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Nacido en los 50

El error de Darwin: somos cosas

Publicada el 11/02/2014 a las 06:00
Algo debemos hacer para cambiar el sistema de organización al que nos están empujando.

En este mundo economicista donde todo se resuelve con una ecuación que lleva a un resultado previamente establecido, se elimina un elemento: el ser humano. Algún tipo de cerebro privilegiado ha descubierto que si se disminuyen los gastos, aumentan los beneficios. Antes existía un factor en la ecuación que era constante: los salarios. Ese gasto tenía un suelo fijo, se entendía que nadie debía trabajar por un salario indigno, que no se impondría a los ciudadanos una vida de miseria con el único fin de aumentar los dividendos. Se planteaban unos límites que evitaban la desaparición de una elemental justicia social. Eso que llaman flexibilización consiste en la eliminación de esa constante de la ecuación. Ahora los salarios, por encontrarnos en una crisis que proviene, según nos contaron en su día, de una estafa internacional que promovió la banca, han pasado a ser el factor de amortiguación de la ecuación, el elemento al que se recurre para reducir los gastos. En algunos casos, esos salarios se recortan hasta la mitad bajo la amenaza de despido colectivo. Lo llaman productividad y es el nuevo mantra de los neoliberales en economía. Esa productividad nos lleva a la cacareada competitividad, imprescindible para salir de esta crisis que ha sumido al pueblo en la incertidumbre, la inseguridad y el miedo. Nos dicen que no hay futuro, que hay que construirlo con las nuevas reglas que han llamado “reformas estructurales profundas”.

Cualquier país que quiera mantener una economía sostenible, que pretenda prolongar los beneficios que proporciona el Estado del bienestar, debe ser realista, está obligado a efectuar esos cambios estructurales que garanticen su viabilidad, nos cuentan. Con los parámetros actuales caminamos hacia el abismo, nos advierten. A tenor de cómo se perfila la demografía, y con el incremento de la esperanza de vida, la ruina de nuestro sistema de pensiones está garantizada, nos amenazan.

Lo tienen claro. Esta colección de zaratustras salidos de esos depósitos de think tank con la verdad revelada, con sus calculadoras, sus camisas de rayas, su discurso sereno, pausado y avalado por másters en economía de universidades prestigiosas que les costearon sus ancestros, donde fueron instruidos en “la palabra” para que la difundieran por el mundo, son los jinetes del Apocalipsis. Tienen todo estudiado, calculado, casi resuelto. Para llegar a la solución preestablecida deben eliminar un factor, el humano. Ninguno de sus cálculos se sostiene si se respeta ese factor. Su solución es perfecta y multiplica los beneficios de la minoría a la que van destinados los designios del nuevo mundo al que nos llevan, siempre y cuando se elimine al ser humano del proyecto.

En la nueva organización social, las personas no tienen cabida. El nuevo entramado no puede cimentarse en entes que sienten, padecen, gozan, sufren y tienen necesidades elementales que se empeñan en satisfacer. Los señoritos del nuevo mundo han diseñado una estructura perfecta para salvar la economía sin contar con los habitantes del planeta Tierra, para ellos somos cosas. En el nuevo horizonte que se contempla desde la atalaya del neoliberalismo no existimos, somos sólo un escollo que hay salvar o, llegado el caso, suprimir. Estos señores del mundo exigen sumisión y respeto a sus dogmas mientras laminan los derechos elementales de los demás. Su premisa es: “Tenemos el poder, sin nosotros nada es posible”.

El trabajo ha dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio producto de la generosidad de los empresarios, que quedan eximidos de obligación alguna con esa masa salarial que se empeña en poner freno a la Historia. Sacrificio, productividad y competitividad. Ese es el nuevo orden de los factores del Nuevo Orden Mundial.

Desde la Administración del Estado se privatizan servicios poniéndolos en manos de empresas que explotan a los trabajadores hasta límites inaceptables, con la cooperación de los diferentes cargos públicos, llamados “de confianza”, nombrados a dedo por los políticos elegidos en las urnas que creen legitimadas sus acciones de destrucción del bienestar y el patrimonio colectivo, por haber obtenido una mayoría suficiente en las elecciones. Sin el menor rubor justifican en los medios de comunicación salarios ridículos, condiciones abusivas con un argumento incuestionable: “menos es nada”. Así resolvía un alto cargo de la Comunidad de Madrid la cuestión de qué le parecían los sueldos de menos de 700 euros que aparecen en anuncios de trabajo donde se exige una alta cualificación, dominio de idiomas y disponibilidad completa. “Menos es nada”, se nota la formación matemática de estos jóvenes economistas que saben distinguir cuál es el mayor entre los números setecientos y cero.

Somos cosas y, en tanto tales, a nada tenemos derecho. Hemos venido al mundo con una obligación: someternos al imperio de una nueva economía que busca el bien para sí y la ruina para los demás. Como un tren de mercancías que viaja a toda velocidad portando carbón, nos permiten recoger los trozos que caen de los vagones y quedan desperdigados en torno a la vía mientras vemos alejarse al convoy con rumbo desconocido.

Nos han convertido en cosas y ahora debemos adaptarnos a nuestra nueva condición de simple materia. Tenemos que evolucionar hacia esa nueva especie que nos sobrevivirá eliminando las necesidades y los sentimientos. Con la cosificación desaparecerá el dolor, seremos clasificables, almacenables. Cosas asequibles, inertes, insensibles, así nos quieren.

Cosas que pierden la capacidad de añorar lo que fueron en otro tiempo.

De esa forma nos sueñan estos seres sin alma.
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26 Comentarios
  • ildefons ildefons 17/02/14 21:18

    Estoy totalmente de acuerdo, y  la ironía es,  que pueden hacerlo porque la mayoría les dejamos, engañados por su discurso. Hasta cuando vamos a estar desinformados con tanta información?, cuando vamos a despertar y a ser críticos con tanta injusticia?, cuando seremos mayores de edad?

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  • Miju33 Miju33 16/02/14 12:02

    Los trabajadores deberían alcanzar un pacto de no procrear esclavos futuros hasta que el Poder no garantizase volver a considerar los sueldos como una constante en la ecuación. Entretanto aquí, en Catalunya, montones de ilusos gritando Som una Nació, como sí quienes los esclavizan no fueran sus propios " compatriotas".

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  • Holcan Holcan 16/02/14 11:31

    Oiga, muy bueno el artículo. Serio y bien explicado. Con esas cosas que uno quisiera decir dichas por usted. Más, porfa. Y gracias.

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  • ercapea ercapea 16/02/14 11:11

    Todo acertadisimo, aunque creo que debes de mencionar a esta sociedad aborregada, que como decia Perez-Reverte, si cae una bomba, lo primero que sale a la calle a ver si hay daños en su coche. Nos han echo poseedores de algo, de un algo el cual no estamos dispuestos a perderlo, y nos convierte en borregos aburgesados. El dia que despierten cuatro borregos aburguesados se acabara el despotismo neoliberal que nos han metido en esta Monarquia Bananera. Gracias WYOMING, por tus soplos de aire fresco

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  • baldos baldos 14/02/14 11:42

    Que grande eres Wyoming, siempre hemos sido esclavos, a pesar de la abolición de la esclavitud, de niños, con el palmetazo con la regla en la mano, en la adolescencia de nuestros estudios y de nuestras obligaciones con la sociedad, en el ejercito si ejercías de Alférez, esclavos de los superiores, durante tres veranos consecutivos y una vez terminada la carrera y ya con novia, esclavo de tu trabajo, para lograr una familia y darle estudios a los hijos y de casi viejo, esclavo de las enfermedades y del repago de medicamentos, aparte de la felicidad de ver a mis hijos con carreras y a mis nietos, sólo me queda la ansiedad del Intermedio. Gracias, Wyoming.

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  • Angel Angel 14/02/14 11:39

    Estoy leyendo tu libro, y no quiero pasar la oportunidad de comentarte un tema. Es acertado tu descripcion y analisis de los ya casi 1000 años de inquisicion y castellanos viejos que han llevado la marca españa a donde siempre a estado, y a los españoles a llorar, pero Wyoming se echa de menoscualuqier comentario a la culpa que PSOE ha tendio en todos estos años, creadores de la cultura del pelotazo, desde Guerra y Solchaga a los ulitmos tiempos de Zapatero. Olvidas que el PSOE ha tendio el poder mas tiempo en esta democracia de 40 años que el PP. Que la derecha sea mas ilustrada y estudiada para conceder a la Ilgeisa el patrimonio español, no es obice para que el PSOE quintacolumnista en 7 años fuera incapaz de derogar este regalo,y que en definitiva toda la izquierda , que segun tu todavia exist, formaba parte de todos los chiringuitos de corrupcion que los caciques ilustrados han montado. Bueno, mi apoyo a tu labor, y espero que llevemos a la carcel a todos.

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  • jhgb jhgb 13/02/14 19:23

    Pero no eran los terroristas los que hacían esto, cosificar las personas para no dolerse de ellas, socializar el sufrimiento, haber si los derrotados se están reencarnando en bancos, eléctricas, petroleras, en intensidad de dolor puede que no, en cantidad de DOLOR, ganan seguro nuestros bancos,nuestras  eléctricas, nuestras petroleras, nuestras multinacionales, repito nuestras porque si no fueran nuestras no se lo consentiríamos. ¿Los políticos que elegimos que hacen?  Lo que mandan los nuestros.

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  • Casirojo Casirojo 13/02/14 17:42

    Es necesario potenciar a los sindicatos,necesitamos interlocutores validos y potentes frente a esta patronal neo franquista.Ya está bien de criticar a los sindicatos,lo que hace falta es que todos los trabajadores se afilien a un sindicato,es la única forma de defensa.

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  • Jorge Cruz Jorge Cruz 13/02/14 14:09

    El discurso y la lógica neoliberal ha sido incrustada en la psique colectiva española desde la época de bonanza artificial que tuvimos. Prueba de ello es la reacción que no pocas veces se observa en muchas personas de la calle cuando alguien dice que hay que tener salarios dignos, impuestos proporcionados y progresivos, y una sanidad, educación y sistema de pensiones público; rápidamente es tachado de demagogo. El neoliberalismo, a través de su propaganda en medios de comunicación, ha creado soldaditos que repiten como loros los mantras neoliberales. Que el Sr. Botín lo diga, lo puedo entender (que no justificar); pero alguien que es tan desgraciado/a como yo diga lo mismo, es síntoma de que su discuro y su lógica han calado en la calle. Todo empieza por cambiar esa lógica, y hacer ver a la gente que la demagogia no es unidireccional; también puede ser liberal. Solo hay que oir a Daniel Lacalle para saber lo que es un demagogo neoliberal de libro.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 13/02/14 08:48

    Dices Wyoming que nos han convertido en cosas y estoy de acuerdo; pero estamos llegando a unos extremos que también nos tratan como chatarra inservible, como lo han hecho en Alagón con esa pareja de ancianos de más de ochenta años, ella impedida, y dos hijos con minusvalía, a quienes la ¿ley? ha echado de la casa donde vivían ¡desde 1942!, demoliendo la vivienda delante de ellos. ¿Eso no es un escrache, un acto violento, una salvajada? Si las manis de Gamonal (según la autoridad) las organizaban peligrosos extremistas, quienes autorizaron el acto de Alagón, ¿qué son? Nos tratan como cosas y nosotros deberíamos tratarlos a ellos como lo que son: una mierda. (Te agradezco muchísimo tu compromiso social.)

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