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Foro Milicia y Democracia

Bomberas y emociones

Publicada el 15/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 14/01/2020 a las 20:43
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No solemos hacer caso a nuestros sentimientos. Solemos pensar y actuar sin escuchar nuestras emociones y así nos va. Mal. Hay que pensar y utilizar el lóbulo frontal (es lo que nos diferencia de los animales, nuestra capacidad para el raciocinio) por supuesto, pero escuchando lo que sentimos, identificando lo que nos pasa por dentro.

Afortunadamente, cambiamos las cosas. El sistema educativo va introduciendo una metodología que apunta a la resolución de conflictos dentro del aula, basada en la escucha y en la identificación de emociones. Enseña, por ejemplo, a respirar unos segundos, a calmarse y dialogar ante situaciones de enfado. Ello, sumado al fomento de la capacidad de empatía, preparará a las niñas y niños para una convivencia sana con los demás y consigo mismo.

En el aula, como pasará luego en la vida, en las casas, en los trabajos y en los espacios públicos, se crean situaciones de alegría, tristeza, ira, miedo, asco, sorpresa. Saber gestionarlas pasa por haber aprendido a identificarlas y saber cómo actuar.

¿Quién no ha sentido alguna vez una alegría inmensa y tras dar saltos o reír a carcajadas se ha encontrado con alguien reprimiendo ese comportamiento? “No te rías así, ¡estás dando la nota!”.

¿Quién no ha estado muy triste por algo y alguien ha reprimido su llanto? “No, no llores, llorar es de débiles”. ¿Quién no ha sentido rabia y cuando ha gritado o golpeado algo ha sido reprimido? “¡Calla, para, eso no se hace!”. ¿Quién no ha sentido miedo por algo y no ha tenido a quien le ayude a mitigar la ansiedad? En definitiva, ¿quién no ha sido reprimido o reprimida ante sus propios sentimientos? No conozco a nadie que no pueda poner ejemplos a esta pregunta.

Cuando sentimos alegría debemos reír, cuando sentimos ira tenemos que soltarla y si bien no hay que pegar a nadie o destruir objetos (lóbulo frontal), sí se puede gritar en la montaña, golpear una almohada o un saco de boxeo. Cuando se está triste se debe llorar y cuando se tiene miedo acudirá el estrés de forma natural y, entonces, habrá que replantear las interpretaciones. Lo que está claro es que guardar lo que sentimos dentro nos daña. Los sentimientos son patrimonio de la humanidad. Como no hayamos aprendido a identificarlos y mostrarlos, seremos infelices más veces de las necesarias.

A las mujeres y a los hombres, de sobra es conocido y reconocido en normas de todo tipo (internacionales, nacionales y regionales), nos han educado de forma diferente en contenidos y gestión de emociones. Por ser mujeres nuestros espacios eran unos, por ser hombres sus espacios, otros. Todavía sucede. Cosas de hombres eran la seguridad, la política, la justicia, la automoción, la fuerza, la valentía, pegar, etc. Cosas de mujeres la casa, la crianza, la enfermería, la limpieza, la costura, la delicadeza, llorar... Gracias a la lucha feminista (no lleva muchos años como movimiento social si pensamos en la Historia de la Humanidad) las mujeres, tristes por la situación de inferioridad, han llorado; invadidas por la ira provocada por la discriminación, han gritado; con miedo a las consecuencias de rebelarse ante las injusticias, se han levantado; y ahora, alegres por los avances conseguidos, por ser cada vez más iguales, reímos, cantamos, bailamos y saltamos.

Esa lucha por una causa tan justa y noble, la igualdad entre hombres y mujeres, es la lucha de las mujeres y los hombres de bien. No hay otra forma más sencilla de describirlo.

Queda mucho camino por recorrer pero vamos a darnos el gusto de parar de vez en cuando, como cuando subes a una montaña y reparas en lo andado hasta ese momento para disfrutar de las vistas, para ser consciente de dónde estás y cuánto falta para llegar allí arriba.

Las mujeres ya tenemos reconocidos en nuestro país (no hay muchos en el planeta como el nuestro) derechos para ser iguales que los hombres en oportunidades. Objetivamente y a pesar de haber profesiones donde siguen siendo predominantes los hombres en los puestos más altos, ya somos médicas, juezas, políticas, ingenieras, conductoras de camiones, de coches y motos de carreras, científicas, presidentas de comunidades autónomas, pilotas de aviones de combate y de aviones de pasajeros, guardias civiles y policías, militares, etc. Y también se ven hombres (no tantos como mujeres, es verdad) en casa, criando a sus bebés, cocinando, poniendo lavadoras, cosiendo, cuidando a los mayores dependientes, enfermeros, maestros infantiles… Y no pasa nada (malo) y pasa todo (bueno). Y ahí estamos, en el camino de la corresponsabilidad, aunque haya quienes no entienden qué significa igualdad y nos pongan piedras. Ahí estamos, subiendo a cada cima que no hemos encumbrado jamás por ser mujeres. Me parece precioso.

Volviendo la vista hacia una de las cimas a las que no hemos llegado por ser mujeres… tomamos aliento. Las mujeres en España no llegan al 1% en los cuerpos de extinción de incendios.

Castilla y León, la Rioja, Ceuta y Murcia tienen sus cumbres esperando a la primera mujer bombera. En otros países con otro tipo de pruebas las mujeres en esta profesión alcanzan hasta el 30%.

Quiero recordar, sabiendo que es más fácil cambiar leyes que mentalidades, que nuestra Constitución le dice a los poderes públicos que tienen que promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas, que tienen que remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud.

Apagar fuegos, rescatar personas de accidentes o pozos y todas las acciones que puedan desempeñarse en el servicio de bomberos, no es tarea de hombres, es una tarea de hombres y mujeres, como todas. Pruebas pensadas para atletas de élite que posteriormente, a lo largo del desempeño de la profesión, no se les exige suponen una de las barreras y obstáculos para las mujeres a remover por los poderes públicos.

Las diferencias biológicas no son incompatibles con la profesionalidad como dice Inés Suárez, bombera forestal de la que podemos estar henchidas/os de orgullo por apagar fuegos y también la discriminación.

P.D: Si en tu mente (seas hombre o mujer) está saltándote esta alarma roja: “¡Si hay un fuego en mi casa, a mí que me rescate un hombre que tiene mejores marcas que una mujer!”, reflexiona: estás sintiendo miedo, identifícalo, véncelo. Las mujeres pueden hacer cualquier cosa, operarte de un tumor, llegar a la Luna, descubrir la estructura nuclear del núcleo atómico, juzgarte, escribir artículos que lo explican y salvarte de un incendio.

_____________

Teresa Franco. Militar en servicios especiales, concejala en el Ayuntamiento de Murcia.

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13 Comentarios
  • Orlinda Orlinda 15/01/20 19:01

    “Mientras la Iglesia de Inglaterra rechace nuestros servicio -¡ojalá nos excluya durante largo tiempo!- y se nieguen a que compartamos sus acervos y privilegios, estaremos a salvo, sin realizar el menor esfuerzo, de las particulares lealtades y vasallajes que dichos acervos y privilegios engendran.”
Virginia Woolf en “Tres guineas”
    Por cierto, un libro que es un alegato contra la guerra, un análisis que sigue siendo vigente sobre la cultura viril de la milicia y la guerra.

    “Nada cambiarán las mujeres en el mundo público si se dejan sobornar para entrar en el cautiverio” ... “La mejor manera en que podemos ayudar a evitar la guerra no consiste en ingresar a su sociedad, sino en permanecer fuera de ella.” 

    Así es, nada ha cambiado en EEUU con presidenta. Nada se puede conseguir si en las escuelas tan necesarias para las niñas se les enseña lo mismo, a competir, ganar, triunfar sobre los demás, jerarquizar, poseer a cualquier precio, envidiar..., las causas de todas las guerras. (es Virginia Woolf)

    Si la “igualdad” era esto a mí no me interesa.

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    • Orlinda Orlinda 15/01/20 19:09

      Añado a la lista de lo que se enseña a las niñas: (como a los niños) a ser la más en todo. Una forma de ir por el mundo típicamente viril.

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  • tarrul tarrul 15/01/20 18:40

    Tptalmente de acuerdo, la cima està mas cerca y no hay que desfallecer.

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    • Orlinda Orlinda 15/01/20 19:11

      Escalando el Everest...

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  • Orlinda Orlinda 15/01/20 11:57

    ... y las mujeres pueden ser militares, montar e ir a las guerras y matar. Igualico igualico que como siempre han hecho los hombres. 

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    • Atea Atea 15/01/20 13:07

      Pueden o deberían poder ser toreras, curas o montar guerras aunque lo que hagan con su vida no nos guste. Abogar por el pacifismo o el laicismo es otra lucha que puede ser complementaria pero que es distinta. Pretender que la igualdad es convertir a todas las mujeres en maravillosas, estupendas, generosas, pacifistas y de izquierdas y hacerlas mejores o con menos "defectos" que los hombres, parte de una premisa errónea. Somos igual de imperfectas.

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      • Orlinda Orlinda 15/01/20 15:11

        Yo no pretendo convertir a nadie en nada, es esta señora, Teresa Bravo, quien hace campaña para convertir, para que las niñas sean militares. Que seamos imperfectas no es razón para aplaudir con las orejas que las mujeres entren en una institución de poder patriarcal, jerarquizada, cuyo objetivo es dominar, con valores como la obediencia y la sumisión. ¿Va a mejorar en algo la institución por la incorporación de mujeres? ¡No! Al contrario, supone un plus de legitimidad para el militarismo y de desprestigio para la lucha feminista el militarizarnos sin importar lo que con eso se apuntala.
        Desde el respeto personal a esta señora militar, digo también que no es ningún motivo de satisfacción haber conseguido entrar en el ejército, algunas discriminaciones nos benefician en vez de perjudicarnos como bien contó Virginia Woolf a propósito de los curas, en su caso pastores.
        Pero en fin, cada cual se alegra con lo que le parece y las contradicciones hay quien las torea mejor que Manolete.

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        • Atea Atea 15/01/20 16:16

          No veo dónde está la campaña para que las niñas sean militares, en todo caso y rizando mucho el rizo, podríamos entrever que anima a ser bombera.
          Si las mujeres nos negásemos a entrar en instituciones de poder patriarcal y jerarquizadas como dices, no podríamos acceder a ninguna. Cada cual intente hacer en la vida aquello que le guste, es entrando como se pueden cambiar las cosas, y lo hemos visto con la judicatura o la política por ejemplo, instituciones que han estado prácticamente vetadas para nosotras hasta hace relativamente poco. Debiera estar prohibido que una mujer fuese presidenta de un banco? Impide acaso que cuestionemos la banca porque esté una mujer al frente? Negar que la incorporación de la mujer pueda servir de algo es poner palos en las ruedas. Las mujeres han de ser libres para hacer lo que quieran aunque eso que quieren no nos guste. Defiendo que una mujer pueda ser cura si quiere aunque sea un cargo que yo deteste, lucharé con mis medios para que deje de existir la iglesia y me da lo mismo si la figura principal se llama Francisco o Francisca. Mi animadversión es extensible a los ejércitos, el fútbol o el toreo, independientemente del sexo que los represente.

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          • Orlinda Orlinda 15/01/20 18:12

            ¡Torera! ¡Torera! Además de que te vas pareciendo a Jorge Plaza? ¿Quién ha hablado de prohibir? Se trata antes de alegrarnos con los Caballos de Troya que nos regalan pensar en lo que suponen, en las implicaciones que tiene para lo estructural y colectivo ese que cada cual haga lo que le guste.
            No puedes ver mucho si no conoces a Teresa Franco (no Bravo, como puse antes) no obstante darle la enhorabuena por “su lucha”.

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            • Atea Atea 15/01/20 18:58

              Deja de insultar y no enturbies ni malinterpretes. “Que cada cual haga lo que le dé la gana” significa que cada mujer pueda acceder a puestos que eran reservados solo para hombres, si le da la gana.
              No te vayas por callejones, que ya sabemos cómo nos las gastamos cada cual.
              Yo no me alegro con ningún caballo de troya que nos regalan porque no nos regalan ni uno. Los conseguimos nosotras y todos esos hombres que nos acompañan. Así que sí, me alegro cada vez que una mujer consigue superar aquello que un hombre le prohíbe.
              Teresa, aunque no te guste el entorno, lucha por la igualdad lo mismo que haces tú, metida en un mundo de hombres aguantando el tirón y defendiendo sus derechos, sabiendo que las estructuras se destruyen desde dentro.
              No te gusta el ejército? A mí tampoco, por eso ni tú ni yo somos militares. Bueno, según tú, yo soy torera. No lo soy, pero si lo fuese, seguro que toreaba con más arte que tú.

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  • Atea Atea 15/01/20 10:21

    En relación a la capacidad para expresar los sentimientos, este vídeo me parece buenísimo:
    https://youtu.be/5nlvAKLjkz8
    Enhorabuena por tu lucha que es la de "mujeres y hombres de bien", ahí seguimos disfrutando lo conseguido y peleando por lo que aún queda por conseguir.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 15/01/20 09:38

    Magnífico Teresa. Es brillante. Enhorabuena.

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  • Piazan Piazan 15/01/20 08:54

    Impecable y necesario artículo! Muchas gracias Teresa por tu certera y emotiva exposición!

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