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Voldemort en campaña electoral

Publicada el 08/10/2018 a las 06:00 Actualizada el 07/10/2018 a las 17:46
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La metáfora no es mía, sino de mi colega el politólogo Pablo Simón, con quien coincidí el pasado viernes en la mesa redonda que clausuraba el VII Congreso de la Red Española de Política Social. Me la regaló mientras yo le trasladaba la duda que me había planteado mi amigo Daniel Innerarity unos días antes en un diálogo donde tuve el honor de participar con él en la inauguración de un ciclo sobre participación ciudadana organizado por el Ayuntamiento de Pamplona. Daniel, lúcido como acostumbra, se preguntaba ante mi exhortación a hacer de las próximas convocatorias electorales una barricada contra el populismo xenófobo y fascista, cómo advertir del peligro que suponen estas formaciones sin convertirlas en protagonistas del debate ni mucho menos de la campaña. De ahí que Pablo Simón dijera: ¡Voldemort!, el personaje de Harry Potter conocido como “Quien no debe ser nombrado” porque su sólo nombre invoca a todas las fuerzas del mal. Da gusto tener amigos y colegas así porque la conversación se mantiene siempre viva y se hace de forma colectiva y permanente.

Efectivamente, ante lo que vemos que se nos avecina no basta con aterrarnos ni con recordar los peligros de reeditar lo peor de nuestra Historia. Es necesario estudiar bien el fenómeno, indagar en sus causas y tratar de extremar la empatía, desterrando el simple desprecio. A ello nos dedicamos últimamente con profusión los que intentamos entender (y explicar) el mundo que nos rodea. Fernando Vallespín lo describe aquí de forma magistral: “Es la nueva industria académica, desentrañar qué hay detrás de los populismos y el estremecedor giro hacia las democracias iliberales. Medimos así con pulcritud cada avance de los partidos populistas, identificamos a sus votantes, hacemos llamadas de alerta ante la aparición de los 'hombres fuertes' y sus sibilinas y torticeras estrategias de comunicación con las masas, u observamos cómo aumenta en las encuestas el número de personas que no ven imprescindible el vivir bajo un sistema democrático. Y al fondo, en algún lugar del futuro, atisbamos con pavor el rostro del fascismo”. El fenómeno ha llegado y comienza a llenar páginas que buscan describirlo e interpretarlo. Ayer, sin ir más lejos, este diario hacía una magnífica síntesis del debate de la mano de Ángel Munárriz.

Cada vez más voldemorts emergen con fuerza y comienzan a tejer una red de complicidades tan prometedora como débil. Es cierto que han sabido captar bien el descontento, que ofrecen respuestas simples y fáciles de entender y que se mueven bien en el terreno de lo emocional. Pero también es verdad que la Historia todavía guarda el recuerdo de lo peor del ser humano, que su autoritarismo, egoísmo y codicia casan mal con la solidaridad y la generosidad que necesitan las redes de cooperación, y que en el fondo sabemos que carecen de respuestas viables capaces de dar solución a los desafíos actuales.

Si entendemos el conocimiento como herramienta para la transformación social, a la descripción de lo que hay le deben seguir las propuestas de cambio. Y empieza a ser urgente. Quizá sea la hora de, elaborado el diagnóstico, comenzar a debatir cómo dar solución a los problemas que amenazan las democracias. Para ello, ayudaría entender la xenofobia y el auge de la extrema derecha como síntoma de debilidades mayores a las que hay que dar respuesta. Y de esa forma, el foco del debate lo situaríamos en las causas de la crisis y en cómo afrontarlas. Lo contrario, además de iluminar a los que no deben ser nombrados, no deja de ser mirar el dedo que apunta a la luna.
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11 Comentarios
  • Pacoescolano Pacoescolano 08/10/18 19:17

    Cristina Monge: como dice un comentarista, para quién escribes? Hablas de que hace falta respuestas viables a los desafíos actuales. Creo que UnidosPodemos y otros movimientos sociales tienen algunas respuestas sensatas (transparencia, justicia fiscal, etc) y no creo que nos miremos el dedo que señala la luna. Salut

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  • Medina Medina 08/10/18 13:14

    Me preocupa la utilización del adjetivo "Populismo" que últimamente se ha puesto de moda. No hace muchos meses era "radical" el adjetivo que se aplicaba contínuamente a la persona, partido, ideología... y por extensión a todo lo que no nos gustaba. Más aún para definir a Podemos -por parte de la derecha ultracentrista-. "Radical" es un adjetivo mal utilizado para definir a ciertas ideolgías y a personas que... por ejemplo: estan radiclamente en contra de la pérdida de libertades en España y Europa, que son radicales en defernder derechos perdidos... en defender -con argumentos, intelectualmente y mesuradamente razonados- la abolición de la cadena perpétua y la pena de muerte. Todo lo que antes era "Radical" ahora es "Populista". En ese saco menten a: Podemos, IU,Le Pen, la ultraderecha europea... etc. Llevo casi 24 horas oyendo las críticas y crónicas periodísticas del efecto causado por el mitin de Vox en Madrid, el domingo pasado. En un debate periodístico telvisivo, esta mañana, Francisco Marhuenda (más ubicuo que el Ser Supremo que está en todos los lugares) comentaba que "...se acusa a Vox de inconstitucional y a Podemos no, cuando estos han sido financiados, e ideológicamente provienen de Venezuela, Bolivia..." y bla, bla, bla, Ambos son "Populistas". Yo me pregunto: ¿No era populismo los mítines del PP en la plaza de toros de Valencia en los buenos tiempos de la Gurtel y Paco Camps? ¿No era populismo las manifestaciones en contra de los matrimonios de homosexuales, de Legionarios de Cristo, opusianos varios, Ana Botella, José María Michavila, 19 obispos, encabezados por el cardenal Antonio María Rouco? ¿Y los shows electorales del PSOE, ambientados por Alfonso Guerra, caletando por las arengas: "Alfonso... dales caña"? ¿No es populismo la programación telvisiva llena de vacuidad, amarillismo, zafiedad y pobreza de lenguaje, argumental e intelectual? Si citamos a las televisiones autonómicas la cosa empeora. "Radicales" y "Populistas" ¡Qué simpleza! ¡Qué pobreza argumental! Me temo que políticos, periodistas y tertulianos llevan confundiendo la velocidad con el tocino y las churras con las merinas (varios rebaños) demasiado tiempo.

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    • Pelias Pelias 08/10/18 18:40

      Ójala y el articulo de la opinadora tuviese, aunque sólo fuese, la mitad del rigor y datos contrastables que su opinión.

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  • Pelias Pelias 08/10/18 13:05

    ¿Y...?
    ¿Para quién escribes?

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  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 08/10/18 11:13

    Cero análisis. Mucha vaguedad.

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  • Grever Grever 08/10/18 09:51

    Del último párrafo: "conocimiento", "descripción","propuestas", "diagnóstico", " debatir". Temo que se olvida, olvidamos, que los Voldemort que amenazan las democracias dominan las comunicaciones simples, emocionales y fáciles de digerir y la propuesta es hacia lo complejo, racional y de digestión lenta. No se si será el momento de reconsiderar las estrategias pues parece que avanzan lenta pero inexorablemente.

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    • Prometeo46 Prometeo46 08/10/18 10:35

      Pues en Brasil parece que las estrategias de su Voldemort avanzan no lenta sino rápida e inexorablemente, y a propósito de Bolsonaro, vencedor con el 46% de los votos, parece mentira que ningún comentario se haga eco de tan lamentable resultado para los que aún creemos en la democracia.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 08/10/18 08:34


    Cita Cristina en este escrito a Daniel Innerarity, una persona excepcional, muy sabia y por ello sencilla, un personaje no muy conocido en España; en 2004 una revista le incluyó entre los 25 grandes pensadores del mundo. En su web: https://www.danielinnerarity.es/ se puede acceder a artículos, vídeos, .pdf (que pueden bajarse), que tratan de diversos temas que seguro nos harán pensar aunque no estemos de acuerdo con algo de lo que exponen.

    Coincido con la idea de que no hay que facilitar la propaganda a ese nuevo fascismo que está apareciendo; ya tienen medios sus seguidores para propagarlo sin que haya que ayudarles; por supuesto, tampoco hay que olvidarse de él, porque existir, por desgracia, existe. Osasuna!

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  • platanito platanito 08/10/18 07:31

    Me he resistido a leer los 7 libros de la Rowling porque me parecía ser una vuelta a lo mágico, a las historias interminables de los Endes y a las novelas pseudohistóricas de mil páginas. Por ello me he perdido a Voldemort, espejo de las fuerzas oscuras, los dartvaders o los mefistos. Así que me voy a quedar con el término Facha para nombrar a esos diez mil de Vistatriste, que dormitaban en el ala derecha de los ansares, que quiso maquillar, para que fuesen presentables en sociedad, el mago merlínArriola, y que ahora se han quitado la careta.
    Discrepé ayer con la "magnífica síntesis del Sr Munarriz" y le reclamé una hypersíntesis que dejase de marear la perdiz de diez expertos.

    Creo que la puntilla de la ll República fue pretender quitarle el monopolio de la enseñanza a la Iglesia y la de este sexenio querer arrancar de raíz ese mefítico drago del nacionalcatolicismo, con raíces profundísimas, cuya guinda es cuelgamuros.

    De la democracia del 78, que tiene muy poco de democracia, basada en el tridente de Damocles (milicia jueces policía) y la clave coronada, solo quedaría demolerla y partir de nuevas bases. Con la presente atomización de la derecha podría haber alguna oportunidad, así que opino echarle más madera a esa banda de yugos y flechas de las tres cabezas, y que la cancerbera siga procreando hijos deformes a ver si llegan a ser hasta cienmil con flor de lis.

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    • platanito platanito 08/10/18 07:34

      PD._ Olvidé decir que prefiero El principito al mago Potter. Para empezar es más corto, y supongo que más poético. Vale.

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  • frida56 frida56 08/10/18 01:24

    Ciertamente,me parece a mí también que la clave es entender los porqués de la gente que apoya a estos movimientos de extrema derecha. Si los políticos,sus asesores,los pelotas de los líderes de los distintos partidos y algunos periodistas salieran a comprar el pan o el ibuprofeno más a menudo,si cogieran frecuentemente el transporte público o, incluso,taxis,si vivieran el mundo real/real de verdad,este acercamiento de mucha gente a Voldemort no les cogería tan de sorpresa...se estaba viendo venir hace tiempo. Ocurre que,aunque no se sea político ni pelota del político ni asesor ni periodista,solo nos gusta oír lo que coincide con nuestras opiniones y con nuestra escala de valores,y al que difiere,le colgamos en el acto la etiqueta: populista le dice la derecha a la izquierda; fascista la izquierda a la derecha,y todos jugamos ese peligroso juego en el que nadie dice lo que de verdad piensa de las cosas fundamentales;consecuencia,nadie conoce a nadie,pero cree conocerlo.Luego vienen las sorpresas. Ni el neoliberalismo ni la dictadura de lo políticamente correcto pueden sustentar auténticas democracias,tampoco la desinformación de la información abundantísima. La crrupción del Sistema es un agujero negro que succiona a la misma democracia y azuza todo tipo de nacionalismos. Si criticas que los errores están en ambos lados,te tachan de equidistante,como si ese término fuera en sí peyorativo. Pues si aborrecemos la equidistancia,perdemos la objetividad para contrarrestar al que,por desgracia,sí debe ser nombrado porque está ahí,tocando nuestra puerta;dentro de un tiempo la abrirá a patadas,y perderemos todos.Menos debates y más,mucha más justicia social para el ciudadano de a pie es,a mi juicio,lo que alejaría a Voldemort de nuestras vidas.

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