Los libros

Reconstrucción

Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939.

José Ramón López García

Esta pieza pertenece a un monográfico sobre el exilio, coordinado por el profesor Antolín Sánchez Cuervo. Consulta todos los temas en el número 75 de Los diablos azules.Antolín Sánchez Cuervoel número 75

__________________________

Biblioteca del ExilioRenacimientoSevilla2015-2016

 

A finales del año 1952, el infatigable promotor de iniciativas culturales que fue Max Aub impulsó la hermosa iniciativa editorial Patria y Ausencia. Se trataba de una colección que debía constituir una “Biblioteca de Escritores Españoles Contemporáneos” que diera a conocer ese patrimonio cualitativa y cuantitativamente fundamental que formaba la labor desarrollada por los autores exiliados. La colección, que iba a abrirse con Guerra en España de Juan Ramón Jiménez y contaba con una previsión de al menos un centenar de títulos, no llegó a editarse nunca. Durante las siguientes décadas, distintos proyectos editoriales, tanto en el exilio como en el interior, intentaron llevar a cabo iniciativas parecidas (como la colección El Puente de la hispano-argentina Edhasa o la colección Memoria rota. Exilios y heterodoxias de la barcelonesa Anthropos). No obstante, fue en el año 2000 cuando la aparición de la colección Biblioteca del Exilio supuso el acontecimiento editorial más importante dedicado a los escritores del exilio republicano de 1939 y al estudio de sus culturas.

Emblemáticamente, la Biblioteca del Exilio se había creado en Collioure el 18 de diciembre de 1999 durante la clausura del congreso plural Sesenta años después, una serie de once congresos celebrados en doce comunidades autónomas dedicados al exilio republicano de 1939 y que fueron coordinados por el Grupo de Estudios del Exilio Literario (GEXEL). Desde su fundación en 1993, este grupo de investiga­ción (adscrito al Departamento de Filología Española de la Universitat Autò­noma de Barcelona y dirigido por Manuel Aznar Soler) se marcó como principal objetivo contribuir a la reconstrucción de la memoria histórica, cultural y literaria del exilio republicano de 1939. Una reconstrucción cuyos fundamentos debían traducirse de modo material y no meramente simbólico, cuya necesidad más perentoria era posibilitar que el lector español leyese unas obras que la dictadura franquista le había sustraído durante décadas. De esta convicción nacería finalmente la Biblioteca del Exilio, utopía quijotesca que, gracias a la complicidad colectiva de editores, familiares de exiliados, investigadores y público lector ha superado ya sus quince años de existencia.

Los editores iniciales de esta Biblioteca del Exilio fueron Manuel Aznar Soler (As­sociació d'Idees-GEXEL), Isaac Díaz Pardo (Ediciós do Castro), José Esteban (José Esteban, editor) y Abelardo Linares (Renacimiento). Su objetivo era publicar, con el debido rigor filológico y acompañados de estudios introductorios a cargo de especialistas, un catálogo que divulgase este patrimonio esencial de nuestra historia cultural. Actualmente la Bi­blioteca del Exilio está publicada únicamente por la editorial Renacimiento, gracias al empeño e interés de Abelardo Linares, nombre imprescindible para entender la cultura española de los últimos cuarenta años. Desde el año 2000 y hasta la fecha han aparecido cincuenta y tres ediciones de obras, más treinta Anejos de estudios y dos libros de la serie Menor de una colección que se ha planteado la edición de al menos un centenar de autores. Con la publicación de los títulos de creación 51 a 53 durante el año 2015, la Biblioteca del Exilio ha recorrido, por tanto, la mitad del camino que inicialmente se había marcado, sumando en paralelo un contundente catálogo de estudios sobre este corpus literario.

La primera de estas entregas de 2015 recuperó la figura del escritor y periodista asturiano Clemente Cimorra (1900-1957) con la publicación de Gente sin suelo (novela del éxodo civil), cuya primera edición bonaerense del año 1940 era difícilmente accesible. Precedida de un estudio de Josefa Bauló Doménech, Gente sin suelo nos brinda la oportunidad de conocer uno de los primeros intentos de novelar el inicio del exilio, mostrándonos la habilidad de su autor para aunar el registro periodístico, la pulsión costumbrista y el tema histórico en una prosa que tiene en el Galdós de los Episodios nacionales uno de sus modelos. Los nudos del quipu, novela de Cecilia G. de Guilarte (1915-1989) editada por Manuel Aznar Soler, es una muestra más de la notable labor literaria de la escritora guipuzcoana. Una novela inédita que en 1968 completó su trilogía del exilio, configurada además por Cualquiera que os dé muerte (1969) y La soledad y sus ríos (1975). Protagonizada por una mujer republicana, exiliada junto a su familia en México, la obra propone una interesante reflexión sobre el encuentro con la realidad mexicana y las dificultades de adaptación, los conflictos intergeneracionales y sus repercusiones identitarias y, sobre todo, las dificultades de esta mujer escritora, personaje recurrente de la narrativa de Guilarte, ante las trabas que el matrimonio y la maternidad suponen en el desarrollo de su vocación literaria y aspiraciones intelectuales. Igualmente inéditas son las dos piezas teatrales que agrupa el libro de Álvaro de Orriols (1894-1976) Romance de Madrid. Campanarios, en edición a cargo de Diego Santos Sánchez. Teatro de propaganda, en el mejor sentido del término, ambas obras fueron compuestas por el escritor barcelonés a inicios de los años cuarenta y nunca serían representadas en España. Romance de Madrid aborda la guerra en la capital hasta su caída a manos de las tropas rebeldes, mientras que Campanarios se centra en el fenómeno de la lucha guerrillera contra la dictadura franquista.

A lo largo de 2015 la serie de Anejos de la Biblioteca del Exilio publicó asimismo varios estudios. El exilio republicano de 1939. Viajes y retornos, en edición de Manuel Aznar Soler, José-Ramón López García, Francisca Montiel Rayo y Juan Rodríguez, recoge los materiales del V congreso internacional convocado por el GEXEL en 2013, en esta ocasión para reflexionar acerca de los múltiples modos en que los viajes y regresos (ficticios o reales) afectaron a los exiliados republicanos. De igual modo, Antonio Machado y el exilio republicano de 1939 en Francia, en edición de Monique Alonso y Manuel Aznar Soler, recoge los distintos materiales de las jornadas que el Institut Français de Barcelona y el GEXEL celebraron en febrero de 2014 para conmemorar los setenta y cinco años de la muerte del poeta Antonio Machado en su exilio francés de Collioure. En 2015 se inició también la publicación de los catorce volúmenes que conformarán la ambiciosa serie Escena y literatura dramática en el exilio republicano de 1939. Una serie que ha buscado reconstruir la labor de los exiliados en el ámbito teatral tanto por lo que afecta a la obra escrita como a la representación, recepción e integración en los distintos sistemas culturales que los acogieron, dando cuenta así de las posibilidades transnacionales de esta labor exiliada. La primera entrega correspondió al volumen editado por Juan Pablo Heras González y José Paulino Ayuso, El exilio teatral republicano de 1939 en México, en el que se reconstruyen las trayectorias de los principales autores, directores, actores, escenógrafos, críticos y compañías que se incorporaron al sistema teatral mexicano (desde Margarita Xirgu, Cipriano de Rivas Cherif, Max Aub, José Bergamín o Ramón J. Sender hasta Ofelia Guilmáin, Augusto Benedico, Álvaro Custodio, María Luisa Algarra, Luisa Carnés o Maruxa Vilalta). De otro tanto se ocupa El exilio teatral republicano de 1939 en Europa, editado por Mario Martín Gijón, donde se estudia por primera vez de manera extensa la labor teatral de los exiliados en el continente europeo, con la excepción de Francia, que será objeto de un libro aparte. Los estudios acerca de autores como José García Lora en Gran Bretaña, José Herrera Petere en la Suiza francófona, José María Camps en la República Democrática Alemana y César M. Arconada en la Unión Soviética nos explican cómo sus momentos más innovadores sólo se explican por las particulares condiciones de sus exilios. En el caso de Escenografía en el exilio republicano de 1939. Teatro y danza, escrito por Idoia Murga Castro y Ana María Arias de Cossío, se ofrece una panorámica de la labor que los artistas exiliados republicanos llevaron a cabo en los terrenos del teatro y de la danza, un fascinante recorrido por distintos países de Europa y América que pone de relieve la interdisciplinariedad y los procesos de internacionalización consustanciales a los artistas exiliados.

A lo largo de 2016, la serie Escena y literatura dramática en el exilio republicano de 1939 se ha ampliado con cuatro nuevos volúmenes. Dando cuenta de la condición plurinacional y plurilingüística del proyecto republicano, el primero de estos tomos, en edición a cargo de Inmaculada López Silva y Euloxio R. Ruibal, se centró en El teatro gallego y el exilio republicano de 1939. Se trata de una serie de trabajos que refiere los esfuerzos por parte de los exiliados gallegos de mantener en el destierro la formación de un verdadero teatro nacional gallego, labor esencial para entender la supervivencia de este teatro durante la dictadura y condiciones que, en su conjunto, explican algunas de las características presentes en el actual sistema teatral de Galicia. Francesc Foguet i Boreu, por su parte, es el autor del volumen dedicado a El teatro catalán en el exilio republicano de 1939, afectado por unas circunstancias similares a las anteriores puesto que la derrota republicana de 1939 supuso también la ruptura del proceso de modernización de la cultura y teatro catalanes. Foguet i Boreu traza un completo mapa de la diáspora de los republicanos catalanes hacia países de Europa o de América, ámbitos en el que pudieron desarrollar su labor con limitaciones evidentes pero en un contexto de libertades inexistente en el interior. En Escena y literatura dramática del exilio republicano de 1939 en Centroamérica, José Ángel Ascunce visibiliza un ámbito apenas explorado hasta la fecha, demuestra la importante labor desempeñada por actores, directores y dramaturgos del exilio en los distintos procesos de modernización escénica de las naciones centroamericanas y nos permite acceder a figuras apenas conocidas pero de indudable interés como Renato Ozores. Verónica Azcue y Teresa Santa María Fernández son las autoras de Mito y tradición en el teatro del exilio republicano de 1939, un estudio acerca de los mitos y temas tradicionales en los autores exiliados que da cuenta de la riqueza de los materiales míticos de esta dramaturgia, desde arquetipos literarios tradicionales (Don Quijote o Medea) o históricos (El Cid o Fuenteovejuna) hasta la elaboración de nuevos mitos (Goya, García Lorca o Picasso). En suma, el conjunto de la serie Escena y literatura dramática en el exilio republicano de 1939 demuestra la necesidad de un nuevo marco historiográfico y crítico, superador de las limitaciones de un relato y un canon erigidos casi en exclusividad a partir de las dinámicas que se dieron en el interior de una España aherrojada por la dictadura.

Finalmente, la Biblioteca del Exilio cerró el año 2016 con la publicación de lo que a buen seguro constituirá una obra de referencia: el Diccionario biobibliográfico de los escritores, editoriales y revistas del exilio republicano de 1939, cuatro tomos coordinados por Manuel Aznar Soler y José-Ramón López García que integran las cuatro lenguas de la Re­pública literaria española: castellano, catalán, gallego y vasco. Fruto del trabajo colectivo desarrollado por más de cien especialistas a lo largo de más de quince años, su objetivo ha sido constituirse como una obra de consulta, el atlas de los distintos mapas del exilio republicano de 1939, proporcionando una información rigurosa que propicie futuras líneas de investigación, incluidos autores olvidados, poco o mal estudiados, sin cu­yo conocimiento nunca estará completa la historia y cultura españolas del siglo XX.

La aventura que pudo haber cantado Martín Codax

La aventura que pudo haber cantado Martín Codax

“La cuantía y la calidad de los escritores españoles en el exilio no ha tenido nunca una posibilidad de expresión propia”, escribía Aub en la presentación de la frustrada colección Patria y Ausencia. Setenta y cinco años después de esta declaración, la Biblioteca del Exilio ha convertido esta posibilidad en una realidad.

*José-Ramón López García es profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.José-Ramón López García

Más sobre este tema
stats