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La historia rima

2020

Publicada el 30/12/2020 a las 06:00 Actualizada el 31/12/2020 a las 16:35

En 2018 se conmemoró el centenario de la enfermedad más mortal de los tiempos modernos, llamada por el mundo angloamericano “la gripe española”, The Spanish Lady. Como fue una epidemia global que se entrelazó con todos los horrores y desastres de la Primera Guerra Mundial, muchos de los responsables políticos de entonces apenas le hicieron caso. El presidente estadounidense Woodrow Wilson, quien tantos esfuerzos dedicó a la paz en Europa, no la mencionó en ningún momento de la guerra, pese a que decenas de miles de personas habían fallecido a causa de ella en Estados Unidos antes de la firma del Armisticio en noviembre de 1918. Mucha gente se negó a cumplir las normas sobre el uso de mascarillas y disidentes y resistentes en nombre de la libertad crearon ligas “Anti-Mask en diferentes ciudades, la más influyente en San Francisco.

Hacia finales de 1919 había infectado a un tercio de los 1.800 millones de la población mundial y se había llevado a la tumba a más de treinta millones. Los historiadores, con algunas excepciones, siempre nos hemos preocupado más de los muertos en las trincheras, de la Paz de Versalles y de sus consecuencias que de aquella pandemia. El centenario de 1918 dejó ríos de tinta sobre la Primera Guerra Mundial, el Armisticio y la caída de los Imperios, asuntos en verdad transcendentales para comprender el siglo XX, y apenas una cuantos libros sobre la gripe. Uno de ellos, el del conocido autor estadounidense Kenneth C. Davis, apareció con el significativo titulo More Deadly than War: The Hidden Story of the Spanish Flu and the First Worl War.

En 2018 los historiadores y especialistas en epidemias buscaban en aquella gripe similitudes y diferencias con el Ebola y el Zika. Después de lo vivido en 2020, mucha gente nos ha preguntado a los historiadores por qué fue tan letal aquella enfermedad, qué hicieron los contemporáneos para pararla y que lecciones habíamos aprendido u olvidado cien años después.

La gripe de 1918 nació en medio de una guerra que desde unos meses antes, con la entrada de Estados Unidos en ella, se había convertido en mundial. Las naciones combatientes ocultaron su existencia para proteger la moral de la población y de sus tropas. Militares y políticos le quitaron importancia y la segunda ola de la pandemia, la peor, estaba en su punto álgido en el momento del Armisticio, celebrado por las naciones victoriosas con desfiles patrióticos y por las derrotadas con insurrecciones populares y derribo de monarquías. Cuando cesaron sus efectos más dañinos, en el período de transición de la guerra a la paz, el trauma de la derrota produjo en varios países europeos un impacto profundo entre las élites políticas, intelectuales y militares. La guerra fue seguida de una oleada de violencia paramilitar, de “brutalización” de la política y de glorificación de las armas y de la violencia. De fascismo y comunismo, proyectos revolucionarios y contrarrevolucionarios y desintegración del control del Estado sobre la sociedad civil.

El orden pactado de posguerra se desmoronó y las pretensiones revisionistas y expansionistas de Hitler cambiaron el escenario de la política internacional y obligaron a resolver la crisis por las armas, en una nueva guerra, “total”, combatida por poblaciones enteras, sin barreras entre soldados y civiles. Toda la construcción de la cultura aristocrática, burguesa e imperial de Europa se hundió en el abismo en esas tres décadas.

Hoy no estamos en guerra, con millones de muertos y violencia extrema, y los caminos de democracia y libertad que se consolidaron desde hace ya décadas han posibilitado una dedicación ingente de recursos sanitarios, políticos y económicos que no estaban disponibles en 1918. La ciencia, la tecnología y la producción industrial, puestas en los años treinta y cuarenta al servicio de las dictaduras, de la fuerza militar y de las políticas de exterminio han servido ahora para investigar y coordinar a miles de científicos de todo el mundo en la contención del contagio y en el desarrollo de la vacuna. Y aunque negacionistas y amantes de las teorías conspirativas se han encargado de buscar perversos culpables y creadores del virus, ninguna democracia ha aprobado leyes de censura para impedir el acceso a la información.

Pero no será fácil volver a la “normalidad” en medio de este océano de desgracias que está dejando el covid-19 en una buena parte del mundo. Es probable que las políticas de odio y exclusión aumenten con nuevas crisis migratorias, que los Estados encuentren muchas dificultades para distribuir los recursos de forma justa entre los sectores más afectados y que los nuevos autoritarismos, ya en el poder en bastantes países, sigan socavando la democracia desde dentro, desde las instituciones y los parlamentos, con amplios apoyos sociales.

Por eso hay que escuchar las lecciones de la historia, aprender de ellas y bloquear sus ecos y rimas más perniciosos. 2020 ha sido un año muy malo, trágico para millones de familias que han perdido a sus seres más queridos, inicio de una era de incertidumbre cuyos efectos percibiremos durante mucho tiempo. Pero no es la primera vez que los hombres y mujeres experimentamos cuarentenas, tenemos que llevar máscaras, la economía sufre descalabros o que las escuelas y universidades tienen que interrumpir o cambiar sus enseñanzas. Vuelvan la vista atrás, paseen por la historia de los países que en Asia, Europa, América o África quedaron varias veces en ruinas en el siglo XX. Pregunten a los mayores sobre el hambre, las cárceles, la represión, las deportaciones masivas o la ausencia completa de derechos civiles.

Las democracias que dejaron atrás las versiones más extremas del nacionalismo, militarismo y autoritarismo ya crearon durante mucho tiempo antídotos frente a las utopías salvadoras y edificaron un sistema de inclusión social, de estados de bienestar y de mayor protección e igualdad. Son caminos que pueden servir de guía. Y lecciones de la historia para quienes las quieran escuchar.

______________________

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y Visiting Professor en la Central European University de Viena.

 

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17 Comentarios
  • λόγος Theos λόγος Theos 31/12/20 00:18

    Ay q sí q sí, q no q no
    Ay q sí, válgame dios...

    Vengo recorriendo los diferentes oratorios y sus consiguientes misas y sus consecuentes eucaristías...q me agradan “sobremanera”...y q repiten su cantinela a su manera.
     Busco  a mi Shaqespeare particular y de su pluma recorro el devastado campo de la izqierda burguesa occidental.

    Gracias Arkiloco

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    • λόγος Theos λόγος Theos 31/12/20 00:35

      Y salud a todxs

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  • Hammurabi Hammurabi 30/12/20 23:13

    No sería difícil mirar hacia esas democracias que prosperaron dirigiéndose hacia el progreso. La duda es si realmente hay voluntad.

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  • Hammurabi Hammurabi 30/12/20 23:13

    No sería difícil mirar hacia esas democracias que prosperaron dirigiéndose hacia el progreso. La duda es si realmente hay voluntad.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 30/12/20 14:58

    No hay comparación posible entre aquella epidemia y esta. La gripe de 1918 mató según las estimaciones más conservadoras a 50 millones de personas (otros estiman el doble) en tres años y en un momento en que la población mundial era de 2.000 millones, la cuarta parte que ahora en números redondos. Una epidemia equivalente tendría que matar ahora a cuatro veces más gente (200 millones) en tres años, que serían casi 70 millones de víctimas mortales al año, pero la Covid está en un nivel de, como mucho, tres millones anuales (ahora mismo se añaden unos diez mil al día, pero la mayor parte del año ha estado en 6.000 muertos diarios más o menos). La conclusión es que esta epidemia de hoy tiene una intensidad al menos veinte veces menor que aquella de 1918 por mucho que se pretenda magnificar. No es un regalo --ni un castigo-- del cielo, pero tampoco la Peste Negra del siglo XIV ni la Gripe Española de hace un siglo.

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    • yosolo1 yosolo1 31/12/20 19:55

      Siendo cierto lo que dice, no es menos cierto que nos son comparables, puesto que la gripe tiene una duración concreta, al final desaparece la cepa, pero en la pandemia que padecemos esto no ocurre, y eso supone una diferencia cualitativa que impide comparar en términos de resultado por muerte. Ahora bien en cuanto a resultados por efectos económicos, debido a la internacionalización brutal, esta pandemia es muy superior en cuanto a la estructura económica, lo que ocurre es que la respuesta social ha sido muy superior a la del 1918, hoy hasta en USA se ha dado un salario a los trabajadores (en países occidentales claro). Por tanto, desde mi opinión no son comparables en desde el punto de vista sanitario ni económico, siendo ambas pandemias.

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  • CarlosP58 CarlosP58 30/12/20 14:24

    Espero recordar su columna por las enseñanzas que pone en la palestra y no porque repitamos errores de hace un siglo, como bien dice con los anti-mask o el populismo de hoy, fascismo y comunismo de ayer, sin olvidar que será el Estado del Bienestar quien pueda mantenernos a flote, con Estados fuertes y mercados regulados. Saludos y Periodismo Libre.

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    • casanovahistory casanovahistory 30/12/20 16:09

      Gracias

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  • GRINGO GRINGO 30/12/20 10:49

    Desgraciadamente creo que SÍ estamos en guerra, no es una guerra convencional, esas las dejamos para el 3er mundo, aquí son más sutiles.

    Hasta la caída del muro de Berlín había un equilibrio que Occidente trataba de mantener con la expectativa del Estado del Bienestar, para que las masas no se alteraran en exceso, y que sirvieron para conseguir unos grados de progreso que hicieron que nuestros padres vivieran mejor que los suyos y nosotros mejor que los nuestros.

    Cuando el "enemigo comunista" desapareció tras la caída del muro, se inventaron "la globalización", para hacernos creer que "el capitalismo bueno" se iba a preocupar de que el resto de países del mundo progresaran en sintonía con el 1er mundo y así "todos seríamos muy felices".

    De ésta broma de mal gusto llevamos unos años tratando de despertar, pero todavía hay quién se resiste a despertar y abogan por seguir siendo pasto del capitalismo feroz, despistados con una batería de señuelos que compran sin darse cuenta.........dónde se vive mejor que aquí !!!!!!

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    • Arkiloco Arkiloco 30/12/20 19:03

      Gringo, dices unas cosas y te explicas el mundo con tanta simpleza…De lo que dices se podría interpretar que como había un muro en Berlín que daba “equilibrio”, que permitía que las “masas no se alteraran” y que servía para “progresar” y que los hijos vivieran mejor que los padres y tal y cual, lo conveniente y bueno para “Occidente” habría sido mantener aquel muro y pelear para que las personas que vivían bajo aquellas dictaduras hubieran seguido así.
      Todo por el bien de “Occidente” y, por “el progreso” y un futuro de bienestar para nuestros hijos, bien estaba que millones de personas que no deben ser “occidente” fueran sacrificadas y obligadas a vivir bajo regímenes totalitarios. E infelices por “nuestra felicidad”.
      Y con la caída del muro, los malos ganaron, para qué vamos a pensar en lo que querrían los que estaban detrás de aquél y “se inventaron la globalización” para despistarnos y que sigamos comprando sin “darnos cuenta”. Antes de aquella caída del muro se compraba, parece, de otra manera pero hay algo que no ha cambiado: fuera de Occidente ¿hay lugares donde se viva mejor?

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      • GRINGO GRINGO 31/12/20 09:58

        Aunque sólo sea por la "dedicación", te voy a felicitar el año, sin que sirva de precedente, y de paso te voy a aconsejar que leas lo que has escrito, porque si llegas a entenderlo, habrás avanzado un poquito.

        Saludos a las ovejiiiiitas !!!!!

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        • Arkiloco Arkiloco 31/12/20 12:08

          Igualmente te felicito y además te deseo a ti y a cualquiera de los que por aqui aparecen lo mejor y siempre. La lectura no es el problema, Gringo, está en la escritura y en las ideas. Se te puede entender pero te explicas muy mal y la simpleza va a tener mal arreglo aunque le aplique toda mi generosidad. Urte berri on.

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  • Valldigna Valldigna 30/12/20 10:16

    Valldigna.Muy pedagógica es su columna.Siempre aprendo al leerle.Esperemos que el año próximo no sea tan duro.

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    • casanovahistory casanovahistory 30/12/20 12:03

      Gracias, feliz 2021

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  • bajachico bajachico 30/12/20 09:23

    Deseemos que los extremismos Trumpistas desaparezcan con Él por los desagües de la historia. Aunque me temo que en España lo tenemos más crudo, a cuenta del trifachito y los poderes fácticos que van mostrando sus garras, cada vez con más descaro.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 30/12/20 08:07

    Sî, en nuestro caso se ve que nuestra casilla de salida es la UE, creo que la "tonteria" del brexit tiene bastante valor pedagodico, estoy de acuerdo con lo que expresas, tu columna es estupenda. Felices Fiestas.

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    • casanovahistory casanovahistory 30/12/20 12:03

      Gracias. Feliz 2021

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