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Muros sin Fronteras

Nacionalismo en pantalón corto

Publicada el 28/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 27/06/2018 a las 17:41
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A la mayoría de las personas que odian el fútbol les suele gustar el Mundial (menos los irreductibles que presumen de serlo). Gusta porque tiene el don de la excepcionalidad (el campeonato es cada cuatro años) y se disputa en verano (menos el próximo en Qatar), periodo en el que las noticias políticas decaen. Manuel Saco, creador del genial mote del “hombrecillo insufrible”, y que he copiado a menudo y no siempre con el debido copyright, sostiene que este decaimiento noticioso genera mejores periódicos e informativos. Sin declaraciones y contradeclaraciones de líderes, nos vemos forzados a publicar historias.

Eso era antes, cuando aún se compraba en el kiosco y se leía con cierta parsimonia. Hemos sustituido la lectura paciente por la ilusión de leer. Bastan cuatro tuits o un par de minutos de permanencia en una pieza para creerse informado. El gran reto del periodismo en la era de Internet es ser imprescindible en la sociedad democrática, ofrecer hechos veraces en medio de un mar de mentiras. Y en eso estamos.

Escribía de fútbol, de una competición global que tras unas eliminatorias previas reúne a los mejores en una sede (Rusia), o en varias (el Mundial de 2026 se celebrará en Canadá, EEUU y México, un golpe bajo a los muros físicos y mentales de Donald Trump).

En la selección de los mejores existe una discriminación positiva para evitar que lo jueguen siempre los países ricos. Se busca garantizar la globalidad del deporte con representaciones África y Asia, y de una Latinoamérica más allá de Brasil, Uruguay y Argentina. Gracias a estos equilibrios, Panamá ha podido jugar su primer Mundial y celebrar su gol en la derrota por 6-1 frente a Inglaterra como un triunfo nacional.



El fútbol despierta sentimientos nacionalistas, como los JJ.OO. (y Eurovisión, que ya es decir). Es así desde la vieja Grecia. Competir bajo unas normas iguales para todos. En vez de invadir países en nombre de una raza, o de un pueblo presuntamente superior, de matar a los rivales por cualquier nimiedad, en el fútbol se pita penalti o se saca tarjeta roja. Y más ahora con un VAR que parece el Tribunal de la Haya.





El psicólogo Eduardo Bofill organizaba juegos en una playa de Monrovia, dentro de un arrabal llamado West Point, en el que se hacinaban decenas de guerrilleros de diversos grupos que habían sido enemigos en la guerra civil de Liberia. El juego impone normas iguales para todos, crea cultura de grupo. A Bofill le permitió generar confianza para poder ayudar desde sus necesidades, no desde las nuestras.

En los Mundiales se exhiben banderas nacionales, se gritan proclamas y se cantan himnos, algunos con sangriento pasado colonial. Cuando las cámaras repasan el rostro de los jugadores antes de los partidos, los más patriotas (término que detesto) vigilan los labios de sus jugadores. No vaya a ser que se nieguen a cantar como Karim Benzema. Para él, La Marsellesa no es liberación.



Los países pequeños cantan más alto, con una pasión impropia de su tamaño. Los jugadores españoles no cantan porque el himno no tiene letra, al menos hasta que gobierne Albert Rivera con Marta Sánchez de ministra de Cultura. Los aficionados españoles tampoco cantan, tararean variaciones festivas del chunda-chunda, que también dice mucho de lo que somos. Nuestra marcha de alabarderos no vale para unir un país ni para presentarse en sociedad como selección. Siempre me gustó Canto a la libertad de José Antonio Labordeta.



O Ya puestos:



Son tiempos del nosotros y el ellos, sin otredades que las carga el diablo. No por el fútbol, más allá de sus hooligans, sino por la política reducida a turbamulta. La crisis exacerbó el discurso xenófobo, que se basa en ideas simplistas, por lo demás falsas: vienen (los migrantes) para quitarnos el trabajo; reciben más ayudas; aumenta la delincuencia; con ellos viajan violadores, drogadictos y terroristas.

Muchas de estas barbaridades salen de la boca del Irresponsable en Jefe (Trump), y también de líderes europeos como Matteo Salvini y compañía. La idea de crear zonas cerradas fuera de la UE para clasificar a los migrantes está en línea con el disparate ambiental en el que vivimos.

Resulta divertido comparar las fotos de la selección francesa de los años noventa y la actual en la que abundan los jugadores de color. Debe ser duro para Marine Le Pen. Sucede también en Bélgica. En Alemania hubo polémica con Özil y Gündogan, ambos de origen turco, por fotografiarse con Erdogan. En España, las críticas se centran en Gerard Piqué porque tiene la sana costumbre de decir lo que piensa y encima es catalán. La España tribal le pita sin importar su compromiso con la selección.

El secreto del fútbol es que basta una pelota más o menos redonda y un pedregal más o menos llano para organizar un partido. No exige grandes inversiones. Lo puede practicar cualquiera. La calle es la universidad de valores para millones de niños y niñas, que todavía se llama fútbol femenino y empieza a despegar.



El fútbol es la oportunidad de una vida mejor para millones de africanos. ¿Recuerdan a Samuel E’too cuando firmó por el Barcelona?: “Correré como un negro para vivir como un blanco”.

Ya sé, pan y circo, dirán los irreductibles. Cierto, pero comprar el eslogan es también una simplificación. La gente no se olvida de sus problemas. Argentina, que ha dado tres de los cinco mejores jugadores de la historia –Di Stéfano, Maradona y Messi–, vive los reveses de su selección como un fracaso de país. El martes se salvó de la quema de la eliminación. Hubiera sido una catástrofe nacional. En Argentina todo el mundo es de su selección, por encima de su club.

Sus dificultades, la derrota ante Croacia, no se puede separar del hundimiento de su economía, del retorno del FMI de infausto recuerdo en las crisis de los años 80. El fútbol no tapa miserias. Tampoco puede con la desgracia de que te gobierne Macri y la alternativa sea Cristina Fernández de Kirchner.



El fútbol provocó una guerra entre Honduras y El Salvador, pero también calla trincheras durante 90 minutos (120 minutos si hay prórroga). Se puede practicar con limpieza o suciedad, como el célebre Estudiantes de la Plata. Estos días hemos visto imágenes de los seguidores japoneses recogiendo su basura de las gradas. Es una cuestión de educación cívica. También lo hacen los seguidores de Senegal, menos dados al orden ciudadano. De los españoles ni hablamos.



 
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24 Comentarios
  • JCFR JCFR 01/07/18 20:02

    Da gusto leer a Ramón Lobo, un periodista con solera.
    Podría dirigir RTVE.

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    • Cañuelo y Pereira Cañuelo y Pereira 03/07/18 15:10

      No lo conozco con de mucha profundidad pero me da que sí. que sería una buena decisión

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      1

  • Cañuelo y Pereira Cañuelo y Pereira 29/06/18 17:45

    Enrique Badosa.Epigrama XVIII. Deporteratura
    Ya está en orden el caos de este pueblo.
    De nuevo somos grandes y triunfales.
    Con entusiasmo todos entonamos
    el himno patrio: "Do, re, mi, fa, gol".

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 29/06/18 17:26

    Yo no creo que haya gente que odie "el fútbol" sin más, lo que creo y yo me encuentro entre ellos, que hay gente que piensa que sufrimos una sobredosis de fútbol inaguantable, que en muchas ocasiones tapa la gran mayoría de miserias humanas y colectivas.

    Ésto, sin entrar en la pasta "indecente" que cobran las estrellas y no tan estrellas, y el presupuesto que maneja el llamado "mundo del fútbol", mientras por ejemplo en España, se hecha en falta dinero para investigación, y nuestros científicos tienen que emigrar a "países que nunca ganarán un Mundial de Fútbol ni una mísera Eurocopa.........pobres desgraciados".

    En la cima del despropósito, optando a medalla con seguridad, se sitúa España, donde además de crecer la desigualdad, mantener una tasa de paro del 17% de media, y otros problemas que hemos leído y compartido en éste medio, se pagan los mayores traspasos y se tira el dinero (lo llaman invertir...) para conseguir a los mejores, mientras los forofos son capaces de dejar de comprar la leche y los pañales para sus hijos, devolver el recibo de la luz o el del seguro del coche, a cambio de comprar la última camiseta del equipo de sus amores.

    Cuando espabilaremos...

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    • Coronel Dax Coronel Dax 29/06/18 19:54

      Estoy de acuerdo con usted Totofredo en lo referente al uso “político” del fútbol (algo que no es nada nuevo), y que afecta a muchos otros aspectos de la vida, sobre todo del empleo del ocio. Hoy se fomenta todo aquello que tenga mucho que ver con la pura evasión y con lo emocional y se desprecia todo lo que tenga que ver con “pensar”. No sea que se piense lo que no se debe.

      Tenemos que tener nuestro tiempo de evasión, no va a ser todo leer filosofía, pero nuestro ocio no debería ser solo evasión. Tenemos mucha gente con carrera universitaria que son unos verdaderos incultos. Las películas (las realizadas para mayorías) de hoy son pura evasión. En otras épocas no tan lejanas había películas bastante más comprometidas socialmente que eran grandes producciones. Hoy se fomenta el fútbol, el cine de evasión, los concursos de competición, el deporte, en especial el deporte de resistencia o el de emociones (el puenting y similares). Los viajes y la gastronomía. Los festivales de música. Y con el PP, los toros, las motos, Fórmula 1 y las fiestas “populares”, en especial las religiosas.

      Se fomenta que una persona tenga fortaleza mental para pegarse una carrera de 60 km, pero se vende que leer buena literatura es aburrido, de gafapastas. Si dedicas 20 horas semanales de tu ocio a deporte no tienes tiempo para otras cosas. Me parece bien el deporte (yo lo practico), pero no la obsesión.

      Es evidente que leer ciertos libros, como ver ciertas películas u obras teatrales, implica un esfuerzo intelectual que no se fomenta, más bien al contrario. Esa campaña contra el “cine español” (donde no se incluye las basuras que producen A3 o Mediaset) tiene toda la intención del mundo.

      Aunque parece que las cosas comienzan tímidamente a cambiar últimamente.

      Un saludo.

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  • Arkiloco Arkiloco 28/06/18 23:02

    Tenía curiosidad por lo que se podía comentar aqui pero no he leido nada que me llame a opinar. Si que he notado y hasta podría asegurar que a Bidebi le gusta el futbol y trata de ocultarlo como una vergüencilla. Y se hace el ignorante. Y la jeta que tiene el tio. El más destacado insultador de estos foros le pide a Maraña ¡que saque tarjetas a los que odian e insultan desde el anonimato! Es como si aquel mitico central argentino del Atleti, Santos Ovejero, uno de los más duros y guarretes que se recuerdan, se hubiese quejado al arbitro por algún arañazo recibido. Hay que joderse o cosas del futbol.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 28/06/18 12:04

    Creo que muchos aficionados al fútbol no entienden su juego favorito y no me refiero solo a los aspectos técnicos. Por ejemplo, el nacionalismo puede influir mucho en los forofos de los respectivos equipos nacionales, pero poquísimo (y casi siempre para mal) en el rendimiento de los jugadores. No creo, por ejemplo, que los jugadores del Barcelona (Piqué, Puyol, Xavi Hernández, etc) descuellen por su patriotismo español, pero han jugado magníficamente en la selección española. Lo mismo se puede decir, por ejemplo, de Marcos Senna, nacido en Brasil y que jugó un importante papel en el triunfo de España en la Eurocopa de Luis Aragonés. Lo que le importa a un jugador de fútbol, ante todo, es brillar él mismo y, a continuación, que gane el equipo en el que él juega. Por eso les es tan fácil a los jugadores profesionales jugar hoy aquí y mañana allí. Por eso mismo es fácil ver, en el colegio por ejemplo, a dos hermanos jugar juntos y colaborar en el mismo equipo o, al revés, enfrentados en dos equipos distintos y olvidárseles el parentesco mientras dura el partido. Lo que importa es que el jugador sea bueno y que no sea un "picha fría" (que, aunque pocos, los hay): el amor propio, su afán de ganar ÉL MISMO hará que juegue bien y se le olvide el color de la camiseta a los diez segundos de empezar el partido. Y si los forofos no lo quieren entender, peor para ellos. De todas formas, los forofos de cualquier cosas son bastante obtusos.

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    • ivanovic ivanovic 28/06/18 23:00

      Muy cierto lo que dice sin peros.

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  • luzin luzin 28/06/18 11:10

    Habría que añadir el F.C Barcelona como bandera de los nazi-onanistas catalanes y parece que los vascos van a intentar repetir la misma jugada con el Athletic de Bilbao.
    El deporte espectáculo se ha convertido en una de las plataformas más importantes para mantener la idea nacionalista, y no es algo para tomárselo en broma. Como caso extremo, y no muy conocido, quiero mencionar que las bandas paramilitares que sembraron el terror (violaciones y asesinatos en masa) en la Guerra de la ex-Yugoslavia fueron reclutadas de los "ultras" de los clubes de fútbol.

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  • bidebi bidebi 28/06/18 10:52

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    Yo nunca he seguido ni la liga española ni al fútbol en general, pero en este mundial estoy viendo más fútbol que en toda mi vida. Quizás sea porque cambié de tv y en el nuevo es una maravilla de imagen.
    Desde ese no “entender” mucho de fútbol digo, modestamente, que algo está pasando en este mundial. De la misma forma que hay países emergentes en lo económico, ¿no hay equipos emergentes en lo futbolero?.
    Esa caída de Argentina y Alemania, ¿es solamente ocasional?.
    El partido Argentina-Nigeria me gustó mucho porque mostró una extraordinaria preparación física de los dos equipos.
    En fin, no sigo, que como digo no entiendo de fútbol …
    Pero el fútbol es política, es nacionalismo, es mafia. Resume en si mismo lo mejor y lo peor de cada sociedad. Es como un retrato de lo poquito que somos y de lo ridículos que podemos llegar a ser.
    En unos poquitos años todos podridos o quemados, pero el fútbol también sirve para olvidarlo.

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  • bidebi bidebi 28/06/18 10:48

    “Hasta que gobierne Albert Rivera con Marta Sánchez de ministra de cultura”. Todo se andará viendo al rey de Franco cantando la letra histriónica y hortera de la Sánchez.
    “Y los españoles con el chunga-chunga” en sus diversas versiones dependiendo del nivel etílico, “dice mucho de lo que somos”. Efectivamente, un himno militar impuesto y sin letra dice muchas cosas.

    Todas las sociedades han tenido espectáculos para distracción o dormidera de las masas, y el fútbol viene siendo el rey. Como bien dice Lobo quizás el secreto de su éxito se encuentre en su sencillez para practicarlo.
    Siempre se ha dicho que además de cómo dormidera social, el fútbol por sus características banderizas sirve para que la gente no mate por la calle al prójimo y su furor animal lo revierta en llamar hdp al contrario cada semana. Lo que pasa es que el fútbol, a partir de la aparición de la Internet y de sus foros, ha perdido cierto protagonismo como exclusiva forma de vaciarnos de nuestras frustraciones. Las redes sustituyen o complementan ahora al fútbol en esa labor social. Este mismo foro es una buena muestra de la necesidad que parece tiene el humano de odiar al de enfrente y de insultar desde el anonimato. Si en el fútbol el árbitro soluciona las cosas con el pito y las tarjetas, a mi me parecería adecuado que Maraña se vistiera de negro, se comprara un pito y empezara a sacar tarjetas. Porque cuando los nacionales creen necesaria su presencia para defender a la patria aquí también el partido se hace insoportable.

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  • AMP AMP 28/06/18 10:38

    De ese evento, no he podido evitar ver en los "noticiarios" a unos tip@s disfrazados y pintados ¿cantando?
    Deprimente.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 28/06/18 10:31

    "..que abundan los jugadores de color.." NEGRO dígalo sin tapujos.
    Soy español,español,español..en las competiciones deportivas en lo demás ,no.Curioso.
    https://youtu.be/YSv1d709Rxc
    De refugiado a estrella del Mundial: Pione Sisto y su viaje de Sudán a Dinamarca" noticia en un medio del que ,también ,soy socio.

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