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Liebre por gato

A fuego lento

Enrique del Acebo Ibáñez
Publicada el 27/11/2020 a las 06:00

La sección de microrrelatos inéditos 'Liebre por gato' está coordinada por Fernando Valls y Gemma Pellicer. Esta nueva entrega recoge un texto de Enrique del Acebo Ibáñez. Este microrrelato está basado en la obra Tertulia en la fonda antes de comer, de Pedro Figari (c. 1919), en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

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Apenas se mudó al barrio, un par de años atrás, el joven y apuesto Nicasio comenzó a ganarse su justa fama de gran anfitrión. Sus eventos culinarios de los sábados por la noche no tenían parangón. Cada vez el plato principal era una sorpresa, y siempre muy sabrosa: Nicasio ponía creatividad y cuerpo en la tarea. Y los vecinos –sobre todo ellas- lo agradecían.

Esta vez no fue la excepción: todos vinieron movidos por develar la sorpresa del plato de la noche. Mientras estaba en plena tarea culinaria, encerrado en los fondos de la casa en esa vieja cocina amparo de sus secretos, algunas de las devotas vecinas no hacían más que hablar de él: “Nicasio es un bombón, es único…”, decía con convicción una viuda de negro infinito mientras quienes la rodeaban asentían. A sus pies podía verse la gata blanca del dueño de casa, junto a otros gatos presentes, relamiéndose sus bigotes, en un extraño ritual al amparo de las polleras de las señoras, como queriendo esconder algo entre sus dientes.

Otras tres vecinas, vestidas de negro antiguo, mostraban cierta mirada huidiza. “La verdad que no tengo hambre”, dijo una. “¿Para qué viniste entonces?”, le replicó quien estaba a su lado. “¡Tú sólo piensas en comer!”, retrucó la primera. “Además –continuó, embobada— más que por sus sabrosos platos, sabes que Nicasio es mi perdición, ¡me lo comería a besos!”. Desde la habitación del fondo llegaban aromas inefables, tal como Nicasio las tenía acostumbradas. “Hmm… se me hace agua la boca…“, alcanzó a murmurar la tercera. “Shhh —previno la más anciana de las contertulias, mirando para ambos lados—, no hables tan alto, se van a pensar que somos unas muertas de hambre”. “Es que no puedo dejar de pensar en él… —se defendió la primera, bajando la voz y mirada—. ¡Pobre! Ama tanto cocinar y a sus vecinos que pone su vida en ello”. “¡Por favor! Te dijimos que no hablaras tan fuerte”, volvió a tronar la anciana, mientras trataba de no enredarse con el sigilo de los gatos.

Todas siguieron murmurando, entregándose miradas cómplices culposamente envueltas en sus ropas negras. Sólo las hizo callar la llegada del esperado plato sorpresa: carne fresca asada y condimentada de manera exquisita. Nicasio apareció así de cuerpo presente satisfaciendo todas las expectativas. Fue una comida inolvidable para casi todos.

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Enrique del Acebo Ibáñez es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor e investigador en universidades argentinas, europeas y estadounidenses. Ha escrito numerosos libros de ensayos y microficción editados en la Argentina, México, Estados Unidos y Europa. Es artista plástico y realizador de cine.

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