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Telepolítica

El efecto de las ventanas rotas en el Gobierno

Publicada el 17/01/2020 a las 06:00 Actualizada el 16/01/2020 a las 20:15
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Tras la explosiva sesión de investidura vivida hace unos días, parecía previsible que el debate mantuviera un alto grado de confrontación. Pero aun así, es preocupante la falta de consensos sobre casi cualquier asunto esencial. Estamos inmersos en un estado de hipertensión que corre peligro de cronificarse. No deberíamos aceptarlo, por el bien de la convivencia colectiva.

Empiezan a conocerse las primeras medidas adoptadas por el nuevo gobierno. Todas ellas han sido fuertemente criticadas por la oposición. Parece lógico y comprensible. La derecha tiene decidida una estrategia de choque desde el primer momento. Conscientes de la débil mayoría parlamentaria con la que cuenta Pedro Sánchez, van a intentar aprovecharlo al máximo. Se prevé un gobierno con gran actividad ejecutiva después de la parálisis vivida durante los últimos cuatro años. Si esta legislatura consigue alargarse, puede dar frutos suficientes como para asegurar la continuidad de Sánchez con posterioridad. Si se acorta la vida del gobierno de coalición, se complicaría su renovación tras unos nuevos comicios.

En estos días, hemos vivido al menos una polémica diaria. Cualquier oportunidad que ha tenido la oposición ha sido aprovechada para lanzar algún objeto contundente contra el edificio de la coalición gubernamental. Los efectos de esta práctica son difíciles de medir en términos de comunicación política. Lógicamente, los medios van a reproducir cualquier incidencia que surja y, en algunos casos, van a amplificarla todo lo que puedan. Lo que no es sencillo es determinar la importancia de esas acciones. Uno a uno, los ataques pueden producir un daño relativo. Ahora bien, la acción repetida incesantemente puede acabar por provocar serios desperfectos.

En los años 90, llega a la alcaldía de Nueva York Rudolph Giuliani. Una de las prioridades marcadas en su campaña electoral es la de poner freno a la inseguridad en la ciudad. La sensación de suciedad y abandono y la abundancia de delitos de todo tipo son una constante preocupación de los neoyorkinos y suponen un serio reparo para la llegada de turistas. Giulani puso al frente de la policía a William Bratton, el más afamado comisionado de seguridad en EEUU. Trabajó en Nueva York, más tarde en Los Ángeles y posteriormente ha estado en las administraciones de Obama y Trump en importantes órganos de la seguridad nacional.

Bratton revoluciona los métodos de lucha contra la inseguridad utilizando como base la conocida Teoría de las Ventanas Rotas. Se trata de una idea propuesta en los años 80 por el politólogo James Wilson y por el criminólogo George Kelling, fallecido hace apenas unos meses. Ambos publicaron un famoso artículo en 1983 en la revista The Atlantic. En él planteaban cambiar el centro de la actividad de los cuerpos de seguridad. Hasta ese momento, se dedicaban de forma prioritaria a perseguir los crímenes más importantes, dejando en un segundo plano el vandalismo de pequeña escala o los delitos menos graves. La Teoría de las Ventanas Rotas se basaba en interpretar que la inseguridad de alta intensidad era precisamente consecuencia directa de una ciudad desordenada, caótica y sucia en un entorno que transmitía imagen de abandono y de reinado del descontrol y de la falta de autoridad.

A partir de la implantación de esta filosofía, hoy imperante en la mayor parte de las grandes capitales del mundo, se establece una rígida gestión que potencia los servicios de limpieza y mantenimiento; que persigue los pequeños delitos y que facilita la presencia apacible de la policía como garantía de seguridad para los ciudadanos. Cada vez que alguien rompa un cristal, debe sustituirse de inmediato. La filosofía supuso un éxito revolucionario. Demostraba que el abandono generaliza el desorden y que el cuidado propicia el orden.

Si trasladamos la exitosa Teoría de las Ventanas Rotas al territorio del espacio político actual, cabe defender la necesidad de hacer frente a la permanente sucesión de ataques desproporcionados y no siempre justificados con el objetivo de extender un clima de desorden y caos político con un gobierno acusado de no ser capaz de controlar la situación. Se hace necesaria una actividad preventiva antes de que cualquier polémica acabe por convertirse en un serio incidente de gran impacto en la opinión pública. Para ello, parece necesario implementar la actividad comunicativa. Ante cualquier crítica o ataque parece aconsejable intervenir, contestar y aclarar lo que sea necesario, con la máxima inmediatez y transparencia. Es la forma más eficaz de que la verdad se imponga y que los cristales rotos no se propaguen.

Esta filosofía de intensa actividad de comunicación pública por parte de un gobierno progresista choca con la tradicional estrategia de esconderse hasta que el temporal amaine. En la moderna política, las dimensiones de tiempo y espacio han visto modificada su esencia. Las tácticas de manejo de los tiempos se han quedado obsoletas. Una sociedad marcada por la individualización, la fragmentación, la inmediatez y la velocidad sólo entiende una formulación del tiempo y el espacio: aquí y ahora.

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13 Comentarios
  • Caminante Caminante 19/01/20 12:45

    Muy bueno

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  • SUA SUA 18/01/20 18:44

    Me gusta su artículo. No lo entiendo con la literalidad de algunos de los opinadores; lo entiendo en el sentido que cuando periodistas que quieren sobredimensionar con mala fe, cualquier acto del nuevo Gobierno, este no pierda ocasión de "intervenir contestar y aclarar".
    Las personas que quieran apoyar la nueva gestión, tienen que cerrar filas en su defensa y relativizar "el escándalo" que quieren fomentar los políticos retrógrados y sus mediáticos medios.
    Un ejemplo del buen hacer fue la entrevista a Rodriguez Zapatero en los desayunos de TVE de esta semana; fue tan contundente en sus respuestas, que a los entrevistadores los dejó en tierra de nadie y todo con un tono muy empático ¡estuvo genial!

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  • CinicoRadical CinicoRadical 18/01/20 12:24

    La DERECHA está más" asilvestrada" que en los ' 90 .Una coalición con un programa socialdemócrata "suave",,les viene bien a muchos de los que protestan.Protestan por vicio,por perdularios.
    A por Ello. aquí y ahora.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/01/20 10:13

    A veces es un poco pesado subrayar lo excelente pero subrayar que la manera de actuar en los noventa para la enorme mejora de la seguridad en Nueva York es también valida para la problemática actual de la política española es realmente sobresaliente.

    Apoyo sin ninguna reserva el nombramiento de Dolores Delgado!

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 17/01/20 10:49

      A veces es un poco pesado subrayar lo excelente pero expresar que la manera de...

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  • Grever Grever 17/01/20 09:47

    La Teoría de las Ventanas Rotas se dirigió la percepción social de la inseguridad urbana. La manipulación de la percepción social es el objetivo cuando se sobreactúa en las críticas a cualquier gobierno. Entiendo que la actividad comunicativa de un gobierno debería ser más activa que reactiva frente a las críticas orientadas a fomentar la percepción social de clima de desorden y caos. Con esto no niego la necesidad de reaccionar pero un gobierno, en cualquier ámbito, debería centrarse en transmitir que sus políticas mejoran la vida de sus gobernados-votantes. Desmentir continuamente no solo es agotador sino que es dudoso que modifique la percepción social. Es mi opinión.

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    • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 17/01/20 16:17

      Estoy de acuerdo con usted. Quien da primero da dos veces. Y voy un punto más allá: la acción, y no solo la comunicación, debe ir por delante.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 17/01/20 11:29

      Totalmente de acuerdo.

      Partidos de la oposición, bombardeando a la ciudadanía con esos 'cristales rotos' provocados durante la gestión de anteriores equipos de gobierno, procurando a fuer de redundancia,
      transmitir a la ciudadanía que 'los cristales están rotos y el gobierno (local, comunitario, estatal) SE DEMORA, DÍA SI Y DÍA TAMBIEN, EN LA REPARACIÓN... POR INCAPACIDAD.

      Sorprende, cuando menos, partidos de gobierno en otras instituciones, propalando hasta la saciedad, ese absoluto de 'CRISTALES ROTOS' en lo local, por ejemplo, mientras 'los mismos' denuncian/anuncian/publicitan que, nos les dejan gobernar... ¿en el Estado?

      Los ciudadanos con derecho de sufragio, hemos votado y, entre partidos -en esta circunstancia, de izquierdas- han logrado pactos para gestionar las competencias estatales, resultando un gobierno de coalición. En las CCAA el proceso ha sido el mismo, por consecuencia, en cada una de las 17 autonomías, se han conformado gobiernos de derecha, izquierda o mediopensionistas, y así ha concluído en los gobiernos locales.

      "VENTANAS SUSTITUIDAS" Cierto... es la respuesta, pero, ante la demanda del suministro, no es de recibo declarar 'huelga indefinida de cristaleros' para impedirlo.

      "pero un gobierno, en cualquier ámbito, debería centrarse en transmitir que sus políticas mejoran la vida de sus gobernados-votantes. "

      La información/masmedia son 'los canales neuronales' transmisores a la ciudadanía del objetivo: 'ventana sustituída'

      Razón rigurosa, veraz y ética respecto del desarrollo de las Instituciones, respetándo a los actores/funcionarios como deseamos ser respetados, dado que gestionan por delegación del pueblo (todos nosotros). Reforcemos los equipos necesarios, alimentándolos, especialmente, de confianza, para erradicar la manipulación social.

      Salu2.



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  • Aránzazu Aránzazu 17/01/20 09:40

    No veo más que una tenue y forzada relación entre la teoría y la práctica de "las ventanas rotas" y la situación actual en España. La teoría de las ventanas rotas es la respuesta, para muchos críticos fallida, autoritaria y racista, a un estado de abandono de ciertos vecindarios neoyorquinos donde lo que se necesitaba era inversión en educación y en servicios públicos, más que cambiar ventanas rotas y remozar fachadas con pintadas.
    En la analogía del articulista, ¿debe el gobierno actuar como Giuliani y su corte? ¿Uno de los periodos de Nueva York más sangrantes en lo que se refiere a la actuación policial y a la atención a los más necesitados?  
    No, no me parece una buena analogía.

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  • teresa sanz teresa sanz 17/01/20 08:37

    Exacto. Respuesta inmediata, contundente y sin apelacion

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  • jorgeplaza jorgeplaza 17/01/20 08:07

    No conocía yo la teoría de las ventanas rotas (qué ignorante) pero no me termina de convencer. Madrid, por ejemplo, está llena de asquerosas pintadas (perdón por la redundancia) que dan idea de suciedad y dejadez, pero la delincuencia en Madrid es bastante o muy baja en comparación con las ciudades similares de la mayoría de los países.

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    • Gabrielon Gabrielon 28/01/20 13:02

      Es una teoría que ya ha sido abandonada. En su momento sirvió, pero no es una explicación satisfactoria de los índices de delincuencia. No obstante, sí creo que hay algo válido en ella: todos somos menos cuidadosos en un entorno ya deteriorado, por lo que la espiral del deterioro crece exponencialmente. No explicará la criminalidad, pero sí la decadencia de los entornos. Por otra parte, su aplicación "metafórica" a la política mediática en este artículo me parece original y válida.

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  • Ahankara Ahankara 17/01/20 07:54

    Claro que sí, hombre. A por todas. Ningun ataque sin respuesta. Siempre y sin cuartel. No se hacen prisioneros. No se puede tener contemplaciones de ningún tipo con la Mafia.

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