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El coste de Europa

Publicada el 16/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 15/05/2019 a las 21:41
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Se insiste mucho desde los medios en que las elecciones europeas son las más importantes de todas pues, como se dice ritualmente, “nos jugamos mucho” en la Unión Europea (UE). El mensaje central es que hay que votar, ya que la participación en el conjunto de la UE ha ido bajando elección tras elección, pasando del 62 por ciento en las primeras, las de 1979, al 42,6, el mínimo histórico, en las últimas, las de 2014.

Esta caída se ha producido a pesar de que el Parlamento Europeo tiene más competencias que en el pasado. ¿Cómo es posible entonces que la ciudadanía muestre tanta indiferencia?

Quizá no estaría de más recordar que, tal como está diseñada la UE, el Parlamento Europeo es un actor relevante en muchos ámbitos, pero apenas tiene competencia alguna ni influencia directa sobre las políticas económicas, que son las más importantes (no se olvide tampoco que el presupuesto de la UE no llega al 1,5% del PIB europeo). Los europarlamentarios pueden decidir sobre muchos asuntos, pero no sobre los grandes temas de política económica, que son los que más han afectado a la ciudadanía durante los años de la crisis. Las políticas de austeridad, el rescate a los países endeudados, los objetivos presupuestarios, etc., no son asuntos que se decidan en el Parlamento Europeo.

La política económica está en manos del Banco Central Europeo, sin legitimidad democrática, de la Comisión Europea, con una legitimidad democrática tenue, y de los gobiernos nacionales que integran la UE. Los representantes directos de la ciudadanía tienen poco que decir al respecto. Siendo esto así, no resulta tan sorprendente que mucha gente entienda que las elecciones europeas son unas elecciones de segundo orden: no se debe solamente a que sea un Parlamento lejano, sino a que es un Parlamento sin poderes sobre el ámbito económico.

Para entender la crisis en la que se encuentra la UE, hay que remontarse al Tratado de Maastricht de 1992. Allí se alcanzó un gran acuerdo entre las fuerzas conservadoras, liberales y socialdemócratas para relanzar el proyecto de integración ante un mundo crecientemente globalizado. Se trataba de competir económicamente con Estados Unidos en el mundo global gracias al impulso de la unión económica y monetaria y al desarrollo del modelo social europeo. Las dos patas del acuerdo eran el euro y la Europa social, que conformarían un modelo alternativo al del liberalismo norteamericano, que tiene un Estado del bienestar poco desarrollado.

La evolución de los acontecimientos muestra que el proyecto económico y monetario se llevó hasta el final, pero el ideal del modelo social europeo se quedó en una pura declaración de intenciones. Las consecuencias de este desarrollo tan desequilibrado del acuerdo original se vieron durante los años de crisis. La UE, lejos de profundizar en la Europa social, se transformó en la principal fuente de amenaza para la supervivencia de los modelos sociales de muchos de los países europeos a través de sus exigencias anti-déficit y de reformas estructurales (siempre en la misma dirección: recortes de los sistemas de pensiones, desregulación del mercado de trabajo, etc.).

En la actualidad, los planteamientos de la Europa social suenan utópicos. No se dan las condiciones ni políticas ni institucionales para que se puedan construir políticas redistributivas y de solidaridad a escala europea. Los mecanismos de toma de decisión son complejísimos, la heterogeneidad de intereses nacionales es enorme y los imperativos de la unión monetaria juegan en contra.

Nos queda el euro. Debatamos por lo menos sobre el euro, el elemento más visible e importante de la integración europea. En España, a diferencia de en otros países, apenas ha habido debate público al respecto. Mientras que en otros lugares se discute sobre los beneficios y los costes de la unión monetaria, en España reina un consenso granítico entre las élites políticas y mediáticas.

Los medios españoles apenas se han hecho eco de las conclusiones de un interesante documento de trabajo reciente del Centre for European Policy de Friburgo (Alemania) en el que dos investigadores cuantifican cómo les ha ido a los países en el euro. Usando el método del control sintético (véase la nota metodológica al final de este artículo), los investigadores muestran que los dos grandes ganadores del euro son Alemania y Holanda, mientras que los dos grandes perdedores son Italia y Francia.

España se sitúa entre los perdedores netos, aunque, dentro de este grupo, es de los países que menos pierde. En concreto, estiman que durante el periodo 1997-2017, los españoles han perdido de media 5.000 euros por habitante (siendo la pérdida total a lo largo del periodo de 224.000 millones de euros).

Durante los años del boom, España se benefició enormemente del euro, pero durante los años de la crisis la tendencia se invirtió. Nuestra pertenencia al euro hizo más dura la crisis. Les copio el gráfico relativo a España:
En el documento de trabajo podrán encontrar los gráficos correspondientes a otros países del euro.

No estaría de más que, en lugar de dedicar todo el tiempo a consignas entre vacuas y líricas sobre las bondades de la integración europea, el debate se centrara en aspectos algo más concretos.

_______

Nota metodológica

¿Cómo se puede estimar el coste del euro para un país de la eurozona? Los autores del informe referido, Alessandro Gasparotti y Matthias Kullas, utilizan la metodología del control sintético. De forma muy resumida, la idea central es la siguiente: supongamos que queremos estimar cómo le habría ido a España fuera del euro. Para ello, se busca una combinación (media ponderada) de países de fuera de la eurozona que reproduzca con la mayor exactitud posible la evolución del crecimiento de España antes de su entrada en la unión monetaria. A continuación, se compara la evolución de esa combinación de países con la de España a partir de 1999, año de la puesta en marcha de la unión monetaria. La combinación de países fuera de la eurozona desempeña el papel de un “contrafáctico”: permite observar cómo habría sido España si no hubiese entrado en el euro. La diferencia entre la realidad (España en el euro) y la situación hipotética (España fuera del euro, medido a través de la combinación de países) refleja el efecto del euro en la economía española (que puede ser positivo, como ocurrió hasta 2010, o negativo, como ha ocurrido desde 2011).
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12 Comentarios
  • Makarenko Makarenko 17/05/19 11:55

    En síntesis, lo que viene a demostrar el artículo, es que la construcción europea se ha hecho a modo y medida del ordoliberalismo alemán con la connivencia delos mal llamados "socialdemócratas", cuya esencia ideológica consiste en que la cuestión económica debe quedar fuera del debate y control de los representantes del pueblo. En definitiva es un parlamento atado de pies y manos para mejorar nuestras condiciones de vida, por tanto es entendible que la gente lo perciba como algo poco útil.

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  • itnas itnas 16/05/19 19:05

    El aspecto metodológico llama la atención en el caso de España. En primer lugar, debe explicarse qué es una media ponderada para entender el mensaje del prof. Sánchez-Cuenca; por ejemplo, como todo el mundo sabe, la media aritmética de 4 y 6 es 5 [(4 + 6)/2 = 5], la de 4, 6 y 8 es 6 [(4 + 6 + 8)/3 = 6], etc. La media ponderada es otra cosa que depende de la importancia o peso (ponderación) de cada término; por ejemplo, la media ponderada de 4 y 6 es 5.9 creyendo que la importancia de 4 es 5% y la de 6 es 95%, y la media ponderada de 4, 6 y 8 es 7.2 si las importancias o pesos son 10%, 20% y 70%, respectivamente. Como se observa, resultados muy diferentes fuertemente dependientes de la ponderación.

    Consultado el estudio al que hace referencia el articulista, resulta que la evolución de España fuera del euro se obtiene de la media ponderada de solo dos países, Turquía y Gran Bretaña, con pesos o importancias del 30% y 70%, respectivamente. Parece un poco sorprendente esta elección si bien se justifica por el hecho de que de este modo se 'copia' lo que sucedía en España antes de su entrada en el euro. Bien, cabe preguntarse ¿qué legitima a los autores para pensar que la evolución de España sin euro sería la misma que la observada en la media ponderada citada de Turquía y Gran Bretaña? No es el caso exponer aquí las restricciones que los autores proponen para responder el interrogante pero hubiera sido bueno que el prof. Sánchez-Cuenca las explicase para aclarar al lector la validez de las conclusiones.

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    • M.T M.T 17/05/19 08:30

      Gracias Itnas por este comentario. Me ha resultado muy útil la explicación y diferenciación en tre media aritmética y media ponderada. Y todo ello en relación con el presente artículo.
      Si me hubieran explicado la matemática en otros tiempos con esta claridad " otro gallo cantaría" en expresión popular.
      Buen día. Un abrazo.

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  • GRINGO GRINGO 16/05/19 14:20

    Mucho me temo que la mayoría de teóricos votantes no repara en la mayoría de circunstancias que comentas, más diría que ven la elecciones europeas como si se celebraran en Illinois, y le atribuyen mucha menos importancia que las generales, autonómicas o locales.

    La culpa, "del sistema" que le interesa que su ciudadanía esté más preocupada por el baile incesante de fichajes del fútbol o de otros deportes, se interesen por el Giro, el Tour, luego La Vuelta + Liga, y vuelta a empezar.

    Alguien recuerda alguna campaña institucional orientada a concienciar a los ciudadanos de la importancia de las instituciones, nacionales o europeas ????, pero en serio, no sólo en campaña electoral......

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  • jabd jabd 16/05/19 12:57

    Gracias Ignacio. Este articulo corrobora que mi voto no va en mala dirección. Una Europarlamentaria que defiende los derechos humanos, el feminismo y las políticas de igualdad. Borrel representa esa Europa de burócratas que no deciden nada pero mantienen el status quo.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 16/05/19 12:35

    " Maastricht se terminó de aplicar en el verano de 2011, cuando se cambió el artículo 135 de la Constitución para decirles a los acreedores de España que pagarles era la prioridad, por encima del mantenimiento de los sistemas públicos de educación, sanidad y consumo. "Los gobiernos al servicio de la Banca y grandes corporaciones.Cambio urgente.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 16/05/19 10:30

    Enfocar la conveniencia o no de pertenecer a la UE sobre la base de un informe que puede tener la misma validez que esos que prepara la patronal para "demostrar" que la subida del salario mínimo será la antesala del Apocalipsis me parece una solemne memez: de sociólogos, economistas y gente de letras en general no hay que fiarse un pelo (es broma... hasta cierto punto). Es verdad que el Parlamento Europeo pinta relativamente poco, pero la solución no es fomentar el escepticismo hacia Europa como si fuéramos Orban o Le Pen, sino todo lo contrario. España no tiene opción: somos algo así como el 0,5% de la población mundial; nuestra economía representa un porcentaje algo mayor, pero del mismo orden de insignificancia; no tenemos apenas recursos naturales importantes en nuestro territorio ni controlamos ninguno extranjero; nuestro mayor activo es el idioma, pero si no va acompañado (y no lo va) de peso científico y tecnológico, de poco vale. Como se dice en los velatorios, no somos nadie y aunque hay asuntos dudosos en nuestra integración concreta en Europa (puede defenderse, por ejemplo, que no debimos entrar en el euro), eso no significa de ninguna manera poner en duda que para España es cuestión de mera supervivencia seguir en las instituciones europeas. Más aún, en unas instituciones, Parlamento Europeo incluido, que caminen hacia una integración mucho mayor de países que la actual. Es eso o la nada.

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  • Hammurabi Hammurabi 16/05/19 10:08

    La ocultación de la comunicación que no les interesa, es sistémica.

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  • subeChico subeChico 16/05/19 08:33

    Siempre me pareció que pintaba muy poco dicho parlamento.
    Gana el imperio teutón y pierde el sur. Italia se revuelve cabreada y el Macarrón parisino dando sedal a los ricachones y leña al paisanaje. Menos mal que le ha salido el absceso de los chalecos amarillos que le llevará a la guillotina.
    Y aquí como borregos siguiendo a los mansos y al rabadán Borrell.

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  • jhgb jhgb 16/05/19 08:02

    La de hay es una España para ricos? Cuando nos va bien nos va bien a todos y cuando hay problemas se salva a los poderosos? Es lo que parece.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 15/05/19 22:55

    Espero que la abstención deje de progresar y que se acumulen cantidad de votos frente a la derecha populista. Buenas noches.

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