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La ficción confinada: series sobre el aislamiento grabadas entre cuatro paredes

  • Diarios de la cuarentena, la polémica comedia de La 1, no es el único formato surgido desde el enclaustramiento: TV3 fue la primera y HBO prepara un proyecto con directores de renombre
  • Los expertos avisan de que estos contenidos “pueden tener pros y contras”: a quienes vivan con una gran sensación de preocupación y estrés se aconsejaría que no los vieran”

Publicada el 26/04/2020 a las 06:00
Fotograma de la serie 'Jo també em quedo a casa'

Fotograma de la serie 'Jo també em quedo a casa'.

TV3

“Sabemos que la situación es muy delicada, pero como bufones, lo único que podemos hacer para que este momento sea más llevadero es intentar sacaros una sonrisa. La comedia es la única opción. Lo siguiente es el bingo en los balcones”. Con este mensaje arranca cada nueva entrega de Humor confinado, una serie de vídeos temáticos sobre diversas problemáticas que ha acarreado el confinamiento. En esta creación de LACOproductora para infoLibre varios humoristas nos cuentan, con su particular visión, cómo viven el enclaustramiento en sus casas. Es un ejemplo de que la comedia, y la ficción en general, no han sido ajenos a las posibilidades de la situación que sufrimos actualmente. Así, las televisiones españolas se han puesto manos a la obra con rapidez para estrenar series que retraten el excepcional momento que estamos padeciendo.

No ha pasado ni un mes y medio desde la declaración del estado de alarma y ya son varias las ficciones estrenadas o anunciadas que cuentan con el aislamiento provocado por el coronavirus como telón de fondo. Ello supone, claro está, que también han sido realizadas y montadas bajo estas circunstancias. Desde canales autonómicos hasta plataformas de streaming pasando por la televisión pública, la “fiebre” de las series confinadas ha llegado con fuerza a la ya no tan pequeña pantalla.

Diarios de la cuarentena: humor y controversia

Quizás el ejemplo con más repercusión mediática es Diarios de la cuarentena. Esta comedia de La1 de TVE, creada por Álvaro Fernández Armero y David Marqués y producida por Morena Films, se adentra en diez hogares distintos en cada uno de sus capítulos. Treinta minutos para conocer pinceladas de diez historias diferentes con todo tipo de personajes, pero unidas por un hilo común: el lado más cómico y rocambolesco del confinamiento. Un acercamiento costumbrista a la cuestión, que repara en pequeños conflictos que se han convertido en rutinas dentro de un contexto tan anómalo: pelearse por decidir quién baja la basura, sufrir todo tipo de contratiempos en una videollamada, practicar deporte cuando el espacio no da de sí…

La serie, emitida en el prime time de los martes, cuenta con un impresionante y extensísimo reparto. Intérpretes de perfiles y trayectorias tan dispares como Carlos Bardem, Gorka Otxoa, Petra Martínez, Fernando Colomo, Cristina Alarcón, Víctor Clavijo, Carlos Areces o Carmen Arrufat. En su primera temporada, estrenada el pasado 7 de abril, la comedia contará con 8 capítulos en los que seguirá adentrándose en la cara más amena de la complicada situación que nos ha tocado vivir en los hogares españoles y de casi todo el mundo.

La recepción de estos Diarios de la cuarentena, no obstante, ha estado lejos de ser tan positiva. Desde que se anunció el proyecto surgieron los ataques a sus implicados y a la televisión pública. Unas duras críticas que venían a afirmar que la ficción "se ríe del coronavirus". "Maldita la gracia con miles de muertos", sentenció Santiago Abascal en una intervención parlamentaria. La comedia evita cualquier atisbo de humor negro o el más mínimo chiste vinculado a la crisis sanitaria, pero para el líder ultraderechista ningún atisbo de alegría es permisible. Se nota que no se ha asomado demasiado a la estampa que se vive en muchos balcones españoles.

Fernando López Puig, director de contenidos de TVE, atajó estas polémicas en la presentación del proyecto afirmando que “la serie lo que intenta, con absoluto respeto, es abrazar a los ciudadanos para que aguanten, estén en casa y continúen con este confinamiento de la mejor manera posible”. Pero más allá de la controversia, y reconociendo las limitaciones que ha sufrido ante el panorama actual, Diarios de la cuarentena no ha terminado de dar con la tecla, al echar mano de un humor demasiado básico y una propuesta excesivamente encorsetada. La audiencia tampoco está respondiendo: cada capítulo ha caído en número de espectadores (de casi 1,7 millones a algo más de 1,3) y en porcentaje de share (del 8,4% de su estreno a un escueto 7% el pasado martes). La media de la cadena en lo que va de mes de abril se sitúa muy por encima de estos datos, con un 9,5% de share.

En el lado más halagüeño, la idea ha suscitado atención más allá de nuestras fronteras. México, Estados Unidos, República Checa o Sudáfrica habrían mostrado interés en el formato, según la propia RTVE. En Francia ha habido ya incluso un comprador, Borsalino Films, que tiene intención de producir una adaptación en el territorio galo y en otros países francófonos.

Jo també em quedo a casa: Un proyecto pionero con el que “hacer terapia”

Sin embargo, pese a lo que podría parecer, Diarios de la cuarentena no ha sido un proyecto tan innovador. Ni siquiera en el Estado español. El 1 de abril TV3 lanzaba la primera serie realizada desde y sobre el confinamiento: Jo també em quedo a casa (Yo también me quedo en casa), otra comedia sobre el aislamiento, pero con una particularidad añadida: todas las historias son narradas a través de conversaciones a distancia entre los personajes. Además, su periodicidad es diaria, lo que añade complejidad a la realización.

Sergi Cervera dirige, escribe (junto a Blanca Bardagil) e interpreta a Muç en esta producción de YuMagic. Al actor le “enorgullece” que su serie haya sido pionera, algo de lo que “ningún medio español se había hecho eco”. “Lo único que podía hacer que nuestra serie destaque es ser la primera, nuestra idea no es tan original”, reconoce. Cuenta que el proyecto surge tras un arranque de año “muy malo en lo personal”. “Un día me di cuenta de que si era capaz de alejarme de la realidad mi vida era una comedia, yo era un ‘loser’”, relata. “Estaría consiguiendo un doble efecto: hacer terapia y hacer que la gente se riera de mis desgracias”, explica entre risas.

Tras escuchar una entrevista del director de TV3 en la que aseguraba que ninguna cadena española podía producir ficciones ante las normas del estado de alarma, pensó que quizá no era necesario juntar personas para elaborarla. “Nuestra realidad desde hace un mes es la de Skype, Zoom, FaceTime, videollamadas de WhatsApp o Instagram directos, estamos igual de comunicados que antes o incluso más”. Había dado de golpe con “una ficción rápida, barata y viable”.

El montaje y el trabajo con los actores (muchos de los cuales no se han conocido presencialmente) es clave. Cervera, que pasó por el mítico Polònia del canal autonómico catalán, explica que da las réplicas a los actores imitando al personaje con el que interactúan en la serie, ya que una conversación entre dos personajes puede grabarse en días diferentes. A la hora de grabar, cumplen las indicaciones que siguieron al estado de alarma, que reconocen los medios de comunicación y en particular la televisión como servicio esencial. Un técnico se desplaza al hogar de cada uno de los actores (respetando las distancias de seguridad y con material de protección) para que puedan satisfacerse unos estándares de calidad mínimos. Lo mismo hacen programas de información o entretenimiento, como El Intermedio. El reducido personal desplazado solo monta un pequeño set de rodaje y no interviene en la realización: son los propios actores quienes se graban mirando a la pantalla de sus ordenadores.

Pero ¿cómo es para un intérprete que una cámara se introduzca en su propia casa? Para Cervera hay aquí “un elemento de generosidad muy grande”. En la serie “ves los comedores, los salones o las cocinas de todos los miembros del equipo artístico en los lugares en que están confinados, que no necesariamente quiere decir sus casas”, matiza, para añadir después que “hay un actor al que el confinamiento le pilló en casa de sus suegros”. Pone de ejemplo a José Corbacho, que ha participado en la que ya es la segunda temporada de esta joven serie. Cervera, en su condición de director y técnico, se desplazó a la casa del humorista. Para que no se colara el sonido en la grabación, se vio pasando texto por Skype con otros actores desde el baño de la casa de Corbacho, junto al Goya a la mejor dirección novel que recibió en 2005 por la película Tapas.

Jo també em quedo a casa no ha recibido tantos desprestigios por hacer comedia del coronavirus, según Cervera, pero sí han sido “atacados, debido a que la serie está hecha con pocos medios, con apelativos como bazofia”. “Los haters son haters, yo les contesto siempre con amabilidad”, subraya. Respecto a las críticas al humor, “se retratan ellas mismas, hasta en plena Segunda Guerra Mundial Charles Chaplin estaba haciendo El gran dictador”.

No obstante, añade que “si hay gente que en un momento en el que su sociedad es gris le molesta que haya quien quiera poner un poco de luz lo respeto, pero no lo comparto, no lo entiendo y lo debato, me encantaría tomarme un café con una de estas personas”. El actor no ve el problema en sentarse una vez al día o a la semana a “echarse unas risas, además risas hechas siempre con buena intención, tanto mi serie como lo que he visto de TVE evitan el humor negro y se centran en realidades cotidianas del día a día”. Su sentencia es clara: “a quien no le haga gracia que lo critique, pero las sociedades que defienden estas personas no son las mías”.

En casa: cinco autores y el sello ‘gourmet’ de HBO

A diferencia de los proyectos anteriores, En casa no apuesta todas sus fichas a la comedia, al menos exclusivamente. Esta serie antológica (es decir, cada episodio cuenta una historia diferente) de HBO España se encuentra todavía en proceso de desarrollo. Sin embargo, ya cuenta con importantes alicientes. Al prestigio de la cadena, que ha visto cómo la esperada Patria retrasaba su estreno a causa del coronavirus mientras ficciones estadounidenses como La conjura contra América sí han podido lanzarse, hay que sumar un impresionante plantel de directores. Leticia Dolera (Vida perfecta), Carlos Marqués-Marcet (10.000 km), Elena Martín (Júlia ist), Paula Ortiz (La novia) y Rodrigo Sorogoyen (El reino), cinco cineastas jóvenes pero con una experiencia previa cuanto menos interesante, se harán cargo, como creadores y como directores, de cada uno de los cinco episodios.

Producida por HBO Europe, Caballo Films y Warner Bros, todas las entregas tendrán como nexo de unión el confinamiento, como impulso narrativo y también como inevitable contexto de realización. No en vano, los capítulos se verán limitados al ámbito doméstico de la propia casa en la que los directores se encuentran confinados. Además, según informa la plataforma, se enfrentarán a un reto marcado por las circunstancias: rodarán sus historias con la ayuda de un “filmmaker Kit”, compuesto por un teléfono de última generación y una serie de complementos que les permitirán grabar sus propuestas en un espacio reducido y con un número muy limitado de intérpretes, que en algunos casos incluirán a los propios directores.

En casa se estrenará en los 21 países en los que opera HBO Europe con una fecha todavía por determinar (en el momento de la elaboración de este artículo algunos de los directores se encontraban en pleno proceso de grabación). Las propuestas atravesarán diversos géneros, desde la comedia romántica hasta el drama pasando por los toques de fantasía, siempre marcadas por la “mirada autoral” de cada uno de sus responsables. En unos escuetos 15 minutos por episodio tratarán de presentar “una mirada autoral sobre las relaciones personales en el marco de la experiencia colectiva del confinamiento”, en palabras de la propia cadena. Ahí es nada.

El miedo y la “desdramatización”, claves para acercarse a estas ficciones

Todas estas ideas nacen con una intención lícita. No obstante, reflejar con tacto un momento tan particular como este, tremendamente duro para millones de personas, es una tarea sumamente delicada. José Tenorio, psicólogo clínico y Decano del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental, afirma que este tipo de contenidos “puede tener pros y contras”. “Va a depender muchísimo del estado de ánimo de las personas”, añade. Para Tenorio detrás de estas reacciones diversas se encuentra el miedo. “Cuando en un momento determinado vemos un contenido que puede ayudarnos a evadirnos del miedo, puede ser positivo porque se activa el mecanismo de la desdramatización”, explica.

Sin embargo, Tenorio matiza que dicho mecanismo “no funciona con todo el mundo, solo en las personas que tienen una sensación de cierto equilibrio ante el tema”. Quienes sean capaces de lograr este equilibrio en su estado de ánimo encontrarán sentido a reírse de sus propios miedos, pero a quienes vivan con una sensación de gran preocupación y estrés “se aconsejaría que no se vieran esos contenidos”. El psicólogo expone esta diatriba con una sencilla comparación: “es como cuando estamos enfadados y alguien nos quiere contar un chiste pensando que se nos va a quitar el enfado, y el chiste nos puede poner más enfadados todavía”.

Lo que Tenorio tiene claro es que las posibilidades de ocio desde casa “nos pueden ayudar muchísimo”. Subraya que “estar informados está muy bien, pero no podemos estar todo el día centrándonos en el tema que nos agobia, nos tenemos que evadir”. Recomienda además que la evasión sea propia y a la carta (películas, series, música o libros seleccionados por nosotros mismos, más que aquellos que encontremos en televisión). De esta forma no estaremos “viendo y escuchando todo aquello que nos pongan por delante”.

Esta última sentencia, un alegato por la capacidad de decisión de cada cual, es quizá la mejor actitud posible ante proyectos como los descritos anteriormente. Para algunos serán ficciones oportunistas e irrespetuosas, para otros sanadoras o simplemente entretenidas. Eso sí, para averiguar si alguna de ellas logró capturar el sentir de estos días inauditos que nos ha tocado vivir, si es que eso es posible, habrá que esperar a que otro juez todavía más severo se pronuncie: el tiempo. Ese que (casi) todo lo cura.

 

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