter esencialmente «revolucionario» de la misma promovido por las izquierdas.
c) La agresión a la que sometió a las fuerzas vivas de la nación: Iglesia, militares y propietarios.
d) La política tendente a la destrucción de la unidad de la PATRIA (dicho siempre con un énfasis que traduzco en mayúsculas).
e) La esencial incapacidad del Gobierno, también supuestamente ilegítimo, de mantener, después de las elecciones de febrero de 1936, el orden público para desembocar en una revolución que era preciso prevenir a toda costa.
f) Finalmente, pero no en último lugar, el peligro de que, ya marxistizada, España cayera víctima de la estrategia moscovita tendente a penetrar en la Europa occidental por su bajo vientre, con el fin de asestar un golpe casi mortal a la civilización cristiana y occidental.

Esta relación, declinada con particular delectación para los períodos de 1931-1933 y la primavera de 1936, no ha permanecido estática. Tras el final de la guerra fría, el hundimiento de la URSS y la debilitación casi mortal de la mayor parte de los partidos comunistas en el mundo occidental, han abierto paso a un cierto aggiornamento de las leyendas anteriores. Está basado en percepciones e intereses presentistas. Toma como término de comparación la experiencia de la Transición. Ha pasado a enfatizar no tanto la responsabilidad de los comunistas, sino la radicalización socialista de Largo Caballero y sus seguidores. Como si no se hubiera desentrañado ya lo que hubo detrás. Pocos parecen haber leído, por ejemplo, la biografía que de él escribió no ha tanto tiempo el añorado Julio Aróstegui.

Lo que no se hace en este libro es una historia, ni siquiera parcial, de la República. Hay muchas y buenas. Yo recomiendo siempre la de Eduardo González Calleja, Francisco Cobo Romero, Ana Martínez Rus y Francisco Sánchez Pérez, quizá la obra más amplia que existe. También me remito al trabajo de Ángel Luis López-Villaverde o al ensayo de Ricardo Robledo sobre el giro ideológico en la historia contemporánea española. Los tres me excusan, espero, de prestar solo una atención muy limitada al discurso político e ideológico de la época. Pongo el énfasis en actuaciones, y no tanto las que se produjeron en el espacio público, sino en las encubiertas, relacionadas con la trama civil y militar monárquica en sus dos ramas, la alfonsina y la carlista. Algunas son conocidas. Otras, no. Esta obra tampoco es un ensayo sobre un capítulo, muy debatido, de la política exterior italiana bajo Mussolini. Aunque con algunos años a su espalda, el de Azzi ofrece una buena introducción.2

En uno de los libros más influyentes entre los estudiantes de mi generación titulado ¿Qué es la Historia?, allá por los años sesenta del pasado siglo, su autor, el destacado historiador inglés E. H. Carr, aconsejó a sus lectores que «antes de estudiar los hechos, estudien a quien los historia».3 En la medida en que el objeto de esta obra es uno de los más debatidos en la historiografía contemporánea española, e incluso en la sociedad actual, creo necesario señalar que, en casa de mis padres, como en tantas otras en la época, casi nunca se habló de la guerra civil. Se evocaban repetidamente, eso sí, algunos episodios. En general, los contaba mi madre: cómo, en una ocasión, un miliciano le entregó un vale por unos productos y le dijo que fuese a cobrarlo a la checa de Bellas Artes. Alguien de los que estaban dentro y que la conocía la sacó a toda velocidad y le ordenó que no volviera. Otro episodio se refería al 18 de julio en Madrid. Su hermana estaba casada con un militar. Pocos días antes de aquella fecha su cuñado fue a despedirse. Se encerraba con su regimiento en el Cuartel de la Montaña. Cuando cayó este, mi madre fue inmediatamente a ver qué le había pasado. Lo encontró en el patio. Se había pegado un tiro. Algo similar ocurrió a un compañero del militar comunista Antonio Cordón, quien lo cuenta en unas memorias cuyo texto completo edité.

La presente obra está dedicada a mi mujer y a mis hijos, que han soportado durante muchos años un ritmo de trabajo agotador. Sin su apoyo, cariño y lealtad no hubiera podido aguantarlo. También a mis padres, quienes con grandes sacrificios hicieron posible la mejor educación que pudieron facilitarme. Soy el primero de la familia en haber ido a la universidad y si lo conseguí fue, en gran parte, gracias a ellos. Igualmente, lo dedico a muchos que se han ido. Cuando iba muy adelantado en su redacción, me llegaron las noticias del fallecimiento de Manuel Marín, exvicepresidente de la Comisión Europea y del Congreso de los Diputados, así como del profesor Josep Fontana. He querido, en homenaje, unir sus nombres al de mis padres junto con los del coronel y profesor Gabriel Cardona y de Julio Aróstegui. Otros que han influido en mi carrera se encuentran al final, junto con mis agradecimientos. Copio esta idea de un autor al que admiro mucho, Thomas Weber, que ha trabajado de manera renovadora sobre una figura «poco» conocida: Adolf Hitler. Mussolini y él salvaron a Franco.
 
Bruselas, enero de 2019.


____

1. Elecciones fraudulentas, terror rojo con el asesinato de Calvo Sotelo y plan comunista para apoderarse del gobierno. Southworth, 1964, citado por la edición de 2008, p. 327.
2. Azzi, en The Historical Journal, 1993.
3. Carr, p. 17: «study the historian before you begin to study the facts».
 
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18 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 10/04/19 15:13

    Quien quiso?
    De acuerdo pero sobretodo:
    Por qué pudo?

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  • dobal dobal 09/04/19 10:41

    Me gustaría expresar un deseo, hoy irrealizable, y es hablar de la Guerra civil con el sosiego, el rigor y la templanza que hablamos de las Guerras carlistas, por ejemplo, pero mucho me temo que mientras existan historiadores poco disciplinados en la investigación histórica al estilo de Styanley G. Payne, Jesús Palacios, Moa o Burs Marañon etc, etc será difícil. En mi opinión tendrán que pasar varias generaciones para hacer realidad tal anhelo

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  • paco arbillaga paco arbillaga 07/04/19 11:42



    Hoy se puede ver en «La 2» de RTVE, a las 22.30 h, la película «La conspiración», que trata sobre Mola, general que durante un tiempo, y desde Pamplona, fue el «Director» organizador del golpe de Estado que en 1936 llevó a aquella salvaje guerra incivil de la que aún no se han cerrado todas las heridas por culpa de quienes se oponen (como ciertos políticos del PP), entre otras cosas, a que los cadáveres de personas asesinadas sean entregados a sus familiares, o por culpa de esos nuevos salvadores de la patria que llaman «buscadores de huesos» a quienes buscan los restos de sus parientes. Osasuna.

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    • Isabelle0651 Isabelle0651 08/04/19 17:21

      Qué lástima enterarme un día después, Paco, no la he visto, sí las de la semana anterior, "Caudillo" de Basilio Martín Patino, y el documental "la Maleta Negra", impactantes y dolorosas. "Canciones para después de una guerra" también de Martín Patino fue para mí otra que me zarandeó en lo más profundo. Osasunados Saludos

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      • Isabelle0651 Isabelle0651 10/04/19 20:55

        **maleta mejicana*

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    • Isa... Isa... 07/04/19 13:26

      Hola Paco, estuve buscándola ayer y no la hallé, el otro día en InfoLibre publicaban que sería el sábado pero no señalaba la hora. Gracias por informar que es hoy! Un saludo!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/04/19 15:21

        Buen día Isa!

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        • Isa... Isa... 07/04/19 20:19

          Buena tarde tierry!! Aunque ya casi noche :))

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  • GRINGO GRINGO 07/04/19 11:34

    Para contestar la pregunta, no hace falta ni leer el artículo.

    Querían la Guerra Civil, los que representaban a ésa España negra, bien retratada en la película "Los Santos Inocentes", sin derechos para la gran mayoría, y privilegios para unos pocos, entre los que se encontraba La Iglesia.

    Ahora estamos igual, así que mientras el mundo gira, nosotros seguimos parados.

    La Guerra Civil del siglo XXI se dilucida en las urnas, a través de los votos, aunque los objetivos son los mismos.

    Ahora el Bando Golpista, tiene los medios de comunicación, y muchas instituciones que deberían ser de todos, pero con un poco de conciencia y memoria podemos ganar.

    Yo votaré a UNIDOS PODEMOS, porque creo que es la única fuerza política que persigue ése objetivo.

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    • Infobron Infobron 07/04/19 13:10

      Los matices no te gustan, ¿no?. Mientras el mundo gira, la esperanza de vida en España es la más alta del mundo, la sanidad es de las mejores del mundo, la gestión de las donaciones de órganos para trasplantes es posiblemente la mejor del mundo. El cuñado del Rey ha sido encarcelado, así como varios relevantes miembros de lo que tú llamas el bando golpista: Rodrigo Rato, Matas, Zaplana, los dos segundos de Esperanza Aguirre (González y Granados)... Un poco de ecuanimidad, por favor.

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      • Kamilo Kamilo 08/04/19 11:54

        si debe ser por lo bien que huelen las cloacas de interior

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      • Grandota Grandota 07/04/19 20:02

        El cuñado del Rey ha sido encarcelado en condiciones que para mí las quisiera yo. La mayoría de los que nos han robado están libres. Y la inmensa mayoría no va a devolver ni un céntimo de lo robado.

        En cuanto a la Sanidad cada día vamos descendiendo en calidad y privatizando más. Las listas de esperas son de “desesperas” y no sigo porque quien no quiere ver, no ve...

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        • Infobron Infobron 10/04/19 16:26

          Sí, que para ti las querrías...si estuvieras en la cárcel. Pero está él. Y, en efecto, muchos de los que trajeron la crisis están libres: como en USA, Alemania, Reino Unido...No somos diferentes en eso. Y respecto de que "quien no ve es porque no quiere ver": hay que verlo todo, lo malo y lo bueno. Por ejemplo, el modelo Alzira se ha revertido en la Comunidad Valenciana: no todo va hacia atrás.

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      • GRINGO GRINGO 07/04/19 16:21

        Matices ??
        La esperanza de vida es gracias a....?...........los gobiernos ???.
        Las donaciones de órganos son gracias a....?..........los gobiernos ???.
        El cuñado del Rey en la cárcel........su señora de compras en Ginebra, y el emérito...????, pregúntele al Juez Castro.
        Rato y pocos más con unas condenas ridículas, por una milonga como las tarjetas black.
        Los que han destrozado las Cajas y nos han pasado la factura (Catalunya Caixa, CAM, Abanca, etc,etc,etc, y Caja Madrid), 42000 o 60000 MM€ según el día que toca, no han ido a la cárcel ninguno....Narcis Serra absuelto, cuando "su Caja" necesitó una inyección de 15000MM€, proporcionalmente más que Caja Madrid.
        Ayer CaZado en La Sexta Noche. justificaba el rescate, "porque de lo contrario los ahorradores habrían perdido sus ahorros", los ahorradores NO, los clientes de ésas entidades tóxicas que nos han jodido a todos, y de las cuales serían clientes porque pagaban más o sabe dios....
        Con todo lo que llevamos vivido en éste país en los últimos 10-15 años, en otros países de la UE, y no digamos en los EE.UU, tendrían que haber construido un par de cárceles extras.

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        • Infobron Infobron 08/04/19 00:03

          Estoy de acuerdo en mucho, pero sólo pido ecuanimidad. ¿Quieres que hablemos de esos otros países maravillosos? ¿Quién llenó Doñana de lodos tóxicos? Una empresa sueca. ¿Quién disparó con armas largas a manifestantes desarmados, matando a una docena? El ejército británico (bloody sunday) ¿Quién puso una bomba en un barco civil (Rainbow Warior)? Los servicios secretos franceses. ¿Quién puso bombas en un puerto civil nicaragüense? Los servicios secretos norteamericanos. ¿Quién ha mantenido programas de eugenesia hasta ayer mismo, esterilizando mujeres indígenas? Canadá. Si quieres sigo, porque hay para rato. Así que, si quieres decir lo mal que lo hacemos aquí, mejor no menciones a todos esos maravillosos países tan democráticos.

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  • AMP AMP 07/04/19 10:54

    Como en una preciosa partida de ajedrez, Franco no fue más que un peón muy astuto que consiguió dar jaque mate al rey.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/04/19 10:06

    Este libro parece apasionante. Me llama la atención la psicología de Franco tan fría y creo que muy perversa. Parece que intentaba entrar en la masonería pero se le rechazaba, seguro que quería espiar. Estoy convencido que desde el principio ambicionaba imponer y liderar una dictadura.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/04/19 09:42

    En La primera democracia española Payne apunta ya muy al principio y varia veces que los manejos para dar un golpe de Estado empezaban el mismo 14 de abril de 1931.

    No puedo dejar de ver correspondencias entre el sector mâs pusilánime de la Segunda República y los que ahora omiten de manera sistemática señalar que cualquier cambio constitucional debería ser aprobado en un referéndum.
    En la actual Constitución no hay nada mâs republicano que el articulo que apunta que la soberanía reside en todos los ciudadanos del Estado español libres e iguales.

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